A casi 15 años del «Facebook chileno»: Virtualia, nuestra (casi) red social

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En noviembre de 2001, varios años antes de que comenzara la era 2.0 de la internet, un grupo de chilenos imaginaron y concretaron un sitio web donde hacer comunidad, y relaciones virtuales era la clave.  Un facebook antes de Facebook, casi.  Esta es su historia.«Pero cortemos el mito de que tengo la misma fortuna de Zuckerberg», se ríe Alfonso Gómez, actual presidente ejecutivo del centro de innovación de UC, a la vuelta de un correo electrónico en el que le propongo hablar de Virtualia, web que hace 15 años él fundó y lideró el equipo de desarrollo.

Y el chiste no es gratuito. A la hora de hacer memoria, no son pocos los que recuerdan este sitio como un «Facebook antes que Facebook» y que más encima era chileno. Solo hay que hacer una encuesta rápida en las redes sociales para acceder al fenómeno. Preguntar ¿quién de aquí fue Virtualiano? Y esperar. Ocho de cada diez usuarios de Twitter u otras plataformas se identifican con la consulta. Algunos conocieron grandes amigos, otros escribieron en los medios de comunicación internos y la mayoría se acuerda de los Fanimanis, la moneda virtual usada para comprar entradas de cine (entre otros beneficios) y de los personajes que participaban de esta iniciativa, como Alex Tempo y Epur Simuove creados por Gómez y su hija, la escritora y guionista Coca Gómez, con arte del destacado autor de historietas Félix Vega (Juan Buscamares). ¿ Webcomic antes del webcomic ? En cierta forma sí, tomando en cuenta que Virtualia también contó con trabajos de otro par clásico del cómic local: Mauricio «Yoyo» Salfate y Fyto Manga.

Por supuesto, todos también tienen en la retina el emblema (a estas alturas escudo) de Virtualia, una chinita o escarabajo mariquita. «Era como la manzana de Apple», se apresura a decir Rodrigo, un ex virtualiano, que recuerda con entusiasmo el canal de Heavy Metal Virtualiano, «que iba a destronar a Rockaxis», en una consulta rápida por Twitter.

Somos en red, somos la red

Virtualia nace en 2001 como un sitio web creado para formar comunidad, tal como venían haciendo varios sitios de la era 1.0 de internet. La diferencia es que acá se fue un paso más allá, bastante más allá; creando idea e identificación con sus usuarios. Los virtualianos no navegaban sino que habitaban un país virtual donde se relacionaban, compartían e incluso se casaban, según las reglas de su geografía de bits. Administraban medios y podían participar de un sistema bancario llamado Fanimanis del cual fueron parte instituciones como el Bci y el Banco de Chile. Por supuesto, como todo país, tenía un lema emblemático: «Somos en red, somos la red». Y una historia propia que hacía referencia a un fundador llamado Alex Tempo quien, junto a un grupo de jóvenes emprendedores, había creado esta suerte de utopía virtual que funcionaba como una mezcla entre juego de rol y red social antes de que se acuñara el término. A tal grado llegó la identificación de los virtualianos con esta «ucronía de la triple W» que un programador del sitio, que prestó su rostro para el personaje de Canicas (uno de los compañeros de Tempo), fue acosado por fanáticos y perseguido en un mal capitalino ya que «los virtualianos fundadores realmente existían».

«Virtualia efectivamente se adelantó a muchas cosas y mereció tener una vida más larga. La experiencia fue insólita en el sentido de que estábamos todos inventando esto de la nada. Virtualia fue pionera en juntar lo virtual con lo ‘real’ y de experimentar con eso», recuerda José Pablo Zagal, ex director de comunidad del sitio y actualmente profesor del magíster de desarrollo de videojuegos en la Universidad de Utah, en Estados Unidos. Su colega, Sergio Rademacher, ingeniero que formó parte del equipo de desarrollo del sitio y hoy trabaja en Sonda, es aun más categórico: «La gran falencia de Virtualia no fue nacer en el tiempo equivocado, sino en el lugar. Si el sitio hubiera salido de San Francisco y no de Santiago, quizás la historia sería distinta».

Tal vez en una realidad paralela es Virtualia y no Facebook la red social que lidera el planeta. El periodista Alejandro Lecaros, que integró el equipo de contenidos, la compara con una Atlántida virtual, una «web perdida que se anticipó demasiado y que como tal desapareció bajo el mar de la red, para ser hoy una leyenda, una idea de algo que pudo ser mejor».

Detrás del Facebook criollo

«Cuando escucho lo del Facebook chileno, y me lo han dicho bastante -responde Alfonso Gómez-, me siento en una encrucijada: Tengo que optar entre el halago de haber sido pionero, haber liderado un equipo de talentos chilenos, tanto en el ámbito técnico como en el de los contenidos, y haber sido capaces de desarrollar una plataforma de una complejidad súper avanzada para la época. Pero también la frustración de no haber tenido la capacidad necesaria para aguantar algunos años con la nariz bajo el agua y haber sabido corregir el rumbo, como sí lo supo hacer Amazon, o incluso Apple, en esos mismos años».

«Lo que no me parece honesto es justificar el fracaso de Virtualia (me duele admitirlo, pero ese fue el caso) simplemente como la resultante de haber estado ahí demasiado temprano. Creo que Virtualia fue un proyecto extremadamente ambicioso para los recursos de que disponíamos y, adicionalmente, la basamos en un modelo de negocios que combinaba el concepto de red social con el de márketing relacional, sin el músculo financiero ni la determinación emprendedora de haber comenzado global desde el día uno. Comparando funcionalidades, Facebook nace como una idea infinitamente más simple y enfocada que Virtualia».

«De haber sabido lo que vendría cuando explotó la denominada ‘burbuja de las puntocom’; de haber podido aguantar la llegada de internet 2.0, caracterizada fundamentalmente por el hecho de que los contenidos ya no necesitaban ser provistos centralmente por el administrador de la red, sino por los propios ciudadanos del país virtual, es muy posible que otro gallo nos hubiera cantado. Llegamos a tener 137.000 virtualianos con número de RUT conocido y validado, que operaban activamente en la red. Lo que nunca tuvimos con el modelo diseñado fue la capacidad de escalar la operación a millones o miles de millones de usuarios, como lo lograron hacer las redes sociales que terminaron imponiéndose».

-¿Fundó usted la primera red social latinoamericana?

«Esa pregunta es fácil. La respuesta tiene una lógica binaria, dado que se trata de un hecho cierto que no admite interpretaciones: Sí».


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