Evelyn Matthei acude a la FNE y denuncia a las apps de reparto por faltas a la competencia

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Mediante una presentación ante el organismo pidió una investigación. Expuso que manejo de tiendas oscuras propias y bases de datos obtenidas mediante sus socios comerciales ponen en desventaja al comercio tradicional.

Un profundo escrutinio de la industria de la “última milla”, en que participan actores como PedidosYa, UberEats o Rappi, podría activar próximamente la Fiscalía Nacional Económica (FNE). Esto luego de que ayer, la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, presentó una denuncia —que ya había anunciado a fines de octubre— contra esta industria por una serie de conductas que —a juicio de la edil— transgreden la libre competencia y ponen en riesgo la supervivencia del comercio tradicional, entre otros efectos negativos.

En el documento, al que tuvo acceso “El Mercurio”, Providencia expone que en medio del acelerado crecimiento que ha experimentado este mercado producto de las restricciones de movilidad, evidenciaron una preocupante “integración vertical” de estas empresas, “en especial, por la aplicación PedidosYa”, dijo el municipio.

Lo anterior, pues esta app — actual líder del mercado— ha desplegado en la comuna el modelo de “supermercado oscuro” o dark store que ha nombrado PedidosYa Market, formato que solo atiende delivery. Así también, Providencia indica que en la comuna “existen indicios de que estas aplicaciones han iniciado la habilitación de cocinas para preparar alimentos y así ofrecerlos a sus clientes, con evidentes ventajas al controlar la cadena de distribución de los bienes y servicios”.

Para el municipio, es preocupante el control directo de estos negocios por parte de las firmas, pues en paralelo manejan amplias bases de datos con “el perfil de cada cliente” que obtienen a través de sus socios comerciales —como restaurantes, supermercados, entre otros— que utilizan su plataforma. De esta manera, tendrían una fuerte ventaja competitiva sobre el comercio tradicional.

“Las apps de delivery conocen los patrones de consumo de la gente a la que llevan productos. Por ejemplo, saben qué personas utilizan la plataforma para compra de medicamentos, comida, etc. También saben sus gustos de comidas preparadas, días en que piden productos del supermercado. A lo que se suman datos básicos, como nombre, dirección, teléfono, entre otros”, indicó la alcaldesa Evelyn Matthei.

Para la edil, la “integración vertical” y el profundo manejo de bases de datos son sumamente peligrosos en materia competitiva, toda vez que “la empresa, conociendo el gusto de la persona, puede por ejemplo enviar una atractiva promoción de sushi a una persona, justo el día en que sabe que suele comprar ese producto. Lo mismo en productos de supermercado o de otro tipo (…). De esta manera, terminan dejando fuera del mercado a los negocios tradicionales”.

En el documento presentado al fiscal Ricardo Riesco, Providencia detalló también que el comercio tradicional debe enfrentar una serie de costos y trámites antes de entrar a competir, como: arrendar un local, obtener autorizaciones sanitarias, presentar una “iniciación” ante el Servicio de Impuestos Internos (SII) y pago de patente de alcohol, entre otros.

De hecho, según la alcaldesa Evelyn Matthei, fue justamente la falta de este último permiso lo que motivó que cerraran recientemente una bodega de alcohol de la app Rappi. “Tenían una bodega de vinos y alcohol, pero no tenían ninguna patente”, aseguró.

Eso sí, aclaró que la denuncia presentada ante la FNE “no apunta a ninguna empresa en particular, sino que solamente a la actividad de delivery. Lo que señalamos es que la información de mercado los pone en una posición donde pueden dejar fuera de competencia al comercio tradicional”.

Dos grandes riesgos

En el referido documento, Providencia presentó dos grandes peligros que prevé para la competencia de no regularse las conductas descritas: “riesgos de exclusión” y “riesgos de coordinación”.

El primero consiste justamente en las ventajas que tienen las apps por las mencionadas bases de datos, pero también se relaciona con “limitaciones de acceso” generadas a pequeños y medianos comerciantes, quienes se verían sometidos a altos cobros por sobre la venta para participar de la app. Mientras que quienes decidan no subirse a estas plataformas “podrán ver mermada su participación en el mercado”.

