Cómo Airbnb logró evitar el abismo

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Cambio de estrategia durante la pandemia. evitar el abismo Las lecciones de la experiencia cercana a la muerte del gigante del alojamiento compartido: centrarse en el negocio básico, mantener bajos los gastos y escuchar a los clientes.

En mayo, después de luchar para evitar que Airbnb Inc. quedara al borde del colapso, el jefe ejecutivo, Brian Chesky, empezó a notar signos de vida en parte de su negocio.
Residentes urbanos estaban buscando arriendos vacacionales en pueblos y ciudades vecinas, de modo que no tuvieran que volar. Querían reservar casas completas, lo que significaba que Airbnb podría ganar con los viajeros que evitaban los hoteles y sus espacios compartidos.
Chesky rápidamente cambió la estrategia de Airbnb. Las grandes ciudades que visitaban los turistas habían sido la fortaleza de la compañía, pero ahora se centraría en estancias locales. En junio, había rediseñado su sitio web y aplicación de modo que su algoritmo mostraría a los posibles viajeros todo, desde cabañas hasta espléndidas casas de playa cerca de donde ellos vivían.
El 8 de julio, los huéspedes estaban reservando estancias al ritmo que lo hacían justo antes de que la pandemia suspendiera los viajes y el turismo. En agosto, más de la mitad de las reservas era para alojamientos dentro de una distancia de 480 kilómetros desde el lugar de residencia del huésped, de acuerdo a la compañía.
Fue una situación afortunada, y Airbnb estaba en posición de sacar provecho de eso. El jefe ejecutivo hizo más cambios, lo que incluyó reducir el márketing, dejar en suspenso varios proyectos no fundamentales y despedir a una cuarta parte del personal.
“No sabía que tomaría decisiones de 10 años en 10 semanas”, expresó Chesky en una entrevista.

Los números mejoran
El repunte ha puesto al gigante del alojamiento compartido en el camino que lo lleva a cotizar en bolsa y a reportar ganancias en el tercer trimestre de este año, de acuerdo a inversionistas, algo que parecía casi imposible hace meses.
La compañía declinó hacer comentarios sobre sus finanzas o entregar algunos detalles de sus planes de una OPI.
Se espera que Airbnb cotice a fines de noviembre o diciembre en una valoración de US$ 30 mil millones o más, casi el doble de su valoración hace solo seis meses cuando buscaba una inyección de capital, de acuerdo a personas al tanto de sus planes. La compañía debutará en el mercado de OPI más atractivo en años, en el que los precios de las acciones de las nuevas compañías públicas se han disparado y están en vías de alcanzar un récord de dólares reunidos.
Aunque el negocio este año no estará de ningún modo cerca de los niveles previos a la pandemia, y el futuro de los viajes es incierto, algunos de los críticos de Chesky y observadores señalaron que el ejecutivo les ganó con ideas rápidas y movimientos osados.
“Lo que más me impresionó fue lo rápido que lo logró”, comentó Michael Seibel, jefe ejecutivo de Y Combinator, la firma de Silicon Valley que aconsejó y generó compañías como Dropbox Inc., DoorDash Inc. y Airbnb. “Airbnb ya no es más una pequeña organización. Él podría haber esperado a que esto pasara”.

Reinvención del viaje
La pandemia ha reinventado el viaje, posiblemente en formas duraderas, a medida que muchas empresas han hecho del trabajo a distancia un elemento permanente. Si bien algunas personas se trasladarán a los suburbios, señaló Chesky, otras se volverán nómades trotamundos. Incluso aquellos que vuelvan a trabajar tendrán más flexibilidad, dejando espacio para viajar localmente.

“La línea entre viaje y trabajo es borrosa”, indicó.
Moverse rápidamente para ir al mismo ritmo de una industria cambiante fue la lección No. 1 de la pandemia. Con el correr de los meses, anotará algunas más: no extender en exceso el gasto en márketing, en personal o proyectos no fundamentales. Y escuchar a los clientes; en el caso de Airbnb, tanto a viajeros como a dueños de propiedades.
El ejecutivo de 39 años tenía su cuota de críticos y desafíos antes del covid-19. Chesky le había dado vueltas a la idea de salir a la bolsa durante años pero nunca se había decidido. Algunos inversionistas se sentían frustrados puesto que no podían recibir todo su dinero cuando Wall Street era más hospitalario con los emprendimientos que perdían dinero.
A otros les preocupaba que él estuviera gastando demasiado en incursiones en áreas tales como los programas de televisión que tenían poco que ver con el negocio básico de la compañía. La pérdida neta del año pasado fue mayor que las pérdidas de los dos años anteriores juntos.
La empresa pospandemia se ve mucho más como la que Chesky y sus dos cofundadores empezaron en su departamento de San Francisco hace más de 10 años.

