El presidente del PPD, Heraldo Muñoz: “Si nos dedicamos a perfilar liderazgos en medio de una pandemia, estamos acabados como alternativa política”

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El excanciller afirma, además, que hoy no es el momento para un pacto social, pues lo urgente es la crisis sanitaria. También critica la política de entrega de alimentos y dice que se debería optar por vales o tarjetas.

“ El país necesitará un diálogo conducente a un gran pacto económico y social (…). Pero hoy no es el momento oportuno”.

“ El Gobierno ha tenido un actuar errático: del retorno seguro pasamos a los días duros”. “ La oposición está disgregada desde hace tiempo. No estamos ante un fenómeno nuevo”.

El presidente del PPD, Heraldo Muñoz, ha sido uno de los impulsores de un acuerdo amplio entre el Gobierno y la oposición, pero dice que hoy es preciso abocarse a superar la crisis sanitaria. El excanciller del gobierno de Michelle Bachelet y exvocero durante el gobierno de Ricardo Lagos afirma que hoy lo urgente es ir en ayuda de los sectores más vulnerables y de la clase media.

—¿Es posible avanzar hacia un pacto social cuando varios líderes del bloque opositor dicen que no están las condiciones para ello?
—El país necesitará un diálogo conducente a un gran pacto económico y social para abordar tanto las reformas pendientes expresadas en las protestas, como para enfrentar la calamidad que dejará la pandemia. Pero hoy no es el momento oportuno. Hoy hay que abocarse a enfrentar la angustia, el miedo al hambre y cómo controlar la pandemia. Además, el Pacto no es un acto o una declaración, sino un proceso que debiera incorporar a muchos actores sociales y políticos.

—¿Comparte las dudas de otros líderes de la oposición?
—Tengo las mismas aprensiones que mis colegas del PS y el PR de si el Gobierno tiene interés real en un pacto. Una parte de la derecha ya ha dicho que no, porque no quiere ceder nada. Pero creo en que este diálogo será necesario más adelante. Una posibilidad interesante es la iniciativa de los rectores de la U de Chile y la U. Católica, de iniciar un diálogo amplio e inclusivo.

“Las condiciones no están”

—Entonces, ¿no están las condiciones?
—Hoy, las condiciones no están, porque la prioridad es la emergencia y la discusión de un gran acuerdo nacional parecería algo etéreo.

—El ministro Ignacio Briones ha señalado que se deben cuidar los recursos porque esta pandemia podría extenderse. Él ha dicho que Chile no es Suecia, ante los reclamos opositores. ¿Coincide en algún punto con el ministro?
—Claro, hay que cuidar los recursos públicos. Pero este es un momento extraordinario que requiere medidas excepcionales. Y por cierto, Chile no es Suecia, porque si fuese nuestro país, tendría una carga tributaria mucho mayor y progresiva; los que más tienen contribuirían mucho más. Pero si no se gasta con energía ahora para contener la crisis sanitaria, esta se puede desbocar y terminaremos gastando mucho más. Se necesita transferir más recursos de emergencia hacia los sectores vulnerables y medios.

—¿La entrega de alimentos le parece insuficiente? Porque se han anunciado también otras medidas, como el Ingreso Familiar de Emergencia y los bonos.
—La entrega de cajas de alimentos es una medida transitoria de emergencia, y no se calibró debidamente la dimensión logística de distribuir 2,5 millones de cajas, anuncio que, además, produjo inmediatas aglomeraciones de personas en municipios. Me parece que hay mejores alternativas.

—¿Como cuáles?
—Una mejor opción son los vales de alimentos o food stamps, que son traspasos electrónicos de montos para comprar alimentos en supermercados y almacenes que participen en el programa. Esto existe hace mucho tiempo en países como EE.UU. La ventaja de estos vales es que permiten una mayor focalización y fortalecen el comercio local. Le propuse esta alternativa al ministro Blumel y quizás se tome en consideración.

