Ante una emergencia, los usuarios siguen llamando y no utilizan mensajes de texto

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Radiografía a los hábitos de comunicación por medio de celulares tras el sismo del 24 de abril:

Datos que recabó la Subtel demuestran que la cantidad de llamadas superó con creces a las de un Año Nuevo, lo que impidió que las comunicaciones por datos pudieran realizarse.

Lunes 24 de abril, 18:40 horas. En Santiago y la Quinta Región, las personas se dirigen a sus hogares. Algunos recién han salido de sus trabajos, otros ya están en el transporte público o atorados en un taco. De pronto, un gran temblor de magnitud 6,9 Richter los despierta de la rutina.

Muchos, como primera reacción, tomaron el celular para llamar a sus cercanos y saber cómo estaban. Esto contribuyó a que ese día y a esa hora las comunicaciones, tanto de voz como de datos, bajaran su calidad en forma crítica. En esa oportunidad, el subsecretario de Telecomunicaciones, Rodrigo Ramírez, declaró a “El Mercurio” que el comportamiento de los usuarios en la emergencia había cambiado. Ya no había habido un exceso de llamadas, sino un empleo inusual de datos. En otro medio habló de que una “avalancha de memes” fue una de las causas de que las redes de datos colapsaran. Y que la ciudadanía debía acostumbrarse a que en una emergencia no solo las comunicaciones por voz bajaran su calidad, sino también las llamadas por internet móvil.

Ante este nuevo escenario, la Subtel solicitó a las empresas de telecomunicaciones (Movistar, Claro, Entel y Wom) entregar información concreta de lo que había ocurrido en las horas que siguieron al fuerte sismo, para comprobar esa primera percepción. Los datos, sin embargo, mostraron una realidad distinta: los intentos de llamadas de voz -tanto en redes 2G como en 3G- se dispararon, incluso superando en varios cientos de miles a los realizados en el último Año Nuevo, otra instancia en que la telefonía móvil se satura.

Un ejemplo: los usuarios de Entel en la Región Metropolitana hicieron 3.835.450 intentos de llamada tras el temblor. En el último Año Nuevo, en cambio, esa cifra fue de 2.477.090; es decir, 1.358.360 menos.

Según la Subtel, se dio otro fenómeno interesante. Durante los 60 minutos después del sismo, la cantidad de datos “traficados” bajó, y no subió, como se pensaba. Entel, por ejemplo, tuvo un tráfico de datos 41% menor entre las 18 y las 20 horas, en comparación con las horas previas al sismo; Movistar tuvo un 4% menos, y Wom, un 6%.

La explicación que entregan los asesores técnicos de la subsecretaría es que las personas, al contrario de la recomendación oficial, usaron como primera forma de comunicación la llamada por voz. “En forma automática, los sistemas de emergencia de algunas empresas operadoras privilegian la voz sobre los datos”, aclaran. Esto provocó que quedara muy poca capacidad técnica para el empleo de datos por parte de los usuarios.

Esa poca capacidad de datos fue sobredemandada por los ciudadanos, los que la emplearon para hacer llamadas por WhatsApp, realizar videoconferencias, e incluso para mandar memes. Esta conducta finalmente produjo un colapso “en el aire”; es decir, las antenas no pudieron hacerse cargo de la demanda y, por lo tanto, las peticiones de conexión no llegaron a los servidores de las empresas operadoras. Esto explica la baja en el tráfico de datos, ya que la comunicación no pasaba más allá de las antenas.

Lo que queda claro a partir de los datos es que tras una emergencia, “la población no está siguiendo las recomendaciones, ya que las llamadas se incrementaron, la mensajería de datos vía WhatsApp se duplicó en solo una hora, pero el uso de SMS fue similar al de un día normal. Los usuarios no utilizaron este medio”, como han sugerido en múltiples ocasiones la Onemi y la Subtel, advierte Antonio Bueno, director de Red de Movistar Chile.

“Ante una situación de emergencia, las redes se usan muy por encima de lo normal, pero su capacidad es finita. Por eso, para asegurar la mejor comunicación, se debe privilegiar el uso de datos, idealmente SMS, WhatsApp o correos electrónicos, por sobre los servicios de voz, y evitar el envío de fotos y videos, que ocupan una mayor capacidad de red”, dice Manuel Araya, gerente de Regulación y Asuntos Corporativos de Entel.


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