Volver a las raíces
Chesky aseguró que la pandemia lo obligó a “volver a nuestras raíces”. Se enfocó nuevamente en los arriendos de casas y redujo los esfuerzos que apuntaban a convertirse en un gigante de los viajes en general.
Persisten las interrogantes sobre si el aumento en los ingresos y reservas es sostenible, o si Airbnb es simplemente el principal beneficiario de una industria golpeada. Los escépticos de Chesky también se preguntan cuánto tiempo puede mantener bajos los costos y atenerse al negocio básico.
Airbnb también tiene que lidiar con ciudades que están considerando restricciones de zonificación sobre los arriendos a corto plazo. Se espera que algunos desafíos constantes, tales como la lucha de la compañía para vigilar la delincuencia y la seguridad en sus listados, estén sometidos a una mayor inspección cuando Airbnb venda sus acciones en la bolsa.
La historia era absolutamente diferente en marzo, cuando la pregunta principal sobre Airbnb era si resistiría. Las reservas estaban en caída libre en Europa, una baja interanual del 80% en la segunda semana del mes. Estados Unidos estaba empezando a cerrarse.
Las estadísticas “golpearon mi correo electrónico como una bomba”, manifestó Chesky. “Nunca había visto cifras como estas antes”. Convocó al consejo a una reunión de emergencia durante el fin de semana.
Los socios de las firmas de capital de riesgo como Sequoia Capital y Andreessen Horowitz se conectaron por Zoom para la primera de muchas reuniones de consejo dominicales.

Reservas desaparecieron
Puesto que las reservas desaparecieron, la compañía estaba gastando sus reservas y necesitaba una rápida inyección de efectivo.
“Esto va a ser más grande que el 11-S y el 2008 juntos”, expresó el miembro del consejo y ex jefe ejecutivo de American Express Co. Kenneth Chenault. “Este es tu momento decisivo como líder”, le dijo a Chesky.
El 26 de marzo en la noche, Chesky concluyó una sombría videollamada con miles de empleados, diciéndoles “todo está sobre la mesa”, lo que incluía despidos.
Después de eso, el ejecutivo vio un mensaje de texto de un importante banquero de tecnología de Morgan Stanley, Michael Grimes, sobre una potencial inversión de deuda de Silver Lake y Sixth Street Partners. Los banqueros habían pasado días trabajando en una opción financiera distinta que habría dado a los posibles inversionistas el derecho a poseer más del 5% de la compañía.
El acuerdo Silver Lake y Sixth Street les daría derecho al 1,25% de la compañía. La tasa de interés fue alta, del 11%, pero era una mejor apuesta si Airbnb podía reembolsar o refinanciar el dinero rápidamente.
La industria en general, observó, estaba apostando a que el viaje de negocios se recuperaría más rápido que aquel por placer, porque eso es lo que sucedió la última vez que los viajes se vinieron abajo como consecuencia del 11-S. Los competidores del rubro hotelero de Airbnb, Booking Holdings Inc. y Expedia Group, estarían listos para ganar si eso sucedía.
Chesky estaba apostando por lo contrario, por una simple razón: “El 11-S fue antes de Zoom”, indicó.
A diferencia de los hoteles, Airbnb no era dueño de ninguna propiedad. Sus costos generales eran bajos, y no necesitaba una ocupación mínima para mantener las puertas abiertas.

Opción por la deuda
El ejecutivo optó por la deuda. Los banqueros prepararon una lista de condiciones en 72 horas. Silver Lake y Sixth Street le dieron un préstamo de mil millones de dólares a la compañía. Otro consorcio de inversionistas luego prestó otros mil millones adicionales.
En ese tiempo, Chesky y sus cofundadores habían renunciado a sus sueldos, habían reducido a la mitad la remuneración para los ejecutivos y recortado casi mil millones de dólares en gastos de márketing. No fue suficiente. Chesky comentó que examinó cientos de ítems de gastos “línea por línea”.
El 5 de mayo, se tragó las lágrimas y anunció en una videoconferencia su plan para despedir a 1.900 empleados. Igualmente redujo ambiciosas medidas para inscribir hoteles tradicionales y propiedades de lujo y detuvo la diversificación hacia áreas más nuevas tales como transporte y medios de comunicación.
Los recortes fueron un golpe dramático para las ambiciones de Chesky. Anteriormente, el ejecutivo había manifestado a los inversionistas, asesores y empleados en reuniones generales que mientras él contratara a las personas más inteligentes, nada detendría el crecimiento de la compañía. Esa mentalidad preocupaba a los inversionistas, quienes lo veían gastar mucho para reclutar talentos. En 2018, contrató a Greg Greeley, uno de los ejecutivos más importantes y antiguos de Amazon.com Inc., para que se hiciera cargo de la unidad básica de arriendo de casas.

Las apuestas que quedaron fuera
El mismo Chesky pasaba más tiempo enfocado en nuevas apuestas, entre ellas Experiences, que permite que las personas reserven actividades como yoga en la cima de una montaña, catas de vino y clases de cerámica. Describía la compañía como una con grandes y amplias ambiciones; utilizaba frases tales como “el mundo mágico de Airbnb” que tenía un “horizonte de tiempo infinito”.
El año pasado, la compañía compró el sitio de reservas hoteleras Hotel Tonight mientras trataba de producir un aumento de ingresos con la adición de hoteles a su mezcla. Contrató a un veterano de las aerolíneas para que fuera jefe global de transporte. También lanzó un largometraje sobre un coro de hombres homosexuales y tenía planes para más cosas.
Esos esfuerzos tuvieron un vuelco debido a la pandemia. Greeley dejó la compañía a mediados de año, y Chesky puso su atención nuevamente en el negocio principal de Airbnb. Y aseguró que mantendría el foco ahí incluso después que las cosas volvieran a la normalidad.

BOLSA
El repunte ha puesto al gigante del alojamiento compartido en el camino que lo lleva a cotizar en bolsa.


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