ANDINA SE DESTAPA Y PLANTEA SU INTERÉS PORQUE HAYA UN SOLO EMBOTELLADOR COCA COLA EN CHILE

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La principal embotelladora de Coca-Coca en el país y la sexta en el mundo tiene todo para seguir creciendo. Tras obtener resultados récord en 2006, la compañía goza de liquidez suficiente para ampliar su actividad hacia nuevas franquicias o territorios, por lo que está analizando todas las posibilidades que se abran en los mercados, incluso Asia.

En búsqueda. Así se encuentra Embotelladora Andina actualmente. Es que tras obtener resultados récord en 2006, la compañía cuenta con recursos para seguir creciendo y está en pleno proceso de exploración de nuevas oportunidades. Ya tiene operaciones en dos países además de Chile: Brasil y Argentina. Y sus planes son continuar expandiéndose, ya sea en un cuarto país, o en los que ya participa.

El año 2006 fue especialmente positivo para Andina, controlada por los empresarios José Said, José Antonio Garcés y Alberto Hurtado. El buen momento que vive el consumo en la región y la apuesta por el mercado de aguas y jugos, significaron ventas superiores a los US$ 1.000 millones y una utilidad US$ 140 millones, y para este año esperan incluso obtener resultados superiores.

Pero, al interior de la empresa saben que para mantener este ritmo de crecimiento y seguir avanzado es necesario sumar nuevas operaciones, tarea que no ha sido fácil.

Jaime García, vicepresidente ejecutivo de Embotelladora Andina, explica que “en el mundo actual donde las tasas de interés han bajado y hay bastante más estabilidad económica, los precios de los activos han subido y es más difícil encontrar vendedores o precios atractivos. Si bien esto no es una limitación, se hace más complejo la posibilidad de ingresar a nuevos mercados o la compra de nuevas franquicias”, por lo que confiesa que incluso se han planteado la posibilidad de buscar oportunidades en el mercado asiático, aunque su gran sueño es que en Chile se integraran las operaciones de las tres embotelladoras.

¿Y se han acercado a las otras embotelladoras?

-Aquí hay tres embotelladoras, Coca Cola Polar, Embonor y nosotros. Y lógico que me gustaría hacer una operación en la cual integráramos a los embotelladores chilenos, me parece muy razonable. Parece más razonable que haya uno en el largo plazo. Ahora, ¿hay interés de hacer algo de parte de los otros dos? Por el momento no. Son embotelladores independientes, controlados por familias, exitosos, les va muy bien, están muy contentos con lo que hacen. En lo personal me gustaría lograr una integración, pero hoy no parece probable porque hay intereses distintos. Ellos quieren seguir independientes y Andina es una compañía mucho más grande, entonces se complica un poco. El ideal, desde un punto de vista operativo puro, tiende a que haya un solo embotellador por país. Uno debiera excluir de esa frase a países como Brasil o México que son monstruos, pero países como Chile lo más probable es que en el largo plazo haya un solo embotellador.

-¿Ha habido negociaciones entre los actores al respecto?

-No, nada.

-¿Independiente de posibles compras, tienen contempladas nuevas inversiones?

-Este año estamos invirtiendo del orden de US$ 80 millones a US$ 85 millones, básicamente en capacidad de producción, mejoras tecnológicas, requerimientos de envases para el desarrollo de nuevos productos y el desarrollo del tema logístico interno. Andina es una empresa que va a invertir en los próximos cinco años, sin considerar nuevas franquicias o la compra de empresas, del orden de US$ 400 millones a US$ 500 millones. Ese es el rango de inversión y de eso no vamos a bajar. Para seguir creciendo y generando la cantidad de plata que generamos, requerimos un sustento en el largo plazo que significa una inversión de ese orden.

Otros mercados: por qué no Asia

-¿Cuáles son los planes, crecer en Brasil, Argentina o buscar nuevos mercados?

-Estamos en todas. Buscando opciones en Argentina y Brasil y buscando nuevos territorios. En el caso de Brasil y Argentina no hemos encontrado una posibilidad cierta para comprar. Estamos intentando hacerlo, estamos buscando alternativas pero no lo hemos logrado. En otros países estamos abiertos a buscar alternativas; Latinoamérica es un continente complejo. No es cosa de decir vamos a cualquier país, hay que ser súper prudentes en materia de destinar cantidades importantes de dólares a nuevos mercados que no estén consolidados. Chile en ese sentido es una ventaja, tiene una regulación muy clara y precisa, otros mercados latinoamericanos no son tan bondadosos como Chile.

-¿Qué países les interesan?

-Colombia es un mercado atractivo, pero está copado. Desde el punto de vista de Coca-Cola, ya hay un embotellador mexicano que es uno de los más importantes en el mundo, Coca-Coca Femsa, que tiene la franquicia de Coca-Coca para Colombia, así que no hay opción ahí. En Latinoamérica en general es difícil, pretender comprarse Colombia no tiene sentido, no está en venta. Los territorios que quedan en Sudamérica no son tantos, queda Brasil, que tiene muchas franquicias grandes, pero hay posibilidades, aunque el valor de los activos ha aumentado por lo que comprar a precios que sean razonables se hace cada vez más difícil. Así que hay que estar mirando y atentos.

-¿Pero tienen algún plazo específico para encontrar una franquicia interesante?

