Chile frente al crimen digital

, Internet, Modernización de Empresas, Retail, Tarjetas y Pagos Electrónicos, Telecomunicaciones

El reciente ciberataque a escala mundial es una campanada de alerta para que Chile emprenda la impostergable tarea de desarrollar una estrategia de seguridad informática.Más de doscientos mil computadores de grandes empresas fueron infectados por el programa de chantaje informático WannaCry (o WCry). Algunas de las empresas afectadas fueron Telefónica de España, el Servicio de Salud Inglés, Fedex en los EE.UU., el Ministerio del Interior ruso, el Diario del Pueblo en China, y muchas empresas en Rusia, Portugal, Alemania y de otros países fueron víctimas de la acción de los delincuentes digitales. El programa encriptaba la información en el computador y exigía un rescate en bitcoin, una moneda a la que es casi imposible seguirle la pista de los pagos.
Solo la casualidad de que un joven experto en crimen informático tuviera el ingenio de registrar el sitio de internet al que se dirigía el programa, combinado con un afortunado error de diseño de este, lo hizo abortar en todo el mundo, con lo que la infección dejó de propagarse.
Este software malicioso o malware fue diseñado a partir de tecnologías desarrolladas por la secretísima NSA norteamericana, que ha descubierto numerosas vulnerabilidades en los sistemas informáticos, las que utiliza para fines de inteligencia. Hace algunos meses, se filtró a WikiLeaks un archivo que contenía estas técnicas secretas y se cree que a partir de su divulgación por ese medio, criminales informáticos las han aprovechado para desarrollar malware como WannaCry. Se teme que pronto entrará en acción otro similar creado a partir de los archivos de la NSA: EsteemAudit.
Estos programas atacan versiones antiguas de los sistemas operativos, porque las versiones más recientes recibieron actualizaciones que neutralizan estas vulnerabilidades al conocerse la filtración. El problema es que muchas empresas mantienen versiones antiguas de los sistemas operativos, pues sobre ellos han construido programas especializados para la empresa y que requieren adaptaciones para operar en sistemas operativos más modernos. Estas adaptaciones son lentas, caras y propensas a error, por lo que las empresas son renuentes a cambiar sus sistemas operativos cuando aparece uno nuevo. Varios de estos sistemas operativos antiguos han sido declarados obsoletos y ha pasado tanto tiempo desde que dejaron de venderse que no reciben actualizaciones que los protejan del malware .
El problema de los ataques a computadores se agrava y constituye una creciente amenaza para la seguridad de los países. Varias naciones desarrolladas están creando ramas de las fuerzas armadas especializadas en ataque y defensa informática, independientemente de los equipos que ya existen en las instituciones de inteligencia. Estos batallones informáticos podrían defender, por ejemplo, los sistemas eléctricos interconectados de un virtual ataque informático. Sin embargo, hay poca evidencia de que en Chile haya una estrategia de seguridad informática, e incluso carecemos de una política de información y de respuesta frente a la posibilidad de que un malware vulnere nuestras actividades estratégicas.
En un mundo que depende cada vez más del software y de la “nube”, los peligros para el bienestar de las personas son cada vez más globales. Ya existen monedas que son imposibles de rastrear, como el bitcoin, y que sin buscarlo se prestan para facilitar ciertas actividades criminales. Chile debe desarrollar con cierta urgencia una estrategia nacional realista para enfrentar estas amenazas informáticas, especialmente respecto de áreas vitales del funcionamiento del país: energía, sistema de pagos e internet.

Chile debe desarrollar con cierta urgencia una estrategia nacional realista para enfrentar estas amenazas informáticas, especialmente respecto de áreas vitales del funcionamiento del país: energía, sistema de pagos e internet.


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