Por lo anterior, Providencia considera que los comercios serían vulnerables a “las condiciones que las propias aplicaciones fijen para continuar en el negocio, respecto a modalidades de servicio y oferta, e incluso llegando a establecer cuotas de participación en el mercado (…). En particular, las comisiones podrían llegar a ser prohibitivas”.

El segundo peligro está —según el municipio— en que las apps “pueden generar acuerdos entre ellas con la finalidad de obtener un medio eficiente para supervisar sus términos y detectar posibles desvíos, cooperando en el establecimiento de mecanismos disuasorios que puedan activarse en caso de existir un desvío del acuerdo y, particularmente, condicionar los incentivos de un competidor que intente desestabilizar el mercado, inhibiéndolo de una actuación agresiva”.

La Municipalidad de Providencia concluyó su presentación advirtiendo la necesidad de que se investigue “la posibilidad de que estas aplicaciones web destinadas a la distribución y despacho de productos, con amplia experiencia en el manejo de una cadena logística, puedan a través de diversas acciones (…) alterar el normal funcionamiento del mercado nacional en los rubros del comercio detallista y gastronómico”.

Providencia pide elevar exigencias a dark kitchen : “Deben hacerse cargo del repartidor”

A la espera del pronunciamiento de la Fiscalía Nacional Económica (FNE) respecto a su denuncia, la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, asegura que no se quedarán de brazos cruzados en cuanto a la regulación de esta nueva industria.

De hecho, señala que han llevado a cabo una intensa agenda de reuniones con otras autoridades en busca de soluciones.

Una de los temas que más les preocupan, es que se diferencien los procesos de autorización entre la instalación de locales tradicionales y locales que apunten a atender 100% online.

Así también, buscan que se implementen nuevas normas en torno a la “integración vertical”.

—¿Qué medidas adicionales a esta denuncia tomará el municipio?

“Estamos trabajando en el tema de múltiples formas. Por un lado, se inició una mesa de trabajo y conversaciones con algunas de estas empresas de delivery. Ellos han tenido buena disposición a dialogar y alcanzar acuerdos, y eso lo valoramos. También hemos estado en varias ocasiones con el subsecretario de Trabajo, Fernando Arab, para ver el tema de las condiciones de trabajo”.

“Por otro lado, también hemos conversado con la Seremi de Salud, pues cuando se abre un dark kitchen, pensamos que no es lo mismo darle el permiso a un restaurante tradicional, que dar autorización de funcionamiento a un local que va a atender 100% delivery. Ello, pues este local que apunta al reparto, debiera tener espacio interno para todas las motocicletas que haya, también un lugar donde la gente pueda descansar o ir al baño. Deben hacerse cargo del repartidor”.

—¿Ven al delivery más como problema que como solución?

“Es algo que llegó para quedarse, y no tenemos ningún problema con eso. El tema es que no puede ser a costa del comercio tradicional, ni la salud, ni los espacios públicos -que a veces usan como baño-. Hay una serie de cosas que queremos regular en este sentido”.

—¿Cuál esperan que sea el pronunciamiento de la FNE?

“Más que investigación, imagino que lo que debería hacer la FNE es plantear normas que deban respetarse. Por ejemplo, en su minuto la autoridad se pronunció sobre la integración vertical en la industria eléctrica, respecto de los transmisores, distribuidores y productores. Yo me imagino que en este caso, podría darse, dada la existencia de información privilegiada que tienen los delivery. No estamos apuntando a que alguien sea sancionado, sino de que se dicten normas que determinen qué es aceptable, y qué no”.

—¿La iniciativa es algo que ustedes detectaron, o fue un reclamos del comercio de Providencia?

“Nosotros lo detectamos. Aunque el comercio de Providencia se ha quejado por el tema de las altísimas comisiones que les cobran, que pueden representar hasta 30% de la venta».


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