El desafío es profundizar y consolidar a la farmacia como un centro de salud

, Internet, Modernización de Empresas, Retail, Tarjetas y Pagos Electrónicos

ANÁLISIS POR ANA VICTORIA NIETO, PRESIDENTA DEL COLEGIO DE QUÍMICO-FARMACÉUTICOS Y BIOQUÍMICOS DE CHILE.    Las farmacias deben ser incorporadas en la red asistencial de salud y avanzar hacia la acreditación de la calidad de sus servicios ante la Superintendencia de Salud.

En el contexto actual, en donde ha quedado en evidencia la necesidad de que el sistema de salud aborde los desafíos sanitarios en forma coordinada y eficiente, se hace urgente reorientar la discusión actual hacia la sólida materialización de la farmacia como un real centro de salud, asumiendo un rol colaborador con las políticas de prevención y recuperación de la salud.
Cuanto antes las farmacias deben ser incorporadas en la red asistencial de salud y avanzar hacia la acreditación de la calidad de sus servicios ante la Superintendencia de Salud. Como centro de salud que dispensa medicamentos incluidos dentro de las Garantías Explícitas en Salud, se constituye como un prestador institucional, en el que laboran trabajadores sanitarios, prestadores de salud individuales. Estimamos que es la forma de avanzar, alejándonos de la mercantilización que potenció el modelo de retail de las grandes cadenas farmacéuticas.


Si bien los establecimientos farmacéuticos requieren de autorización sanitaria para su funcionamiento, aún queda pendiente definir los estándares de calidad. Estimamos que las farmacias debiesen identificarse como un prestador GES y, por ende, abierto a la revisión periódica de estándares y acreditación por la Superintendencia, afecto a la garantía de calidad de la ley.
Hemos sido un férreo defensor del medicamento como un bien social como lo reconoce OMS, de primera necesidad, ya que es esencial para garantizar la salud y la vida de las personas. Consideramos un deber ético relevarlo en su dimensión social y evitar que sea tratado como un mero producto de mercado, como ocurre en el retail.
Nos hemos preocupado constantemente por el alto gasto de bolsillo que representan los medicamentos para las familias chilenas, lo que se refleja en que los propios pacientes deban pagar elevados precios por tratamientos sin cobertura, además del daño adicional a la salud que enfrentan. En ese sentido, hemos impulsado el desarrollo de una política de regulación de precios en toda la cadena del medicamento; es decir, desde el registro sanitario por el laboratorio productor o importador, pasando por los intermediarios en el almacenamiento y distribución mayorista de medicamentos (droguerías o depósitos farmacéuticos), hasta la dispensación en las farmacias.
Estamos ciertos que el desarrollo de iniciativas que apunten al fortalecimiento de las farmacias independientes; el robustecimiento de la Agencia Nacional de Medicamentos, Anamed-ISP; las políticas de transparencia del mercado; la implementación de la receta electrónica; la modificación radical al modelo de farmacia y dispensación de medicamentos en Chile; y la incorporación del medicamento a la seguridad social, son de extraordinaria utilidad para dar respuesta a las demandas sociales de mayor justicia y equidad para el acceso a medicamentos en nuestro país y con similar objetivo, a la realidad farmacéutica nacional.

La farmacia digital
Se hace necesario que el Ejecutivo promueva el fortalecimiento de estas farmacias digitales como centros de salud, con la reglamentación y recursos necesarios para dar acceso y calidad de servicio de salud pública del país. Desde hace años hemos demandado la regulación de la venta de medicamentos por internet y defendido que, más allá de las iniciativas en curso que habilitan a las farmacias físicamente establecidas para ofrecer a través de plataformas digitales medicamentos con entrega a domicilio, se promueva una real Farmacia Digital, sin relegarla a un rol como mero centro de distribución hacia servicios de delivery, que pueden pertenecer a esta o ser contratados a terceros.
Sumado a lo anterior, nos importa que el comercio electrónico no vulnere la seguridad de los pacientes, en torno al creciente problema internacional que representan los medicamentos falsificados.
Uno de los principales desafíos es implementar la Receta Electrónica y su interoperabilidad con los servicios sanitarios digitales. Otros puntos trascendentales son garantizar el acceso a la información a los pacientes que consultan permanentemente al equipo de salud farmacéutico; y evitar, protegiendo a nuestros profesionales y personal dependiente, el tráfico ilícito que pudiere facilitar una receta falsa.
En tiempos de emergencia y pandemia, las farmacias han colaborado con la Red Sanitaria de Salud, al hacerse cargo de la dispensación de tratamientos indispensables para pacientes crónicos con enfermedades críticas. Las farmacias se pusieron a disposición para prestar tal servicio luego del 18 de octubre, a pesar de que numerosos establecimientos fueron atacados y saqueados, y no contaban con el debido resguardo de la seguridad. Además, las farmacias han tenido un rol importantísimo orientando a los pacientes y como canal de dispensación de tratamientos crónicos, urgentes o sujetos a garantías GES.


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