Mujeres en el sistema financiero: 45% accedió a crédito en 2016, pero manejan solo el 34% de los saldos en cuentas para efectivo

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Informe “Género en el Sistema Financiero” elaborado por la Sbif.En general, se han ido cerrando las brechas de acceso y cobertura que por años han existido entre hombres y mujeres en el sistema financiero. Pero a la hora de evaluar los montos -ya sea como ahorrantes o deudores-, persisten diferencias de género. Así podría resumirse al menos parte de los datos que arroja el último informe “Género en el Sistema Financiero”, elaborado por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), y cuyos principales resultados dará a conocer mañana en una actividad organizada junto a la Cepal.
Se trata de la 16° versión de esta radiografía que anualmente hace el regulador, en la que aparecen multiplicidad de datos desde una perspectiva de género, agrupados en cuatro grandes categorías temáticas: deudas y colocaciones; productos e instrumentos de ahorros usados; el manejo del efectivo; y el grado de cumplimiento de las obligaciones financieras que ellas y ellos tienen en el sistema. Con ello, el regulador tiene insumos para incentivar políticas públicas que propendan a la equidad de género en materia financiera.
¿Cuáles son algunos de los datos que arroja el informe? En materia de crédito, la cobertura para ellas ya alcanzó en 2016 el 45% del total de las mujeres adultas -esto es, considerando población mayor a 15 años-, cifra no muy distinta de la cobertura que alcanzó para los hombres, que llegó al 49% de la población adulta de este género. Pero en cuentas para manejar efectivo -corrientes y vista-, hay gran distancia en los montos que unos y otros administran: en total en el sistema solo el 34% del saldo administrado en estos productos está asociado a mujeres.
Estos datos se dan en un contexto en que la participación laboral de las mujeres ha subido en Chile, de 45% a 48% entre 2010 y 2016, pero persisten diferencias de ingresos con los hombres, en torno al 30%, lo que explica los resultados.

92 cuentas de efectivo asociadas a mujeres se contabilizaron al cierre de 2016, por cada 100 cuentas de hombres de este tipo. En 2002 la brecha era de 62 a 100.

94 mujeres con productos de crédito se computaron al 2016 por cada 100 hombres deudores. En 2002 la brecha era mucho mayor: 56 deudoras por cada 100 hombres con productos de crédito.

2,8 millones de cuentas de ahorro para vivienda están asociadas a mujeres al cierre de 2016, frente a 1,7 millones asociada a hombres.

ESTOS DATOS se dan en un contexto en que las mujeres ganan, en promedio, en torno a 30% menos que los hombres.

Cuentas vista y corriente: mujeres solo manejan el 34% del total de saldos administrados en el sistema

En cuanto a la tenencia de productos para administrar efectivo -básicamente cuentas corriente y vista, incluida la cuenta rut de BancoEstado-, las brechas también se han ido cerrando. En el total, si en 2002, por cada 100 cuentas contratadas por hombres había solo 62 de mujeres, en 2016 este número pasó a 92. Es decir, la brecha se cerró de 38 a solo 8 puntos. Aunque hay que hacer notar que hay una marcada diferencia entre las cuenta vista y las cuenta corriente. En las primeras, prácticamente no hay diferencia de acceso, y hay casi igual cantidad de cuentas asociadas tanto a hombres como a mujeres, en torno a ocho millones por cada género. Pero en cuentas corrientes es diferente. Solo hay 1,4 millones de cuentas asociadas a mujeres frente a 2,1 millones de los hombres.
Y en lo que sí hay una diferencia sustantiva es en saldos promedio: las cuentas asociadas a mujeres mantienen montos más bajos en ambos tipos de instrumentos, en especial en las cuentas corrientes. Por ello, en el total de los saldos acumulados en el sistema en 2016 para este tipo de cuentas de efectivo, las cuentas asociadas a las mujeres solo manejan un tercio (34%) del monto global.

