Internet llega hasta el interior de los coches

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Desde la integración del GPS a los vehículos, los avances tecnológicos han sido tantos y tan rápidos, que hoy ya no es una locura pensar en dictarle un mail al computador del auto mientras se conduce al trabajo, todo eso sin quitar los ojos del camino.
Con la masificación de internet y el abaratamiento de los aparatos electrónicos, muchas personas se han acostumbrado a estar siempre conectados, y aquellos accesorios que en su momento fueron introducidos como un lujo, hoy se han posicionado como verdaderas necesidades vitales.

Sin embargo, quienes estaban habituados a escuchar música todo el día, y a vivir de los e-mails, tenían un tope tecnológico cada vez que se subían a su auto. Hoy, en cambio, gracias a los expertos en digitalización y tecnologías, la conectividad entre diversos aparatos móviles y el coche dejó de ser imposible.

Los reproductores y GPS (ver recuadro) no eran el último eslabón de la cadena. El objetivo final de las marcas era evolucionar a tecnologías complementarias de acceso a la información, para que la función de transporte que cumplen los autos dejara de ser lo único relevante. Hoy, la conectividad y el entretenimiento son fundamentales dentro de las prioridades del público a la hora de elegir un auto.

El primer paso antes de conectar un vehículo a internet fue la integración de dispositivos y sistemas de entretenimiento, como celulares y reproductores de audio y video. En esta iniciativa, el precursor fue Ford con el sistema Sync lanzado en octubre pasado. Desarrollado conjuntamente con Microsoft, permite a los conductores de coches de la marca manipular diversos dispositivos digitales por medio de la voz, sin quitar la atención de la ruta (foto derecha).

Marcas como Citroën, Mitsubishi, Subaru y Volvo también integraron sistemas de control de dispositivos en sus coches, pero fue BMW quien dio el paso más significativo.

Coches conectados

Desde 2007, año en que Autonet estrenó el primer sistema de WiFi instalable dentro de un coche, varias marcas han decidido conectar sus vehículos con la red de redes.

Uno de los primeros en dar el paso fue la firma alemana con su Connected Drive estrenado en 2007 (foto principal). Este sistema permite a los usuarios buscar información en Google mientras conducen.

Con esto, se destapó el potencial que tenía este accesorio, y ya para comienzos de 2008 BMW había ampliado su servicio, permitiendo a los usuarios navegar por toda la red.

Para funcionar, el sistema utiliza un módem WiFi que captura señales inalámbricas de internet, cuyos contenidos pasan previamente por servidores de BMW, los que se encargan de transferir datos, optimizar los tiempos de carga y ajustar la resolución de los elementos gráficos, para que los usuarios puedan tener una velocidad de conexión y respuesta parecida a la de los computadores de escritorio.

La única gran desventaja para los conductores es que por un tema de seguridad, el sistema deja de funcionar cuando se superan los cinco kilómetros por hora, aunque se puede mantener para los pasajeros.

Para no quedarse fuera de esta tendencia, Chrysler está estudiando la opción de ofrecer internet en el coche. La marca norteamericana usaría las señales de las torres de telefonía móvil para operar su sistema, ya que por medio de una cuenta de celular (y algunas conexiones especiales), la radio del coche se convierte en un módem WiFi, permitiendo el uso de la red a todos los ocupantes del auto.

Aunque aún está en desarrollo, esta iniciativa es una muestra más de lo que será el futuro de los autos.

La revolución del GPS

El GPS ha pasado de ser un accesorio a convertirse en una verdadera necesidad para muchos conductores.

Los sistemas de navegación portátiles se popularizaron con la masificación de las Palm, ya que en ellas se instalaron los primeros sistemas de posicionamiento. Su uso y prestaciones se incrementaron con la llegada de internet a los coches, ya que la opción de conectarse a la red que ofrecen fabricantes como TomTom, permite a los usuarios obtener mapas más fiables y cargar rutas predeterminadas.

Los GPS funcionan midiendo la distancia desde el aparato a tres satélites, para luego calcular la posición exacta triangulando la información.

El problema en el uso de estos sistemas es que la gente confía ciegamente en ellos, haciendo caso omiso de los avisos en las calles. Para superar este problema, en Inglaterra buscan estandarizar los GPS mediante un sello de certificación.


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