La economía del covid-19 promueve los servicios de pago en cuotas

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«Compre ahora, pague después».  El mayor uso de Affirm, Afterpay y Klarna coincide con una caída en los saldos de las tarjetas de crédito. La temporada de festividades casi ha terminado, pero para muchos de aquellos que hacen regalos, la cuenta no vencerá hasta bien avanzado el 2021.

Millones de consumidores estadounidenses, que buscan estirar sus dólares y evitar asumir una nueva deuda de la tarjeta de crédito durante la pandemia de coronavirus, recurrieron en masa en los últimos meses a las ofertas de “compre ahora, pague después” de las compañías de tecnología financiera entre las que están Affirm Holdings Inc., Afterpay Ltd. y Klarna Bank AB.

En noviembre, la cantidad acumulada de compradores estadounidenses que había abierto una cuenta Afterpay excedía los 13 millones, y 7,5 millones de ellos habían hecho una compra utilizando Afterpay en los 12 meses anteriores. Igualmente en noviembre, el volumen de compra entre los usuarios estadounidenses de Afterpay llegó a más de mil millones de dólares australianos, equivalente a más de US$ 770 millones y aproximadamente tres veces el nivel del año anterior. (Afterpay tiene su sede en Australia y reporta sus cifras en la moneda local). Klarna había llegado a un total de 11 millones de usuarios estadounidenses en octubre, y 2 millones de ellos habían utilizado la aplicación Klarna el mes anterior. La cantidad de usuarios Affirm activos anualmente había alcanzado los 3,9 millones el 30 de septiembre, un aumento del 63% en relación con el año anterior

“Si piensa en los Zoom del mundo, por ejemplo, los servicios de reparto a domicilio del mundo; algunos negocios tuvieron mucha suerte de que les fuera bien durante el covid19, y creo que nosotros fuimos una de esas empresas realmente afortunadas”, manifestó David Sykes, jefe de la unidad en EE.UU. de Klarna.

Los inversionistas están tomando nota. El precio de las acciones de Afterpay, las que se transan en Australia y en EE.UU., se ha cuadruplicado desde inicios de 2020. Affirm presentó los documentos el mes pasado ante la Comisión de Bolsa y Valores para una oferta pública inicial que podría valorar el emprendimiento de San Francisco en US$ 10 mil millones, informó anteriormente The Wall Street Journal. Klarna hace poco llegó a ser una de las compañías tecnológicas en manos privadas más valiosas de Europa después que una ronda de recaudación de fondos fijó el valor de la empresa sueca en US$ 10.650 millones.

“Compre ahora, pague después” se aplica a una variedad de planes de pago, pero entre los más comunes hay una opción para dividir el costo de una compra pequeña a mediana en línea en cuatro cuotas iguales en el curso de algunas semanas o meses, sin interés.

A los compradores les atraen los programas de pago fijo y procesos de pago simplificados, según estudios de consumo. Algunos proveedores, como Affirm, estructuran estas ofertas como préstamos con cero interés, lo que involucra una verificación crediticia. Otros, lo que incluye a Afterpay, consideran que sus servicios no son préstamos, sino que los ven, en cambio, como contratos de venta a los cuales no se aplican algunas normas de crédito de consumo federales y de estados.

Las compras que se hacen con planes de “compre ahora y pague después” se están acelerando mientras los saldos de tarjetas de crédito de los bancos han caído y sus volúmenes de gasto de tarjeta de crédito están recién empezando a volver a los niveles anteriores a la pandemia. La reticencia de los consumidores a asumir una nueva deuda renovable durante la incertidumbre económica, y la medida que tomaron los bancos de endurecer los estándares de aprobación, están entre las razones de la disminución en los volúmenes de tarjetas, señalaron ejecutivos bancarios.

Al no haber ingresos por los intereses, las compañías de “compre ahora, pague después” obtienen la mayor parte de sus ingresos de las tasas que cobran a los comerciantes, aunque algunas también cobran tasas a los consumidores por los pagos tardíos. Las tasas de los comerciantes pueden abarcar de 2,5% a 4% del precio de compra, según analistas de Bank of America, y a veces pueden ser más altas.

En Affirm, la que financia productos que incluyen las bicicletas estacionarias de Peloton Interactive Inc., los ingresos de la red comercial en el trimestre que terminó el 30 de septiembre fueron de US$ 93,3 millones, o alrededor del 6% de los US$ 1.480 millones en volumen bruto de mercaderías de Affirm durante ese período.

Para los comerciantes, esos costos a menudo valen la pena porque Affirm, Afterpay y Klarna pueden alentar a los consumidores más jóvenes, contrarios a las deudas, a que completen una venta y aumenten las cantidades que ellos están dispuestos a gastar. Las compañías también ayudan a impulsar las ventas en línea después que la pandemia provocara la caída del tráfico peatonal en las tiendas físicas. Macy’s Inc., Foot Locker Inc. y miles de otros comerciantes han agregado estas opciones de pago en los últimos meses.

“Ahora, si no tiene una solución como la nuestra, está casi en una desventaja competitiva”, aseguró Sykes, de Klarna.

Foot Locker introdujo Klarna como una opción de pago en sus sitios web norteamericanos en octubre. Rápidamente llegó a ser una de las tres formas principales en que los compradores pagaban por sus compras de artículos deportivos, con más de 2 mil pedidos diarios, señaló Richard Johnson, jefe ejecutivo de Foot Locker, en una videoconferencia en noviembre.

Klarna ha impulsado un aumento del 25% en el valor promedio del pedido para los clientes del comerciante de moda Express Inc., quienes han utilizado esa opción para pagar desde que se puso a disposición en septiembre, precisó Timothy Baxter, jefe ejecutivo de Express, en una videoconferencia sobre ganancias en diciembre.

“Es simplemente otra forma de ofrecer a los clientes, especialmente en la situación económica en que estamos en estos momentos, flexibilidad”, manifestó Baxter a los inversionistas poco después de que se concretara la asociación con Klarna.

La popularidad de la oferta de “compre ahora, pague después” está llevando a las autoridades reguladoras a poner mayor atención a los ofrecimientos.

En marzo, el Departamento de Supervisión de Negocios de California anunció que había llegado a un acuerdo de US$ 1 millón aproximadamente con Afterpay para resolver el hecho de que la compañía estructuró su producto para “evadir las protecciones al consumidor” y que estaba haciendo préstamos a los residentes de California sin una licencia válida. Una vocera de Afterpay dijo que la compañía estaba complacida de tener “la claridad y la vía para una certeza comercial en el mercado”


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