-No. Plazos no tenemos, ni nos interesa tener tampoco, porque creemos que fijar un plazo puede tener restricciones. Es bueno que exista la libertad de tomar decisiones libremente dependiendo de las circunstancia de los mercados, por eso un plazo absoluto no tiene sentido, puede ser muy malo o muy bueno. Hay elementos que requieren un análisis más profundo. Es cierto que nos hemos demorado, pero la historia de Andina dice que la demora ha sido un factor de éxito, más que un factor de no crecimiento o de retroceso. Ahora, sí estamos preparados, estamos buscando, tenemos recursos humanos, tenemos recursos financieros, de hecho en los activos de Andina hay algo así como US$ 300 millones a diciembre y podríamos disponer de ellos en el caso que hubiera una oportunidad razonable y atractiva. Pero no lo hemos hecho porque no hemos encontrado el lugar y el negocio adecuado.

-¿Cómo ven el mercado peruano, considerando que la familia Said, uno de los controladores de Embotelladora Andina, ha entrado ahí con Parque Arauco?

-Que una parte de la familia Said invierta en Perú, no nos ayuda mucho. Porque es una parte chica de ellos y está en el negocio del retail, eso no nos ayuda mucho. Para ellos es importante, pero ese negocio no tiene nexo con nosotros. En lo concreto Perú suena interesante. De hecho, hay un embotellador de Coca-Cola allá que acaba de comprar su participación a Embonor.

-¿Y ustedes estuvieron interesados en comprar cuando Embonor estaba vendiendo?

-Sí. Lo que pasa es que en el caso de Perú se juntaron dos franquicias. Entonces había muchas sinergias entre la empresa peruana que compró la otra franquicia de Embonor, por lo que ellos eran mucho mejores pagadores que nosotros, porque había más sinergias.

-¿Y teniendo en cuenta que el mercado latinoamericano es complicado por el alto precio de los activos y la falta de oportunidades, han evaluado la posibilidad de buscar nuevos mercados como Asia, por ejemplo?

-Lo hemos estado analizando. Es una pregunta que nos hemos hecho internamente, pero no veo fácil pensar que una compañía como Andina, chilena, con operadores en Chile, Argentina y Brasil, se vaya a operaciones con Asia. Hay un tema de idioma, de gente y barreras complejas de superar. No hemos llegado a ese análisis profundo, lo hemos pensado, lo hemos hablado, pero es una valla que tenemos que superar. Porque cuando uno ve que hay limitaciones, o no hay oportunidades en los territorios en los que estamos, por qué no salir de Latinoamérica y la respuesta es ¿porqué no? Y las barreras habrá que superarlas.

Cambios en la propiedad

-El año pasado Coca-Cola Internacional vendió su participación de 10,7% a Coca-Coca Chile ¿Cómo afecta esto a Andina, hay una mayor autonomía para tomar decisiones, significó alguna reestructuración?

-Nada. Esto no fue más que una formalización tributaria, porque estaba a nombre de una compañía externa a Chile y lo que se hizo fue traspasar a la filial chilena, que es la que recibe los dividendos de Embotelladora Andina. Entonces el efecto práctico secundario es igual a cero, ninguno. Coca-Cola sigue siendo socia a través de otra filial y en Andina sigue siendo director un representante de la compañía Coca Cola, sigue siendo el mismo, no cambia nada.

Relación con los supermercados

-El año pasado la relación entre los supermercados y proveedores vivió momentos complicados ¿Cómo lo ve ahora, ha mejorado?

-Bien. Yo creo que son procesos que hay que vivir en las sociedades. Aquí en Chile hay supermercados súper importantes en términos relativos, hay dos cadenas que manejan más de la mitad del trading y hay tentaciones de monopolizar las normas y las relaciones con los proveedores. Pero yo creo que hay una mesa en la que nos hemos sentado, conversado y hemos salido adelante razonablemente con normas y procedimientos adecuados para las partes. Hay una madurez, por ponerlo de una manera, desde que uno parte queriendo manejarlo todo y hay una madurez que permite pensar que las relaciones van a ser prudentes en el tiempo, y en ese sentido hay muchos menos problemas y menos disputas que lo que había hace un tiempo atrás.

-¿Se llegó a hablar de que la misma Coca Cola dijo que si había tantos problemas en los supermercados preferían no poner sus productos?

-Efectivamente, fue así. Pero no con el ánimo de pelear, sino con el ánimo de decir sentémonos a conversar, paremos la discusión, la disputa pública y el lanzamiento de piedras, conversemos y pongamos normas. Esa es una estrategia que más que personal es buena para todos, de madurar un proceso que en un país es razonable, donde convivamos no solamente en lo cívico, sino en lo económico, en lo comercial y que nos respetemos mutuamente. Y ahí hay cosas complejas. Muchos supermercados hablan de responsabilidad social y se ve que a los que más tarde le pagan son a los más chicos que son los que más necesitados están. Entonces la responsabilidad social cuál es. Ser responsable socialmente significa pagarle al proveedor en el momento oportuno. Y ahí se ven los buenos empresarios…

-¿Cuáles son los temas de esta agenda proveedores-supermercados que todavía queda por resolver?

-Estamos en el tema de los reponedores, pero estamos avanzando bien, yo diría que no hay un tema único que sea el Caballo de Troya como hubo en un momento dado. Creo que hay una mejor relación y más conciencia de que debe haber una unión común .

-¿Pero, independiente de estas conversaciones, en la práctica, ha mejorado el trato a los proveedores?

-Sí, de todas maneras. Incluso a nosotros nos ha ayudado como Andina, que también tenemos nuestros proveedores. Y hemos aprendido que debemos ser cuidadosos con ellos. Son procesos que ayudan a todos, a la sociedad, no solamente ayuda a D&S y Andina. Va más allá que eso y es muy sano que así sea.


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