Medios de pago, Servel y BancoEstado

, Internet, Modernización de Empresas, Retail, Tarjetas y Pagos Electrónicos

Por Patricio Arrau, economista. Esta es una columna en tres actos que se concatenan al final. Primer acto. El Banco Central acaba de emitir su normativa para que por fin en Chile puedan existir medios de pago no bancarios, las llamadas tarjetas de prepago. La iniciativa de la parte final del gobierno del presidente Piñera se convirtió en ley en este gobierno y el instituto emisor hizo su pega con una buena normativa. Si las cosas se hacen bien en el próximo gobierno, debiéramos ver en dos años una importante inclusión financiera en los segmentos de menores ingresos y una mayor inclusión de los comercios pequeños, lo que permitiría ir dejando atrás el efectivo y reemplazarlo por transacciones electrónicas en todos los niveles. Los bancos están también preparándose para el nuevo escenario de competencia, invirtiendo en billeteras electrónicas. Si la Superintendencia de Bancos también hace bien su pega y facilita el desarrollo de las transacciones digitales, el impacto social puede ser muy significativo.
Segundo acto. La nueva ley de partidos políticos eliminó el aporte de las empresas y la política sólo puede financiarse con aporte de las personas. El Servel es el servicio llamado a interpretar las leyes e implementarlas, algo que hasta ahora ha hecho en forma restrictiva. En el mundo digital de hoy es difícil entender la forma en que el Servel ha implementado el aporte a los partidos políticos. Sólo con efectivo, transferencia electrónica entre bancos o cheque, y se exige la firma del tesorero en talonarios de papel timbrados por el Servel. Lo más insólito, se prohíbe el aporte con tarjeta de crédito, porque el dinero no va directo a la cuenta del partido sino que al adquirente (por ejemplo Transbank), y luego al partido cuando Transbank deposita al partido. Si los bancos no abren la transferencia digital a sus cuentas corrientes desde las nuevas tarjetas de prepago, tampoco será posible aportar al partido político desde las nuevas tarjetas. Urgente que el consejo del Servel reinterprete el artículo 21 de la Ley 19.884 de partidos políticos y permita las transferencias desde tarjetas de crédito, y a los partidos entregar un repositorio digital con la individualización de las transferencias en lugar del anacrónico talonario cuadruplicado y timbrado.
Tercer acto. Es destacable que el BancoEstado haya sido el único banco disponible para abrir cuentas corrientes a los partidos políticos. Sin embargo, es muy reprochable que mantenga el muy abusivo cobro que realiza cuando recibe una transferencia electrónica. En el sistema chileno, el banco originador de la transferencia debe pagar al banco receptor un pago que en el caso de BancoEstado es de $ 700. Lo mismo ocurrirá con las transferencias desde las nuevas tarjetas de prepago a las cuentas del BancoEstado. Esto no tiene explicación. BancoEstado ha rehusado sumarse al acuerdo que alcanzaron todos los bancos privados para compensarse las transferencias electrónicas a $ 70. La Fiscalía Nacional Económica debiera tomar cartas en el asunto e investigar a BancoEstado por esta situación.
Si estos tres actos se ejecutan simultáneamente, esto es: el gobierno impulsa la inclusión social de pagos y la adhesión de los comercios pequeños, el Servel reinterpreta la ley y las transacciones electrónicas convergen a costos (que son muy inferiores a los $ 70 incluso), no sólo tendremos una inclusión financiera y de pagos sin precedentes en Chile, sino que, además, la política chilena tendrá una nueva forma de reconciliarse con el electorado. Los partidos que cuenten con el favor de la población podrán verificarlo diariamente con masivos aportes de bajo monto de sus adherentes.

“Si las cosas se hacen bien en el próximo gobierno, debiéramos ver en dos años una importante inclusión financiera”.


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