—Actualmente, la oposición se encuentra dividida en varios bloques. ¿Qué le ha faltado para tener cohesión?
—La oposición está disgregada desde hace tiempo. No estamos ante un fenómeno nuevo. Por eso he planteado y reiterado la idea de una geometría variable, concepto que puede considerar diversas modalidades de acuerdos, desde aquellos de carácter electoral, pasando por los programáticos, hasta incluso coaliciones de más largo aliento. Pero esto no le interesa a la opinión pública ahora. El punto es cómo la oposición puede colaborar a una salida a la crisis del país. Y como el Gobierno no escucha, pues hay una obsesión por aparecer de ganador, se hace muy difícil colaborar.

—¿A qué se refiere con ganador?
—El Gobierno ha tenido un actuar errático: del retorno seguro pasamos a los días duros; que Chile estaba entre los países que más testeaban en la OCDE cuando estábamos abajo en la tabla; que estábamos preparados para la pandemia, y luego no estábamos preparados; es decir, la oposición, al menos hablo por mi partido y buena parte de la centroizquierda, tiene un disposición de colaborar críticamente, pues este es un momento de Estado; pero con un gobierno tan errático se torna sumamente complejo.

—Pero el Gobierno ha defendido que Chile hoy tiene una de las tasas de letalidad más bajas del continente.
—La estrategia del ministro Mañalich fracasó. Hay que decirlo con todas sus letras. Se resistió a cerrar malls y escuelas, y no quiso dictar cuarentenas estrictas desde un inicio. Al menos, valoro que reconozca su error de no haber sido suficientemente enérgico y drástico con las cuarentenas. Debimos haber seguido los ejemplos de Nueva Zelandia, Corea del Sur, Australia, que impusieron duras cuarentenas, testearon masivamente, rastrearon contactos y aislaron en residencias sanitarias. Si bien hay un debate sobre los números de las tasas de letalidad, ese es un aspecto que hay que valorar. Quizás porque los adultos mayores se han quedado en casa, siendo el principal grupo de riesgo.

—Pero ¿no cree que afecta para enfrentar la pandemia que exista una oposición tan disgregada?
—Lo principal en una pandemia es tener un gobierno bien organizado y coordinado. Es el Gobierno el que controla la agenda pública. La ineficiencia e improvisación del Ejecutivo es impresionante, desde el retorno seguro hasta la política errática sobre las cuarentenas. ¿Se imagina la oposición frente a un hipotético gobierno de Bachelet haciendo lo mismo que el actual? En democracia, la oposición puede hacer sugerencias, proponer e incluso criticar, pero la responsabilidad recae en el Gobierno.

—¿Con qué figuras del Gobierno ha podido acercar posturas respecto de estos temas?
—No quiero entrar en detalles de conversaciones reservadas, pero he tenido diálogos con los ministros Briones y Blumel. Hay un clima constructivo con ellos, pero no siempre coincidimos. Es lógico, pero al menos existe diálogo.

—¿Y qué han conversado sobre la pospandemia?
—Que tendremos que llegar a acuerdos para abordar las demandas sociales, para retomar el crecimiento económico, volver a conversar sobre justicia tributaria, retomar los equilibrios fiscales. Chile tiene la oportunidad histórica de avanzar hacia un Estado de bienestar, dejando atrás la concepción neoliberal de que cada uno se las arregla como puede y con un Estado subsidiario.

—Hay analistas que señalan que países que impulsaron un Estado de bienestar tuvieron crisis al entregar múltiples beneficios que después no pudieron costear…
—Es que un Estado de bienestar debe tener fundamentos fuertes. Los derechos garantizados y la reducción de la desigualdad deben ir acompañados de un crecimiento económico sostenido. En Europa, el Estado de bienestar tuvo un período de agotamiento, pero hoy vuelve a ser la opción de futuro con elementos de la era digital, como el estímulo al emprendimiento y la innovación.

—Hoy la figura mejor posicionada en las encuestas es Joaquín Lavín, ¿cree que la oposición logrará construir un liderazgo con miras al Chile que viene?
—Si nos dedicamos a perfilar liderazgos en medio de una pandemia, estamos acabados como alternativa política. La gente hoy valora a los líderes cercanos que hacen cosas, que procuran soluciones; por eso los alcaldes están tan bien evaluados. Conducir un país en tiempos tormentosos es mucho más complejo. Pero hoy no es el momento para esta discusión.

