LA AVENTURA TECNOLÓGICA DE PATRICIO LAGARRETA Y SUS SOCIOS

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La compañía busca dar en América Latina el soporte computacional a los bancos para que éstos extiendan sus operaciones a través del comercio al detalle, aprovechando la tendencia a la bancarización.

Tecnológicos.

-Cristian Undurraga Palau y Patricio Legarreta Ruiz,Gerente General y Presidente de la naciente compañia Megacompra,respectivamente.

Azucena González San Martín

Su proyecto incluye una fuerte expansión por Chile y América Latina, tecnología de punta y las ansias de aprovechar la creciente tendencia a la extensión de los servicios bancarios que ronda en la región. Se trata de Megacompra, la iniciativa que por estos días y en forma muy reservada están desarrollando un grupo de connotados empresarios chilenos, articulados por Patricio Legarreta, accionista de Construmart y PubLicity. La compañía de reciente creación busca ser el soporte para que principalmente los bancos extiendan sus servicios a través del comercio al detalle, tal como en Brasil lo ha hecho Lemon Bank.

Roberto Castro

Es que las bajas cifras de bancarización en la región han gatillado un auge por la prestación de este tipo de servicios en varias naciones y muchas instituciones financieras están comenzando a entregarlo a sus clientes. Por ende, los bancos empiezan a demandar a su vez la «gestión de las redes» como se les denomina a los proveedores tecnológicos del sistema.

El pool de empresarios

Aunque Legarreta Ruiz es el mayor accionista en el proyecto, la idea original es fruto de la creatividad y experiencia de un familiar, el ingeniero Cristián Undurraga Palau, quien hasta 2003 vivió empapándose directamente de las últimas tendencias y aplicaciones tecnológicas en su calidad de gerente de la división para el sur de Latinoamérica de la estadounidense de softwares Computer Associates (CA). Undurraga junto a un antiguo socio en otro proyecto informático, el ingeniero Roberto Castro, evaluaron y estudiaron exhaustivamente la idea durante más de un año, conociendo de cerca la experiencia peruana y la de Lemon Bank en Brasil, el banco fundado por el otrora gurú de las punto.com Wenceslao Casares (ver recuadro). Y decidieron lanzarse con el proyecto, presentándoselo a Legarreta, quien no se demoró en encontrar inversionistas interesados en la iniciativa.

Así se sumó la empresa de asesorías financieras Fidelitas, en la que participa como socio Miguel Humud Sfeir, antiguo conocido de Legarreta, ya que en el pasado Humud fue socio de la auditora Ernst & Young, la misma que por años ha auditado a Construmart. Hoy en Fidelitas además de Humud también son socios -y partícipes de Megacompra- Juan Francisco Serrano y Christian Eckholt.

Sergio Ossa Errázuriz, gerente general de la Asociación de Molineros del Centro, y Pablo Justiniano Stewart, también se unieron en el proyecto. Ambos fueron compañeros de universidad de Legarreta y socios de éste en la firma de snacks Mom’s, que hace un par de años vendieron a Pepsi Co. El clan lo completa Roberto Behrens Fuchs, socio de la productora de terciados Infodema, de la que Legarreta es accionista y director.

Los siete socios participan de forma «equilibrada», aunque Patricio Legarreta es el «mayor accionista» y presidente del directorio, mientras la gerencia general radica en Undurraga.

Modelo a distancia

El modelo de negocios que Megacompra busca desarrollar es simple: se trata de tomar como clientes a los bancos, para que ellos puedan ofrecer transacciones financieras en forma remota, en puntos que no son sucursales, como minimarket, bombas de bencina y farmacias. Para ello, Megacompra les proveerá de la plataforma tecnológica -como los terminales POS- y el back office necesario para desplegar estas verdaderas redes de corresponsales bancarios. ¿La ventaja? El banco consigue llegar a más clientes, con mucha mayor extensión horaria, ahorrándose la inversión que requeriría en sucursales o cajeros automáticos, fomentando a más bajo costo la bancarización.

