Hasta 25 años de vida útil pueden llegar a tener los vehículos que circulan por Santiago

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Hasta cinco dueños, como promedio, puede llegar a tener un solo auto en Santiago. Esta cifra se explica por la extensa vida útil que alcanzan los vehículos en nuestro país, ya que, en promedio, un automóvil puede llegar a estar en circulación entre 20 y 25 años e incluso más.

La legislación actual no contempla retirar de circulación vehículos por obsolescencia técnica, lo que implica que mientras un automóvil pase las exigencias de la revisión técnica, puede circular por las calles, independiente de su año de fabricación.

«Si el auto es del año 70 y está con su revisión técnica al día, nosotros estamos obligados a entregarle su permiso de circulación. Pero tiene que responder a los requisitos que se le imponen al momento de ser revisado», sostuvo el presidente de la comisión de transporte de la Asociación Chilena de Municipalidades, el alcalde de Estación Central, Gustavo Hasbún.

Según precisó el edil, los vehículos en Chile se reciclan lo más posible, «inclusive no es extraño encontrar vehículos con 30 años de uso precisamente porque el automóvil se usa hasta cuando la mecánica lo permite».

En 2007 se vendieron 799 mil automóviles, según las estimaciones de la Cámara Nacional de Comercio Automotriz de Chile (Cavem). De éstos, el 72 por ciento -equivalente a 574 mil unidades- son usados.

«En términos generales, todas las clases sociales de nuestro país tienen acceso a un vehículo, y ahí se genera una escala en donde están los vehículos top en las clases más altas y los vehículos más usados en las clases de menos recursos, que pensamos que ni siquiera tienen acceso a los vehículos, pero lo tienen», explica Augusto Contreras, gerente general de Cavem.

La vida de un auto

En promedio, un vehículo nuevo de más de 20 millones de pesos permanece con su primer dueño por dos años. Los vehículos que tienen un valor de entre 10 y 20 millones son renovados con una frecuencia de cinco años. En tanto, los autos de menor valor son utilizados por su primer comprador por hasta ocho años. Una vez que el dueño decide vender un vehículo, el auto puede traspasarse de mano en mano en reiteradas oportunidades.

Luego de 20 años de circulación en Santiago, parte importante del parque automotor capitalino termina circulando en regiones, en campos y caminos rurales.

Los desarmadores de automóviles de la calle 10 de Julio explican que la gente prefiere vender y revender los autos, ya que en el país no existe la cultura de entregarlos a las desarmadurías, las que trabajan principalmente con las piezas de modelos de autos chocados.

Sin embargo, en algunos lugares de Santiago, como La Pintana o San Miguel, existen locales que se dedican a rescatar los repuestos de autos de hasta 30 años de antigüedad o más que llegan tras ser finalmente rechazados en las plantas de revisión técnica. Gran parte de estos vehículos acaba vendiéndose por kilo a fundiciones de metales.

Un impacto vial tremendo

El aumento del parque automotor era una de los problemas al que se pretendía poner término con el inicio del Transantiago, que se elaboró como una respuesta a la creciente tasa de motorización de la capital.

«El impacto del aumento de automóviles en Santiago es tremendo porque va a seguir aumentando la congestión y si seguimos enfrentándola por la vía de construir autopistas, vamos a terminar con una ciudad pavimentada entera y llena de tacos por todas partes», sostuvo Marcela Munizaga, ex presidenta de la Sociedad Chilena de Ingenieros en Transporte y docente de la U. de Chile.

Según precisó, es necesario destinar los esfuerzos a generar políticas públicas que desincentiven el uso del vehículo particular. «Para esto el transporte público tiene que mejorar, para convertirse en una alternativa real al automovil», explicó.

Otra opción que se ha analizado para reducir la congestión es aplicar una tarificación vial en los sectores más atochados de la capital.

Según Munizaga, esta medida ha sido exitosa en ciudades con altos índices de motorización como Londres y «en Santiago, en donde usamos los tags en la mayoría de los autos, sería mucho más fácil de aplicar y podría tener un impacto positivo para controlar la congestión».

El alcalde de Estación Central y presidente de la comisión de transporte de la Asociación Chilena de Municipalidades, Gustuvo Hasbún, consignó que «la red vial está practicamente colapsada y la infraestructura no está preparada para la gran cantidad de vehículos».

Según el edil, la solución pasa por una mejor coordinación entre los ministerios de Transporte y Vivienda y los municipios.

«Es necesaria una política de desarrollo vial que nos permita entregar un servicio acorde con los requerimientos que se están viendo en el día de hoy pero, además, pensando en los próximos diez años, la idea es que la infraestructura pueda responder a largo plazo», aseveró.

MOTORIZACIÓN

EN CHILE hay un auto por cada seis habitantes.


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