Euro digital emitido por el Banco Central: 5 años en elaboración

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La posibilidad de un euro digital está generando grandes expectativas. Pero también plantea interrogantes. En el BCE nos tomamos en serio las preocupaciones de la gente y, por lo tanto, estamos comprometidos a aclarar cualquier malentendido.

Actualmente existen tres conceptos erróneos sobre el euro digital . Primero, que el BCE tiene la intención de abolir el efectivo y luego, habiéndolo hecho, imponerle tasas de interés aún más bajas por razones relacionadas con la forma en que se implementa la política monetaria.

En segundo lugar, que un euro digital desplazaría la intermediación bancaria. Y tercero, que el euro digital no se basaría en un modelo de negocio viable, escribe Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, y Ulrich Bindseil, Director General de Infraestructura de Mercado y Pagos del BCE.

En primer lugar, todavía no se ha decidido si se introducirá una versión digital. Todavía estamos explorando la posibilidad y considerándola conceptualmente. A finales de este año, el Consejo de Gobierno del BCE decidirá si debemos lanzar o no un proyecto para prepararnos para emitir un euro digital. Incluso si decidimos hacerlo, simplemente significaría que queremos estar preparados. La decisión de emitir una versión digital llegaría en una etapa posterior.

En todas nuestras discusiones es fundamental el hecho de que un euro digital sería un medio de pago que complementaría el efectivo, no lo reemplazaría. La supresión del efectivo no está sobre la mesa, como han declarado públicamente en varias ocasiones la presidenta del BCE, Christine Lagarde, y otros miembros del consejo de administración y del consejo de administración del BCE.

Además, los billetes son de curso legal en virtud del Derecho primario europeo. Y el BCE y la Comisión Europea se han comprometido a apoyar el uso continuo de efectivo en el punto de venta.

Por tanto, no hay nada de cierto en la afirmación de que el BCE tiene previsto imponer tipos de interés significativamente más negativos a través de un euro digital. Mientras haya efectivo, la gente puede seguir manteniéndolo a una tasa de interés igual a cero. Por tanto, la introducción de una versión digital no puede empeorar la situación de los ciudadanos.

El objetivo del euro digital sería ofrecer a los ciudadanos la posibilidad de utilizar el dinero del banco central como una forma conveniente de pagar digitalmente. No se trata de política monetaria.

La preocupación de que el BCE quiera retirar cantidades significativas de depósitos de clientes de los bancos también es infundada. Creemos en los sólidos méritos de la asignación de crédito a través de canales privados: bancos y mercados de capitales.

Por tanto, no tenemos ninguna intención de rediseñar el sistema financiero europeo. Los depósitos de los clientes y el papel de los bancos como prestamistas van de la mano, y un euro digital no desafiaría esto. Ya hemos expresado nuestras opiniones sobre las posibles formas en que podría diseñarse el euro digital para evitar que se convierta en un vehículo de inversión que pueda socavar el papel de los bancos en la intermediación financiera.

En cambio, se debe prestar más atención a los riesgos de estabilidad si el BCE no ofrece una moneda digital. Debemos evitar una situación en la que los pagos europeos estén dominados por proveedores no europeos, incluidos gigantes tecnológicos extranjeros que puedan ofrecer monedas artificiales en el futuro.

Esto no solo podría amenazar la estabilidad del sistema financiero, sino que tanto los individuos como los comerciantes serían vulnerables a un pequeño número de proveedores dominantes con un fuerte poder de mercado.

Por tanto, la preparación para un euro digital también protege la autonomía de Europa. Representa una salvaguardia en caso de que se materialicen escenarios indeseables. Tales escenarios no están a la vuelta de la esquina, pero los ciudadanos deben poder confiar en el hecho de que las autoridades responsables tienen tales peligros en su radar y se están armando contra ellos en una etapa temprana.

Es comprensible que algunas personas no vean los beneficios de un euro digital en la actualidad. Pero las instituciones públicas son responsables de mirar los desafíos del futuro y prepararse con mucha anticipación. Deben actuar con previsión en interés de todos, aunque la prevención no siempre cosecha la gloria.

A diferencia de las empresas privadas o las empresas tecnológicas ávidas de datos, los bancos centrales no buscan maximizar las ganancias. No tenemos ningún interés en los datos personales ni en el dominio del mercado. El objetivo de un euro digital sería proporcionar a los europeos un medio de pago alternativo, moderno y seguro, respaldado por el compromiso de un banco central independiente para garantizar su estabilidad.

Funcionaría como una base y un componente integral, no como un diseño opuesto a los servicios de pago modernos. El euro digital, si se introdujera, respetaría la privacidad y estaría disponible de forma gratuita. Su disponibilidad facilitaría los pagos digitales en todos los rincones de la zona del euro.

Por supuesto, esto requiere que el euro digital sea fácil de usar y se adopte ampliamente. Por lo tanto, el BCE se compromete a debatir el tema con representantes de la industria, académicos y el público en general para comprender realmente las necesidades de las personas y garantizar la aceptación del euro digital.

Esto tomará algún tiempo. Pero nuestra responsabilidad con los europeos significa que debemos asegurarnos de que nuestra moneda única esté preparada para el futuro y apta para la era digital. La minuciosidad es una parte esencial de nuestro trabajo.


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