Juan Manuel Casanueva, José Luis del Río, Pilar Dañobeitía y máximo ejecutivo de BASF en Chile hablan de sus trayectorias y proyectan cómo superar la crisis

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Ganadores del premio al Emprendedor, al Empresario, a la Ejecutiva y a la Empresa destacada en Diversidad e Inclusión del año 2019.José Luis del Río: “Los trabajadores van a ser socios y dueños del 20% de Friosur”

“ Es una vergüenza lo que ha pasado con algunos parlamentarios, que desde el estallido social de octubre están intentando usar la tragedia que viven los más vulnerables para tratar de desestabilizar al Gobierno”.

En esta cuarentena, José Luis del Río Goudie (casado con Ana María Silva Alcalde, 7 hijos y 18 nietos) no ha tenido mucho tiempo libre. El presidente del grupo Inder y Dersa, cofundador junto a su padre de Derco y Sodimac, y hoy accionista y director de Falabella, entre otras empresas, dice que está trabajando en cuarentena más que antes. “La pandemia y sus consecuencias son algo muy grave. Estoy muy preocupado por los trabajadores de las empresas, sus familias, por mis amigos, por mi familia y por Chile”.
Plantea que para enfrentar y superar la crisis, “el país necesita de mayor diálogo y de una colaboración de verdad, seria, sistemática y profunda entre el sector público y privado. No podemos estar con tanto recelo y desconfianzas. Tenemos que confiar más en el Gobierno, que a pesar de sus limitaciones, es el que elegimos democráticamente. Lo único que corresponde ahora es apoyarlo, sobre todo en el manejo de esta pandemia”.
El empresario es pesimista respecto de las consecuencias que traerá la crisis. “Cuando termine la emergencia sanitaria vamos a enfrentar un panorama económico y social gravísimo, acentuado por la sequía. No sé si lo hemos dimensionado bien todos los chilenos, pero vienen tiempos duros, durísimos, y no creo que vayamos a tener una recuperación muy rápida. Hoy es fundamental llegar a un gran acuerdo nacional o lo que hoy llaman un pacto social, como lo propuesto por el senador Insulza y el diputado Desbordes”. Encuentra lamentable el poco apoyo que han recibido en sus respectivos sectores políticos. “Nadie fue capaz de recogerla, estudiarla, dialogar un poco e intentar llegar a acuerdos. Creo que hoy más que nunca, el país se merece una dirigencia política capaz, con mejores liderazgos y con un profundo sentido patriótico”. “Es una vergüenza lo que ha pasado con algunos parlamentarios, que desde el estallido social de octubre están intentando usar la tragedia que viven los más vulnerables para tratar de desestabilizar al Gobierno. Es fundamental buscar una salida política adecuada para que Chile pase a ser un país con desarrollo y equidad, donde nos preocupemos de los más pobres, de los trabajadores, en un entorno de paz social”, enfatiza.

“He sido demócrata toda la vida”
La trayectoria empresarial de José Luis del Río Goudie la conocen bien los emprendedores de Endeavor Chile, ante quienes ha repasado algunas veces su historia.
Nació en Coquimbo, al igual que sus padres, estudió Ingeniería Civil Industrial en la UC y a principios de los 70, con 25 años y recién casado, partió a Inglaterra a estudiar un máster en Investigación de Operaciones, becado por el Consejo Británico. Con la perspectiva que da el tiempo, el empresario valora esa experiencia: “Me ha servido mucho, cómo usar modelos matemáticos, cómo optimizar”.
Su regreso a Chile no fue sencillo. Al momento de partir a Europa, Del Río trabajaba en el MOP, que le había dado permiso para viajar a estudiar, con la condición de que al regreso debía reincorporarse y trabajar dos años más. A los seis meses de su regreso ocurrió el golpe y renunció. “He sido demócrata toda la vida y a pesar de no estar de acuerdo con la UP, siempre creí en una salida democrática y no iba a trabajar en un gobierno que cometía atrocidades con los derechos básicos de las personas”, afirma.
Sin trabajo, en noviembre del 73 empezó a asesorar a una pequeña concesionaria automotriz de la constructora Devés y Del Río, la misma que su padre, José Luis del Río Rondanelli, había formado en los años 40 junto a sus amigos Eduardo y Raúl Devés, al salir de la universidad.
“La constructora estuvo a cargo de varios proyectos emblemáticos, como la construcción de los túneles Lo Prado y Chacabuco, el camino internacional a Mendoza y numerosas estaciones del metro”, relata el empresario. A fines de los 60, la firma empezó a vender camionetas Dodge a través de una concesionaria que se llamaba Derco Autos Ltda., por Devés Del Río y Cía.
Con la crisis del 75, los socios de la constructora le encargaron al joven asesor vender la concesionaria de Dodge, “pero les sugerí tomar una distribución automotriz, porque se estaba abriendo el mercado de importación”. A Eduardo Devés, que era el mayor del grupo, le gustó el plan y a los 28 años nombró a Del Río gerente general de la nueva empresa Derco.
Conversando con su padre, decidieron tomar la representación de Suzuki, y el hijo viajó a Japón, donde compró 200 autos que llegarían a Chile seis meses después. Así, en 1976 Derco se transformó en la distribuidora oficial Suzuki para Chile.
Pero los hermanos Devés creían que era muy riesgoso vender autos chicos de una marca desconocida. Ahí Del Río identificó una oportunidad: “Le dije a mi papá —que tenía un tercio de la empresa—: por qué no le compra Derco a sus socios. ¡Estarían felices!”. Del Río Goudie fue el asesor de su padre en esa negociación, quien compró Derco en US$ 240 mil. Ya con 29 años, Del Río no quería solo trabajar de empleado en la empresa de su padre, quería ser socio. “Después de una dura negociación, acordamos que comprara el 25% de Derco. Firmé un pagaré por US$ 60 mil, el que pagué en un año con la utilidad del negocio. Hay que destacar que solo ese dinero fue el origen de todo el grupo Dersa”, dice.

