La guerra del internet satelital toma forma en Chile: Amazon y Hughesnet ya dan sus primeros pasos

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La empresa de Bezos se está asociando con Entel, ya que busca ser un intermediario entre el operador y sus clientes corporativos.

El competitivo mercado de las telecomunicaciones en Chile está viendo aterrizar una batalla de pesos pesados: la de banda ancha, pero a través de satélites, tecnología donde empresarios como Jeff Bezos y Elon Musk se disputan la construcción de grandes constelaciones de estos aparatos para alcanzar la mayor cobertura posible.

En esta carrera, nuestro país se ha convertido en una suerte de epicentro, donde no solo están las firmas de esos empresarios (Amazon Kuiper y Starlink, respectivamente), sino que también otros actores como la norteamericana Hughesnet y la firma con base en Londres Oneweb.

Aunque con distintos grados de avance, las empresas ya están dando sus pasos en terreno local, para ganarse un espacio en este tipo de conexiones, que permite llegar con internet de alta velocidad a zonas que no están cubiertas por las compañías tradicionales y que pueden representar más de la mitad del país.

 

Después que se conociera que Kuiper había logrado un permiso en Chile, ahora ya estaría claro que el objetivo sería comenzar a funcionar hacia diciembre del próximo año, con un foco en el mundo corporativo. La idea sería que, además, sus instalaciones puedan servir como soporte en la red 5G y LTE de las operadoras.

El gigante tecnológico de Bezos se está asociando con Entel, específicamente para usar las instalaciones que tiene la chilena en Longovilo, en la comuna de San Pedro, junto a la Carretera de la Fruta, para entrar al mercado chileno.

Los abogados Ignacio Ovalle y Andrés Rodríguez, de Barros & Errázuriz, junto al experto Italo Mazzei armaron el proyecto técnico que se presentó a la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel).

“El internet satelital es el futuro y Entel siempre ha sido pionera. Pusieron la primera estación de sudamérica en Longovilo, con una antena de 32 metros, enorme”, cuenta Mazzei.

Esto se suma a lo que está haciendo Starlink, la que prevé dar servicios en diciembre de 2021, a través de un kit de equipos de recepción que tiene un valor de $ 467 mil, a lo que hay sumar otros gastos asociados, por ejemplo, el de una mensualidad de $ 92.600.

Espacios para competir

Aunque la llegada de Musk y Bezos le dio visibilidad a esta tecnología en Chile, en estricto rigor ya se venía desarrollando. Fue en abril de 2019 cuando la norteamericana Hughes Network Systems, a través de Hughesnet, comenzó a dar servicios en Chile.

La empresa tiene su base de operaciones en Arica, con cobertura en todo el territorio, hasta en Punta Arenas. Para los próximos años el plan es atacar la zona entre el O’Higgins y el Maule, cuenta el CEO en Chile de la empresa, Benjamín Valverde.

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“La entrada de multinacionales enormes al mercado chileno confirma que nuestra decisión de entrar a Chile fue certera. Si ellos ven una oportunidad, significa que realmente existe y es la misma que veíamos nosotros”, dijo al momento de recalcar que “estamos preparados para la competencia, porque creemos que hay espacio todavía por crecer”.

Su fórmula de negocios contempla la venta directa a clientes, mediante una red de tiendas atendidas por socios locales que hacen la gestión de instalación, mantención y atención a consumidores. “Los datos de Subtel confirman que hay espacio para más actores, porque la banda ancha tiene un 55% de penetración”, recalca y explica que este mercado puede crecer mucho más, dado que se ha ido afianzando la tendencia de las personas de salir de las grandes ciudades.

El ejecutivo recalca que la competencia del segmento no va por hacerle el peso a actores de última milla -como Entel, Claro, Movistar y WOM-, sino en dar una solución a los lugares rurales.

Otro actor que ha ido dando pasos, aunque de forma silenciosa, es Oneweb, una firma con base en Londres que da servicios de comunicaciones, donde el gobierno del primer ministro inglés Boris Johnson invirtió cerca de US$ 500 millones.

La firma estaba construyendo una estación con 24 antenas en Colina, las que están listas hace unos cuatro meses y se espera que en breve pueda dar servicios. “Esta es la operación de internet satelital más poderosa en Chile, ya que Amazon tiene todavía pocas antenas. Oneweb no tiene ofertas comerciales aún, pero el otro año entrará a dar servicios a través de concesionarios”, dice Mazzei, quien también fue el asesor técnico del proyecto.

El proyecto de Chile para poner 10 satélites en órbita

Empresa israelí será la encargada de dar vida a la iniciativa que busca poner al día al país en esta línea de desarrollo.

En mayo el presidente Sebastián Piñera anunció una “nueva era espacial”, con la implementación de un Sistema Nacional Satelital de 10 equipos, ocho de ellos fabricados en nuestro territorio. La idea que se planteó es tener acceso a constelaciones internacionales de cerca de 250 satélites.

Para dar forma al proyecto, se puso en marcha una licitación internacional a través de los ministerios de Defensa y Ciencias y Tecnologías, junto a la Fuerza Aérea de Chile. Participaron 45 empresas, pero el vencedor -dado a conocer en mayo- fue el consorcio israelí ImageSat International (ISI), con un contrato de cinco años.

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Esta empresa deberá poner en el espacio entre 2021 y 2024 los satélites Fasat Delta, Fasat Echo 1 y Fasat Echo 2. Los otros siete equipos más pequeños, de entre 12 y 13 kilos, se lanzarán de la siguiente forma: uno en 2023, tres en 2024 y tres en 2025.

Para operar estos equipos se inaugurará en 2022 en Cerrillos el nuevo Centro Espacial Nacional (CEN). El plan es tener un laboratorio especializado en la fabricación de satélites y cargas útiles; un centro de emprendimiento e innovación espacial; el centro de control de misión espacial y otro destinado al análisis y procesamiento de la información geoespacial.

Además, en las ciudades de Antofagasta, Santiago y Punta Arenas se levantarán estaciones de monitoreo de la información que transmitan estos satélites, lo que permitirá al Estado contar con una mayor gama de imágenes recibidas con mayor frecuencia y a un menor costo.

 


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