La experiencia en América Latina al respecto ha sido vertiginosa. No sólo Casares la ha puesto en marcha en Brasil, sino que Bradesco e Itaú son otros ejemplos recientes en la nación amazónica. Lo propio está ocurriendo en Perú con al menos otras tres instituciones bancarias, mientras en Colombia, en el marco de una política de bancarización que puso en marcha el gobierno, en mayo de 2006 se dictó una ley de corresponsales no bancarios (CNB). La aceptación ha sido abrumadora. Datos entregados por la Asociación Bancaria de ese país – el símil de la Asociación de Bancos de Chile- muestran que en un mercado con 16 entidades financieras ya hay cinco que lo pusieron en marcha: Bancolombia (que fue pionero poniéndolo en marcha en agosto), Banco Popular, Davivienda, Banco Caja Social Colmena (BCSC) y el estatal Banco Agrario, mientras por estos días BBVA anunció que pondría en marcha mil corresponsales.

En Chile Banco Estado desarrolló el proyecto bajo el nombre de «Caja Vecina»(ver recuadro).

Por ello el plan de Megacompra es en grande y esperan debutar a mediados de 2007 en Chile y al menos dos países de la región. «Estamos en conversaciones con varios clientes en Chile» explica un gestor del proyecto.

Para Megacompra los ingresos provendrán de un porcentaje pactado por transacción o fee mensual por el equipo instalado, o una combinación de ambos. Pero Megacompra no piensa quedarse sólo con clientes bancarios: la tecnología les permite proveer a otro tipo de empresas, como casas comerciales -en su propio negocio financiero-, compañías gestoras de juegos de azar y de telefonía.

Es que el negocio para Megacompra está en generar economías de escala: un volumen abultado de transacciones, para maximizar el uso de la tecnología instalada y, por otro lado, lograr que el negocio sea atractivo para el comerciante que hace de «punto de venta» del servicio, al generarse más flujo de clientes en su negocio.

En el ámbito bancario, este modelo de negocios permite amplia gama de transacciones: giros, depósitos, pago de cuentas de servicios y cuotas de crédito, entre otros, lo que hace prever a sus gestores que exista demanda por el sistema en Chile.

Los resultados de Lemon Bank

Tal vez por sus dimensiones geográficas, Brasil ha sido tierra fértil para el negocio de transacciones bancarias remotas. Y Lemon Bank, es el ejemplo más conocido, ya es la única entidad bancaria que se basa exclusivamene en este sistema. O sea, no tiene ni una sucursal propia.

Fundado en junio de 2002, hoy Lemon Bank posee una red de 5.390 puntos de atención distribuidos en 1.481 municipios, en 21 estados de Brasil. Sus ingresos alcanzaron en 2006 los US$ 4,5 millones, con un crecimiento del 46% respecto de 2005, mientras sus ganancias alcanzaron los US$ 765 mil. «Consideramos el modelo de negocios bastante lucrativo. Tanto que en 2006, con menos de 3 años desde su fundación, Lemon Bank consiguió su primer lucro operacional trabajando única y exclusivamente con corresponsales. Esto no es común en emprendimientos de este tipo (bancarios), pues el retorno de la inversión tradicionalmente demora mucho más tiempo», comentó desde Brasil Flávia Drummond, superintendente de marketing de la entidad.

Caja Vecina

En Chile, desde diciembre de 2005 que Banco Estado tiene en marcha el proyecto Caja Vecina, que hoy ya suma 300 puntos de atención repartidos entre la Primera y Décima Región. Y con expectativas de concretar hacia abril el arribo a la XI y XII Región, según explica la gerente general de la iniciativa, María Dolores Peralta, quien corrobora que el sistema requiere de mucha menor inversión que los cajeros automáticos (Banco Estado ha invertido unos $900 millones en el proyecto).

Para esta iniciativa, la entidad estatal recogió fuertemente la experiencia de Brasil, aunque más que la de Lemon Bank, la de La Caixa, que es un banco tradicional con sucursales, orientado al ahorro, que también ha desarrollado el negocio de corresponsalía.Hasta ahora, Caja Vecina ha funcionado con el soporte tecnológico de una multinacional con la que tiene acuerdo, aunque por estos días está llevando a cabo un proceso de licitación para adecuarse al nuevo tamaño adquirido por el negocio.

«Existe la necesidad por sistema financiero. Efectivamente hay una demanda importante», plantea Peralta, quien muestra -a modo de ejemplo- que las cifras de Caja Vecina muestran un uso intensivo en horarios no bancarios, concentrándose el 65% de las transacciones en estos horarios.

En cifras

48%
es la profundidad del sistema financiero en América Latina.

126%
es la media mundial del índice, que relaciona activos bancarios con el Producto.


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