“Le tengo un cariño especial a Friosur”
Las ventas de Suzuki fueron un éxito y Derco creció mucho. A principios de los 80, Del Río formó un departamento de estudios y reclutó a Javier Etcheberry. Analizaron alternativas y participaron en la licitación pública de la cooperativa Sodimac que había quebrado tres veces. La compraron en US$ 2,4 millones.
Fue una gran travesía y un enorme desafío sacarla adelante. Del Río padre fue gran impulsor de Sodimac y sus sucursales en todo el país. Su cuñado Víctor Pucci asumió la gerencia general poco después y desarrolló el formato de Homecenter, un modelo innovador y el primero de su tipo en Chile y en Latinoamérica.
El objetivo de José Luis hijo era diversificar el portafolio de negocios de Dersa, en tres sectores: importaciones (Derco), distribución nacional (Sodimac) y exportaciones. Con Juan Claro González, ahora en el departamento de estudios, identificaron la pesca blanca para consumo humano como nueva inversión y en 1985 compraron un antiguo frigorífico en Puerto Chacabuco, en Aysén. Ahí crearon desde cero la pesquera Friosur, que abastece hoy a una gran cantidad de mercados con productos frescos y congelados. “Juan se instaló a vivir en Puerto Chacabuco con su familia por varios años para sacar adelante la empresa. Años más tarde llegó Carlos Vial a vivir a Aysén, con quien trabajamos hasta el día de hoy”. “Le tengo un cariño especial a Friosur. Creo que uno le tiene más cariño al hijo que le tocan las condiciones más difíciles. Estamos en la región más difícil de Chile, en el sector más complejo, luchamos contra el clima, el mar, el aislamiento, las regulaciones a veces arbitrarias de la autoridad, las cuotas mal establecidas, algunos parlamentarios de otras zonas que legislan desconociendo la realidad pesquera de la zona austral. A pesar de todo esto, hemos creado una empresa que funciona, da buen trabajo y que está inserta en la Región de Aysén, generando vínculos estrechos con toda la comunidad y sus familias”, cuenta Del Río.
En 1992, Friosur dio un importante paso al asociarse con Grandi Hf, hoy Brim Hf, empresa islandesa líder mundial en el rubro pesquero, quien adquirió el 20% de la compañía chilena.

Participación de trabajadores en la propiedad
José Luis del Río por estos días está concretando un innovador proyecto que lo tiene muy contento: “Los trabajadores van a ser socios y dueños del 20% de Friosur”, revela. Explica que hace tres años, junto a sus socios islandeses de Brim Hf en la pesquera, tomaron la decisión de “retribuir a los trabajadores todo el esfuerzo que han hecho por más de 30 años. Ellos son los que más han cuidado a la empresa”.
¿Cómo lo harán? Del Río detalla que alrededor de 250 trabajadores formaron una cooperativa, a través de la cual suscribirán un aumento de capital por el 20% de la propiedad de Friosur, que irán pagando en 15 años en base a los dividendos futuros que va a repartir la pesquera. “Los trabajadores serán dueños de ese 20% desde ahora y tendrán derecho a un director. Los accionistas actuales no vamos a suscribir este aumento y nos vamos a diluir”, cuenta.
Para acceder a esa participación hay algunas condiciones: tienen que ser trabajadores con al menos cinco años en la empresa y residir en Aysén. Y el que se retire, tendrá que vender su participación a la cooperativa. “No es un regalo, creo que es lo justo, lo que merecen por el esfuerzo y compromiso de tantos años”, apunta José Luis del Río.

