El sello que transformó a los hermanos Hurtado Vicuña en uno de los mayores grupos chilenos

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En los ochenta fueron socios de Manuel Cruzat. Pero vendieron su participación en el grupo y emprendieron rumbo propio en la antesala de la crisis. Desde entonces no han parado. Hoy conforman una de las diez familias de mayor patrimonio en Chile.

Entre ellos no hay protocolos ni códigos escritos. Tampoco están en el ranking de millonarios de América Latina que elabora Forbes, pero según un estudio publicado por Qué Pasa, conforman una de las diez familias de mayor patrimonio en Chile. Como sea, los seis hermanos Hurtado Vicuña -Juan José, Pedro, José Ignacio, Nicolás, María Mercedes y María Victoria- tienen un sitial ganado entre los grandes grupos locales. Todo esto, con una historia que partió hace casi 30 años, con la venta de fundos en el sur, y que sigue hasta hoy, con posiciones de control en firmas que abarcan desde telefonía hasta cobre, pasando por vinos, negocios inmobiliarios y seguros.
En los negocios conjuntos actúan en bloque y a través de sociedades comunes, Longovilo e Inversiones Metropolitana entre ellas. Hacia el exterior, su cara visible ha sido, por años, Juan Hurtado Vicuña, ingeniero civil que a fines de los 70 se hizo socio de Manuel Cruzat en Forestal S.A., que llegó a controlar un centenar de empresas y activos que se calcula en una cifra cercana al 5% del PIB de esos años. Para cercanos a los Hurtado, ese es el punto de partida de esta saga. Y no sólo en lo económico.

“También fue el inicio de una forma de hacer negocios que se mantiene y que es común a ellos: un estilo marcado por la intuición, las decisiones rápidas y el buen olfato”, cuenta un director que los conoce de aquellos años.

Con eso se refiere a que Hurtado, que entró con cerca de US$ 200 mil a Forestal en aquellos años, vendió su 10% en US$ 4 millones, en la antesala de la crisis de los 80, que cambió el mapa empresarial chileno. “Tuvieron el buen ojo de salirse antes y buscar, con prudencia, un lugar más seguro”, agrega un empresario.

A partir de entonces, los hermanos han estado juntos en muchos negocios. Entel, Pucobre, Almendral y Pacífico V Región -cuya cotización en Bolsa supera los US$ 6.000 millones- son algunos de ellos. El cuadro se completa con Consorcio, holding que administra activos por US$ 5.000 millones, y con el proyecto Praderas, la nueva ciudad de US$ 2.000 millones que planean, junto con Cruzat, en el poniente de Santiago.

Los Hurtado Vicuña son hijos de Ignacio Hurtado, quien junto a su primo Fernando -padre del ex ministro de Obras Públicas Carlos Hurtado- dirigió por décadas una constructora fundada en los años 30.

A su muerte, en 1983, los hermanos siguieron juntos. Primero en Forestal, luego en Copec, y posteriormente,
con la compra de Chilquinta -su plataforma para la toma de control de Entel, junto a las familias Matte y Fernández León-y luego de Pucobre, minera que al año factura casi US$ 300 millones.

Aunque a Juan se le señala como la cabeza del grupo, sus hermanos tienen roles muy activos en las empresas
conjuntas: Pedro en El Bosque -dueña del proyecto en Lo Aguirre y del 13% de Quebrada Blanca, cuyo valor se
calcula en casi US$ 3.000 millones- y en el directorio de Pucobre; Juan Ignacio, quien vivió por 20 años en Argentina, en los directorios de Almendral y Pacífico V Región, donde comparte sillones con Nicolás. Por separado también han emprendido: Pedro en salmones, agricultura y caballos fina sangre, y Nicolás en la constructora que fue de su padre. Su común denominador es, dice un cercano, la capacidad de trabajo y rapidez en la toma de decisiones. Un rasgo que parece haber heredado la segunda generación de Hurtado que
se ha incorporado a las empresas: Martín, economista e hijo de Juan Ignacio, que trabaja en Consorcio; Ricardo Rivadeneira, enólogo e hijo de María Mercedes y del ex presidente de RN Ricardo Rivadeneira, en la gerencia de Viña LosMaquis, también de la familia, y su hermano Juan, biólogo que ha trabajado para Pucobre.

El custodio a cargo del patrimonio de los Hurtado Vicuña

Juan Luis Gueneau de Mussy Martin de Marolles, un ingeniero civil industrial de 54 años y descendiente del empresario Matías Cousiño, es el hombre que administra desde hace más de dos décadas el patrimonio de los Hurtado Vicuña.

La familia controladora de Entel y Consorcio, en ambos casos junto a su socio de toda una vida, Eduardo Fernández León, lo eligió a inicios de los 80 para que manejara sus dineros, mientras trabajaba como interventor del Banco Español. Ahí conoció a Juan Hurtado Vicuña, quien también participó en el proceso de intervención de esa entidad y, según cercanos, quedó muy impresionado con su profesionalismo.

A mediados de los ochenta empezaron a trabajar juntos, primero en Lota Green, que fabricaba ladrillos refractarios, y luego en otras sociedades del grupo familiar, como Longovilo y Metropolitana.

Juan Luis Gueneau de Mussy Martin de Marolles nació en Lota hace más de medio siglo. Su padre era Francisco, un ingeniero en minas que vivió y estudió en Francia, donde conoció a la ciudadana gala Marie Antoinette Martin de Marolles y con quien se casó en 1947. Tras el enlace, la pareja viajó a Chile, a hacerse cargo de los negocios de la familia, las minas carboníferas del golfo de Arauco.

Es que Francisco Gueneau de Mussy era descendiente de Isidora Goyenechea y, por lo tanto, tiene como antepasado al mítico Matías Cousiño, el explotador de los yacimientos de Lota. Por eso el progenitor de Juan Luis trabajó 18 años en esas minas, antes de pasar a Enacar.

Pese a este arraigo al golfo de Arauco, la mayoría de sus hijos estudiaron en Santiago. Juan Luis lo hizo en el colegio San Ignacio El Bosque y luego entró a estudiar Ingeniería Civil Industrial en la UC.

Luego de egresar empezó a trabajar en la Compañía de Aceros del Pacífico cuando ésta era estatal y luego desembarcó en el Banco Español en una época bastante compleja. Desde entonces está ligado a la familia Hurtado Vicuña.


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