Franka Grez: «No cometí malversación, sino más bien apropiación o hurto»

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Ayer se inició el juicio en el que la imputada, quien está confesa, arriesga hasta 15 de años de cárcel.«No me parece la acusación de la fiscalía. No me parece que sea malversación de fondos públicos, sino más bien creo que cometí una apropiación indebida, o un hurto». Eso dijo ayer Franka Grez, la ex funcionaria de la Seremi Metropolitana de Educación acusada de provocar un perjuicio fiscal cercano a los $300 millones, en la primera jornada del juicio oral en su contra por malversación de caudales públicos.

Esta es una de las aristas del llamado escándalo de las subvenciones escolares, el mismo que costó la destitución por la vía de una acusación constitucional de la entonces ministra de Educación, Yasna Provoste.

Grez arriesga una pena de 15 años y un día de cárcel, la mayor que puede afectar a funcionarios públicos, según la pretensión de los fiscales Iván Millán y María Alejandra Bravo. La misma penalidad que arriesgan las falsas sostenedoras Carmen Muñoz y Gladys Audala, además del esposo de esta última, Horacio Escobedo, quienes también participaron del ilícito.

En concreto, Grez giró 16 cheques a favor de los coimputados, correspondientes a pagos por presuntas subvenciones escolares.

Estas operaciones las hizo en su calidad de funcionaria de la unidad de Finanzas del Departamento de Subvenciones.

Según la fiscalía, la acusada tenía el control directo del giro de los cheques, de los facsímiles y timbres de validación para efectuar operaciones y pagar subvenciones.

Es por ello que para el Ministerio Público, Grez cometió el delito de malversación, pues en su calidad de funcionaria pública tenía a su cargo el resguardo de los recursos fiscales. En su declaración de ayer, Grez negó haber tenido el mentado resguardo. Esto es fundamental, pues la fiscalía debe acreditar que los dineros eran de directa responsabilidad suya.

En contrario, la acusada aseguró que ella giraba los cheques a sostenedores, pero no era ella quien validaba los pagos. Y en el caso particular del fraude imputado, dijo haber adelantado dinero a sostenedores que estaban en una «situación particular».

La defensa de la imputada buscará convencer al tribunal de que se trata sólo de una apropiación indebida o un hurto, de penalidades más bajas.

«A la señora Carmen Muñoz, quien tramitaba su calidad de sostenedora, le adelanté pagos por su situación particular. Me conmovió que ella tuviera una hija de 21 años con cáncer. Y en el caso del señor Escobedo, yo tenía un compromiso moral con él, pues me ayudó cuando estuve mal», declaró Grez.

La acusada giró 15 cheques a la cuenta de Gladys Audala ($230 millones), todos por cifras menores a $20 millones. Esto, pues por montos mayores a esta cifra el documento debía ser revisado por la jefatura. El cheque Nº 16 era por $59 millones, lo que encendió las alarmas y permitió descubrir el fraude.

Audala depositaba el dinero en la cuenta de Carmen Muñoz, y ésta le devolvía parte de los recursos a la propia Grez. Esta última involucró a familiares directos, quienes compraron propiedades y diversos bienes, entre ellos, una pequeña flota de camiones. Su hermana Marcela Grez está imputada en este mismo juicio por el delito de lavado de activos.

«Todo lo que hice fue para ayudar a otros y debido a que no estaba conforme con lo que me pagaban, pese a que siempre entregué el máximo que podía dar».


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