Pensiones promedio de Capredena ascienden a $ 1,1 millón mensual

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Según un estudio del centro de estudios Ciedess, los pagos por jubilaciones en Dipreca alcanzan los $741 mil por mes. Cifras de la industria de AFP, dicen que afiliados con entre 35 a 40 años de aportes, podrían obtener pensión promedio de $ 644 mil.Las pensiones en las Fuerzas Armadas y de Orden pueden llegar a casi duplicar los montos obtenidos por los chilenos en las AFP. Esto según un análisis del Centro de Estudios de la Seguridad Social, Ciedess, en que se describen las diferencias en estructura de aportes, beneficios y costo fiscal entre los regímenes especiales de pensiones de los uniformados versus el que rige al resto de los chilenos.
De acuerdo con éste, las pensiones que paga la Dirección de Previsión de Carabineros (Dipreca) llegan a $ 1,1 millón en promedio, cifra 73% mayor a los $ 644 mil que podría lograr un chileno como pensión, si ahorra entre 35 y 40 años en una AFP, según estimaciones del sector. Mientras, la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena) paga pensiones promedio de $ 741 mil.

Las diferencias con el esquema obligatorio son varias. El aporte de los funcionarios de FF.AA y del Orden a su pensión es de 6%, frente al 10% que se cotiza obligatoriamente en las AFP. Además, históricamente, el Estado financia el 90% de los beneficios que pagan ambas instituciones. Así, por ejemplo, en diciembre de 2015 Capredena sólo cubría el 6,4% el total de pensiones que paga, es decir, $ 58.130 millones de un total de $ 911.271 millones necesarios para financiarlas. El aporte fiscal para esa caja ese año fue de 0,58% del PIB, o un 81,25% del costo del Sistema de Pensiones Solidarias (SPS).
En el caso de Dipreca, demandaba $ 391.657 millones, y sólo $ 6.253 millones ó 1,6% fueron enterados por la institución. El Estado puso 0,35% del PIB, o sea el 48,84% del costo del PSP.
Para este año, la Ley de Presupuestos contempla un aporte fiscal a ambas cajas del 1% del PIB, unos US$ 2.300 millones para 265 mil beneficiarios, lo que supera ampliamente los cerca de US$ 1.600 millones o 0,7% del PIB que se desembolsa en el pilar que mejora las pensiones de 1,3 millones chilenos en las AFP.
Cieddes sostiene que ambos regímenes son “un resabio de la seguridad social del
antiguo sistema de Cajas de Previsión”. Así, primeramente proponen la absorción ya que no habría una justificación técnica para mantenerlos separados, considerando la similitud de sus beneficios y la importancia de los aportes estatales.

También ponen alerta en las potestades de las instituciones armadas en que están los afiliados y que operan como empleador, controlador y pagador de sus pensiones. Esto tiene especial repercusión en los retiros de “inutilidad” (o invalidez en el sistema de AFP), que se pueden pedir después de jubilados, y en que la capacidad para el servicio la determina la institución armada, y no una entidad externa de control como las mutualidades. Y ocurre que, por ejemplo en Capredena, las pensiones más altas pagadas por la caja, son por “inutilidad”, según cercanos a la institución.
Además, dada la composición jerárquica de las entidades, los riesgos de abuso y conflictos de interés son altos y por lo mismo Ciedess afirma que “el régimen de control no debería encontrarse en la mano de los mismos interesados”.
Por último acusan lo “sumamente fragmentaria y dispersa” de la regulación de estos regímenes, basadas en leyes antiguas, escuetas y parcialmente intervenidas.

Conclusiones
Desde Dipreca defienden su existencia aludiendo a las leyes que los amparan por décadas y la naturaleza de las funciones de estos trabajadores, donde “la exposición de la vida al riesgo y accidentes es diaria”. Sobre los controles, dicen que los están fortaleciendo al igual que “nuevos resguardos para aquellos imponentes que deban cumplir con ciertos requisitos especiales”.
Desde el Ministerio de Defensa agregaron lo ya planteado por el titular de la cartera José Antonio Gómez, en una revista interna. “Ningún sistema de este tipo, en ninguna parte del mundo, ha sido diseñado sobre la base que las personas costeen sus pensiones. Por su estructura y esencia, estos modelos previsionales le otorgan un rol principal al estado en su financiamiento”.
Sin embargo, también reconoció que “hay que corregirlo”. “(Hay que) analizar cuáles son sus distorsiones y cómo podemos rebajar su déficit, que cada día es una carga más onerosa para el erario público. Ya no es posible seguir jubilándose con 20 años de trabajo cuando las expectativas de vida sobrepasan los 80 años. La gente no puede pasar más de 25 años inactivos esperando ser recontratados por sus instituciones de origen, sin otro campo laboral cuando se llega los 50 años”, precisa.
Para David, Bravo, ex presidente de la Comisión Asesora en Pensiones y quien postuló la eliminación progresiva de regímenes diferenciados, no es explicable que esta separación se mantenga desde 1980. “Se mantiene porque beneficia a personas que revisten características de privilegiados. El argumento de la carrera militar especial que justificaría esta diferencia no tiene fundamento, ya que en el fondo es un beneficio mas bien laboral, pero no hay razones para tener regímenes distintos desde el punto de vista previsional”.
Opina que estos trabajadores deben pensionarse como todos los chilenos. “Si no queda un adefesio como el que tenemos hoy día, que cuando queda en evidencia se convierte en algo provocador para los chilenos. Esto no corresponde al Chile de hoy”. Dice que si bien este cambio no puede asumirse de inmediato, como parte de una eventual reforma al esquema previsional chileno hoy en debate, si debiera formar parte de las ideas de una propuesta. “Hay que empezar a hacerlo y estamos en el momento para que esa conversación se dé”.


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