La ruta de Uber para concretar su primera compra en la región

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Ocho empresas ha sumado Uber a lo largo de su historia; ninguna latinoamericana. Cornershop cambiará esa máxima. Y -si todo sale bien- se sumará al nuevo sistema que la gigante norteamericana prevé concretar.Ya lo habían adelantado. “Vamos a ver categorías adicionales que pueden aprovechar la red que estamos construyendo”, decía hace dos meses el CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, a analistas en alusión al grocery o tiendas de alimento. “Una vez que tengamos algo, lo diremos; es algo que podríamos analizar”, subrayaba. Y pasaron 60 días. Y el viernes cumplió su palabra. A primera hora, la plataforma remeció al mercado al comunicar sus intenciones de adquirir un porcentaje mayoritario de Cornershop, fundada en 2015 por Oskar Hjertonsson, Daniel Undurraga y Juan Pablo Cuevas. Si hace cuatro meses la venta de la aplicación local a Walmart se desplomaba tras la oposición del regulador mexicano, ahora un proceso similar cobraba fuerza de la mano de otro holding norteamericano, una de las startups más grandes del mundo, Uber.
Diez años han pasado de aquel marzo de 2009 cuando Garret Camp y Travis Kalanick fundaron una plataforma para dar solución a los problemas de transporte. “Qué pasaría si pudiéramos pedir un viaje desde el teléfono”, fue la idea matriz; diez años en que la firma pasó a valer cerca de US$50.000 millones; diez años en que ha levantado US$24.700 millones en 22 rondas de inversión; diez años, de los cuales al menos cinco, lleva intentando transitar hacia algo más.
“Uber Everything: Uber’s new billion dollar business”, se titulaba un reportaje que un medio norteamericano publicó a mediados de 2015. En él se daba cuenta de cómo desde junio de 2014 Uber estaba ya probando un programa de entrega desde comercios. UberRUSH fue un pequeño acercamiento de traslado de paquetería, pero que se redujo solo a ciertas ciudades de EE.UU. y que en 2018 se cerró. El resultado no había sido el esperado.
Sin embargo, la idea siguió. Y en medio de un contexto donde las regulaciones han ido estresando su negocio inicial y la competencia ha ido al alza, la plataforma debió mirar más allá. Hoy tiene 13 aplicaciones que dicen relación con viajes, entre las que incluyen servicio de bicicletas, scooters e incluso de helicópteros en Nueva York para trasladar ejecutivos al aeropuerto. Además, está Uber Eats, Uber Cargo (servicio de paquetería); Uber Works, para poner en contacto a trabajadores; Uber Health, para trasladar a pacientes a sus consultas, e incluso están trabajando en Uber Elevate para transportar a usuarios en autos voladores.
En los últimos cuatro años han comprado ocho compañías. Las dos últimas transacciones, este 2019. En junio, adquirieron la startup de Seattle Mighty AI de computadores de visión artificial para automóviles; mientras que en marzo habían sumado Careem, su rival de Oriente Medio, en US$2.740 millones. Nunca habían comprado algo en Latinoamérica, hasta ahora. Cornershop fue su debut de adquisiciones en la región, sin perjuicio de la necesidad de que aún falta el visto bueno de los reguladores antimonopolio en Chile y México.
Más allá de sus nuevas incorporaciones, las pérdidas han seguido estando presentes. Al segundo trimestre, Uber obtuvo un resultado negativo ascendente a US$5.200 millones; en el trimestre anterior, las cifras en rojo habían llegado a US$1.000 millones. Y si bien los viajes se han disparado, y la plataforma ya está en 100 millones de consumidores en el mundo, el negocio de transporte no logra contener los balances; urge algo más.

Hacia un market place
Hace tres semanas, Dara Khosrowshahi fue claro: quería que Uber fuera el “sistema operativo de tu vida”. Su objetivo apuntaba a transformar la aplicación en un market place. En ese contexto, lanzó la nueva app de la plataforma. Ya no saldría solo el servicio de taxis, sino todas las aplicaciones de la compañía: Ride, Eats, Transit, Bikes y así suma y sigue. En Chile, opera ya en La Serena y Temuco con las dos alternativas existentes acá: Get a ride y Pedir comida. En las próximas dos semanas llegará a todo el país. Y el tema no se detiene ahí. El ejecutivo ya ha señalado en entrevistas que continuará sumando servicios. Al final del día, todo lo que un usuario quiere podría llegar a estar en la aplicación, rentabilizando los tiempos muertos de los mismos conductores, ha dicho la firma. Y la consigna ya da resultados.
Si bien el negocio de traslados sigue siendo el gran representante de ingresos, el crecimiento ha venido de la mano de Uber Eats. Si el segundo trimestre de 2017 este negocio vendía US$121 millones; en igual lapso de 2019 la cifra llegó a US$595 millones. Aún más, en el primer semestre, los retornos de esta filial se elevaron un 80% frente a igual período del año anterior; mientras que en el negocio de viajes el alza de los ingresos fue de un leve 6% en el período. Si hace un año el core de Uber aportaba el 83% de las ventas, ahora cayó a 75%; mientras que el área Eats pasó del 11% al 18% en doce meses. Y hace un mes completó mil millones de pedidos en sus cuatro años de existencia en cerca de 500 ciudades de 36 países.
Con la compra de Cornershop, tal injerencia se multiplica. “Esperamos trabajar de la mano para llevar la compra y entrega de supermercado a domicilio a millones de consumidores en la plataforma”, decía Khosrowshahi el viernes. Y ya el Wall Street Journal publicó que Uber estaba probando la entrega de alimentos en Australia, y en conversaciones con algunas cadenas europeas y norteamericanas para fortalecer aún más su presencia en el mismo rubro.


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