“Conocimos y nos reunimos con los principales retailers del mundo”
Después de la crisis asiática de fines de los 90, Del Río se dio cuenta de que Sodimac tenía un gran potencial de expansión y desarrollo, y salió a Europa a buscar un socio. Su padre lo apoyó firmemente en ese proyecto: “Conocimos y nos reunimos con los principales retailers del mundo, sin llegar a acuerdos. Luego nos dimos cuenta de que el mejor socio posible estaba en Chile. Alfredo Moreno, que estaba conmigo en Dersa, los conocía bien, porque compartían directorio en el Banco de Chile. Fue una negociación larga y difícil”, dice Del Río. En julio de 2003, Sodimac y Falabella remecieron al mercado al anunciar la fusión de ambas compañías, dando origen a un gigante del retail, que hoy es uno de los grupos comerciales más grandes de Latinoamérica. Esta fusión ocurrió poco después del deceso de Del Río padre, en febrero de 2003.
Casi seis años después de fusionar Sodimac con Falabella, la familia Del Río Goudie reestructuró los negocios de los siete hermanos. Carolina, Juan Pablo y Felipe compraron Derco, que manejan a través del holding Dercorp. Mientras Bárbara, José Luis, Ignacio y Sebastián, con los fondos recibidos crearon el holding Inder para invertir en distintas empresas. La participación en Falabella la gestionan los siete hermanos en conjunto a través de Dersa.
Inder hoy participa con distintos socios en la dirección de Tecno Fast (líder en construcción modular) en Chile y Perú; Alto (prevención y disminución de delitos y riesgos); Anpac (grupo de pequeñas centrales hidroeléctricas), y Aceros AZA (principal productor de acero reciclado del país). José Luis reunió en Inder a un sólido equipo ejecutivo; entre ellos, a Jorge González Correa (gerente general) y a dos de sus hijos: Juan José del Río Silva (gerente de inversiones) y Catalina del Río Silva (gerenta de control financiero).

“Si uno quiere ayudar, tiene que hacerlo sin ruido”
Del Río ha tenido un marcado compromiso social durante toda su vida. “No ser indiferente al sufrimiento de los que más necesitan lo heredé primero de mis padres, después de mi colegio, el Saint George’s, y también de la UC y su trabajo social”.
Hace 30 años, con sus hermanos crearon la Fundación Carmen Goudie, en honor a su madre recién fallecida. Instalada en la Región de Coquimbo, la fundación realiza un trabajo colaborativo con las autoridades locales y regionales para mejorar la calidad de la educación. “Si uno quiere ayudar, tiene que hacerlo sin ruido, solamente en el lugar donde está trabajando. En La Serena y Coquimbo nos conocen muy bien; en Santiago, nadie, y eso es lo lindo”, subraya.
A esa labor se suma su estrecha colaboración con, entre otras, Trabajo para un Hermano, Fundación Juan Pablo II UC, Fundación de Cuidados Paliativos en Medicina de la UC y la Fundación América Solidaria, que dirige Benito Baranda, con quien ha viajado algunas veces a Haití.
Del Río cree firmemente que el emprendimiento es capaz de cambiar el ecosistema donde vivimos. Para promover el emprendimiento de alto impacto, fue uno de los fundadores de Endeavor en Chile. Ahí tomó un rol activo de mentor, inversionista, director y de acompañamiento a los emprendedores.
Definido por muchos como progresista, quienes lo conocen destacan que una de las características de su personalidad, además de su permanente preocupación por los más pobres y vulnerables, es que José Luis del Río incentiva genuinamente la creación de sindicatos en sus empresas y promueve abiertamente la movilidad social al interior de las compañías. Por ejemplo, desde hace 20 años los presidentes de los sindicatos de Friosur y otros dirigentes participan en las reuniones de planificación anual de las empresas.
Ahora con la crisis sanitaria, ha impulsado que en todas las compañías en que participa se adelante el pago a proveedores pyme a 15 días, para evitar sus posibles quiebras y el gran desempleo que esto provocaría.


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