Ahorro: ellas tienen más cuentas de ahorro, con menos saldo promedio, pero destacan en vivienda

En total, al cierre de 2016 hay un universo de 20,2 millones de cuentas asociadas a instrumentos de ahorro de personas naturales, cifra incluso mayor a la población del país, de las cuales -en número-, las cuentas asociadas a mujeres sobrepasan a las de los hombres: 11,8 millones versus 8,4 millones.
Sin embargo, al analizar los saldos promedio, hay situaciones diversas. En la globalidad, las cuentas asociadas a ellas tienen menos ahorros, con un saldo promedio de $734.000 versus $1.070.000 para los hombres. Pero dicho promedio esconde diferencias según el tipo de instrumento de ahorro de que se trate. Las cuentas asociadas a mujeres tienes más saldos promedio en el caso de las cuentas de vivienda y previsional, no así en depósitos a plazo.
En un zoom al componente vivienda, se observa que las mujeres no solo tienen mayor saldo promedio, sino que hay más cuentas de este tipo asociadas a ellas (2,8 millones versus 1,7 millones de cuenta de hombres), y tienen mejor nivel de cumplimiento del plan de ahorro exigido para los subsidios habitacionales: por cada cuenta de hombre que cumple la meta, hay 1,7 cuentas de mujeres que la cumple.

Crédito: se cierran las brechas de acceso y cobertura, pero persisten diferencias en montos

En general, hay una significativa reducción de la brecha de género en número de clientes y cobertura desde 2002 a la fecha. Hoy, la base de mujeres deudoras casi equipara a los hombres: de cada 100 hombres deudores, hay 94 mujeres deudoras, mientras en el 2002 había 56 deudoras por cada 100 hombres. O sea, hoy la relación es casi uno a uno.
Otra forma de ver el cierre de la brecha entre hombres y mujeres es respecto del total de adultos -mayores a 15 años- que acceden a crédito en cada género. Para ellas, la cobertura del crédito en 2016 alcanzó al 44,8% del total de la población adulta de este mismo género, cifra que no solo representa un avance sustantivo desde solo el 15,5% de este mismo guarismo en 2002, sino que casi equipara a la situación masculina, en que el acceso al crédito llega al 49,4% de la población adulta de este mismo género. O sea, hay solo cinco puntos de diferencia entre la cobertura para hombres y mujeres; mientras en 2002, la brecha era de 13 puntos.
Sin embargo, al analizar los montos de los créditos, persisten diferencias entre ellas y ellos.
Las mujeres siguen teniendo una deuda promedio significativamente inferior a la de los hombres, lo que podría deberse a un comportamiento más conservador de las mujeres y también a las brechas de ingreso, según el estudio. Un dato: mientras la deuda promedio para las mujeres avanzó desde $3,1 millones en 2002 a $8,1 millones en 2016, es decir, progresó en promedio en $5 millones, en el mismo lapso la deuda promedio de los hombres avanzó desde $4,9 millones a $13,7 millones, es decir, un avance de casi $9 millones. Este mayor avance del monto promedio en los hombres versus el de las mujeres se replica en cada tipo de colocación. En colocaciones comerciales, de viviendas y consumo, todos avanzan, pero ellos más que ellas en montos promedio.
Al analizar las cifras como composición de la deuda total -para hombres y para mujeres-, también hay diferencias. Para el cierre del año pasado, el 61% de la deuda de las mujeres está asociado al financiamiento hipotecario de la vivienda, mientras solo el 57% de la deuda de los hombres es de este tipo.
Y si se hace un zoom a los créditos de vivienda, hay más diferencias, no en tasas de interés ni plazos, pero sí en montos del valor original del crédito. Las mujeres concentran este tipo de deuda en el tramo de entre mil y 2 mil UF -32,7% de su deuda de vivienda esta en este rango-, mientras los hombres si bien están en este rango, están también con fuerza en valores entre 3 mil a 6 mil UF.

LAS MUJERES siguen teniendo una deuda promedio inferior a la de los hombres, lo que podría deberse a un comportamiento más conservador y a las diferencias de ingreso.


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