—Más allá del actual enfrentamiento de la pandemia, ¿estaría dispuesto a asumir una candidatura presidencial?
—Me parece del todo inoportuno responder a esta pregunta No son los tiempos de candidaturas de ningún tipo, sino de soluciones.

“(Bachelet) ya descartó cualquier intención de una candidatura”

—En el oficialismo han cuestionado las manifestaciones y la violencia que ha ocurrido en El Bosque. Incluso se ha hablado de intervención de militantes del PC. ¿Cuál es su visión frente a este fenómeno?
—Las protestas de El Bosque y La Pintana no son las mismas de la Plaza Italia de hace 6 meses. Las de ahora expresan que se pasó del miedo al contagio al virus, al miedo al hambre y la incertidumbre. Mas allá de que algunos pretendan aprovecharse de estos actos de protesta, se percibe la desesperación de la gente. Por eso, el Gobierno debería considerar transferencias extraordinarias de recursos para estas familias en cuarentena. Por lo mismo, concuerdo con Michelle Bachelet en que, más allá de las cajas de alimentos, se requieren programas robustos de protección social para las personas vulnerables de estas comunas.

—¿Por qué cree que la expresidenta Bachelet ha empezado a opinar e intervenir de nuevo en la discusión contingente en Chile? Se podría pensar que retoma objetivos políticos en Chile.
—Es parte de la función de la alta comisionada para los DD.HH. de Naciones Unidas el opinar y sugerir medidas a los países para enfrentar crisis como la que viven Chile y el mundo, que afectan los derechos humanos. Lo hace con muchos otros países. Ella ya descartó rotundamente cualquier intención de una candidatura a un cargo de elección popular, y en su última participación en una mesa redonda de la Fundación Horizonte Ciudadano, vinculada a ella, lo acaba de reiterar. Creo que no caben dudas al respecto.

“Siento gran respeto por varios exmandatarios del Grupo de Puebla, pero no por todos”

—Usted ha sido crítico de reuniones como la que sostuvo parte de la oposición con el Presidente de Argentina y el Grupo de Puebla. ¿Por qué?
—No me parece que sea apropiado discutir los asuntos internos del país con un presidente extranjero. Pero esta situación se aclaró, porque fue el Presidente Fernández quien en su intervención se refirió al estado de la oposición chilena y no hubo una discusión propiamente tal del tema.

—¿Cómo estima el estado de las relaciones con Argentina?
—La relación entre Chile y Argentina debe tener una perspectiva de Estado, independiente de las orientaciones ideológicas de sus gobiernos. Cuando fui canciller, las relaciones estuvieron en un excelente pie, aunque no había afinidad política entre el gobierno de la Presidenta Bachelet y el del Presidente Macri. Pese a ello, suscribimos un acuerdo de libre comercio, se avanzó en la integración bilateral y se impulsó el acercamiento inédito de la Alianza del Pacífico y el Mercosur. Espero que ambos gobiernos profundicen la relación bilateral.

 —¿Cree que el factor Marco EnríquezOminami podría afectar la relación entre ambos países?
—No creo que se deba sobredimensionar el papel de Marco Enríquez-Ominami en la relación bilateral. Los lazos bilaterales con un país importante como Argentina tienen conductos institucionales.

—Usted ha sido crítico de algunos exmandatarios que conforman el Grupo de Puebla. ¿Es una razón para no sumarse a esos encuentros?
—Efectivamente, siento gran respeto por varios de los exmandatarios integrantes del Grupo, pero no por todos. Hay algunos que no han demostrado un apego efectivo a la democracia, y otros quienes emitieron opiniones contrarias a los intereses de Chile durante el juicio por la demanda marítima boliviana en La Haya, como Ernesto Samper. Ello no impide estar en reuniones del Grupo pero se hace más fácil participar con quienes uno respeta por convicciones y principios.

 


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