COOPERATIVAS EN EL SIGLO XXI: LAS CLAVES PARA SU DESARROLLO

, Modernización de Empresas, Tarjetas y Pagos Electrónicos

Expertos reunidos en el conversatorio “El rol del cooperativismo en el futuro de la economía de Chile”, abordaron las bondades del modelo para el crecimiento del país y delinearon los principales desafíos que enfrenta el sector, de cara al futuro. Generan trabajo, contribuyen al objetivo de potenciar la descentralización, cubren necesidades no consideradas por otro tipo de empresas, funcionan bajo un modelo bien sustentado y con riesgos acotados, fomentando la diversidad y la inclusión con un sello social.

Son algunas de las cualidades y ventajas que destacan quienes promueven la expansión del modelo cooperativo y de asociatividad en Chile, como una alternativa para dinamizar la economía.
Se trata de un modelo cuya incidencia en el Producto Interno Bruto (PIB) de algunos países europeos supera el 15%, señaló Siria Jeldes, presidenta de la Asociación Nacional de Cooperativas de Chile, en el marco del conversatorio “El rol del cooperativismo en el futuro de la economía de Chile”, organizado por esta agrupación gremial junto a Diario Financiero. ¿El objetivo? Intercambiar visiones y profundizar sobre los aspectos relacionados al rol de este movimiento en el desarrollo económico y social del país.
Al encuentro asistieron Rodrigo Silva, presidente de Coopera; Mario Radrigán, director ejecutivo de Cooperativas de Chile; Enrique Marshall, director del Magíster en Banca y Mercados Financieros de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y exvicepresidente del Banco Central; y Guillermo Larraín, académico del Departamento de Economía de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, y presidente del Centro Interfacultades de Derecho, Economía y Negocios (LEXEN).
En la conversación se abordaron varios sectores donde las cooperativas grandes o pequeñas pueden marcar la diferencia con su aporte, como el agro, energía, agua o turismo.
Se trata de una actividad que distribuye al 70% de sus socios en regiones, detalló Siria Jeldes para graficar cómo el modelo contribuye con la descentralización, con cooperativas que nacieron para cubrir necesidades que hace 20 o 15 años no estaban cubiertas, como la inclusión financiera, precisó Enrique Marshall.

Tareas para avanzar
Si bien hubo acuerdo entre los asistentes sobre el potencial del modelo cooperativista, también dejaron en claro que expandirlo implica enfrentar una serie de desafíos no menores, que van desde la implementación de cambios en los modelos de gestión, hasta reformas a algunos instrumentos legales y marcos regulatorios.Por ejemplo, tanto Siria Jeldes como Enrique Marshall advirtieron sobre la necesidad de revisar, al interior de cada organización, de qué manera están gestionando su actividad.
“El gobierno corporativo, la profesionalización de los consejos, el perfeccionamiento de la gestión y de la alta administración forman parte de un reto importante y que es propio de las cooperativas en general, no sólo de las de ahorro y crédito”, sostuvo el exvicepresidente del Banco Central.
“Y no es algo que sólo pueda afectar a una cooperativa pequeña, pues muchas de las grandes también tienen problemas de gestión que deben resolver”, añadió la presidenta de la Asociación.
En materia de fiscalización, Marshall sugirió que todas las cooperativas de ahorro y crédito pasen a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), en un contexto donde, actualmente, las cooperativas del rubro que no están en el ámbito de esta entidad llegan al 10%, puntualizó Rodrigo Silva.
“En un marco de supervisión unificada e integral, los argumentos para que algunas permanezcan bajo la tuición de una entidad gubernamental separada se debilitan significativamente”, sostuvo Marshall.
A su juicio, determinar cómo enfrentar episodios de crisis también es necesario.


“La experiencia nos ha enseñado que cuando esto ocurre, los mecanismos de resolución no están suficientemente bien perfeccionados. En el caso de las cooperativas, es menos preciso cómo se resuelven estos episodios y creo que ahí se debiese permitir, por ejemplo, que puedan vender sus carteras con relativa facilidad, que puedan traspasarlas a otras cooperativas o incluso -como he planteado en otras oportunidades-, que las puedan traspasar a los bancos. Lo peor que puede ocurrir es que en un episodio de crisis el costo lo asuman los depositantes o lo termine pagando el Estado”, dijo. Para Guillermo Larraín, “el país está al debe con el mundo del cooperativismo en materia legal”. Por eso, añadió la necesidad de hacer una nueva revisión a la Ley de Cooperativas, cuya última reforma data del año 2016 y que, entre otros puntos establece, específicamente en el caso de las entidades de ahorro y crédito, que su capital debe estar constituido principalmente por cuotas de participación, pero al mismo tiempo contempla restricciones para el retiro de este capital. “Cuando una cooperativa entra en problemas y aparece una cantidad importante de gente que quiere retirar sus ahorros, sus cuotas, la ley no se lo permite. Hay muchos países que congelan las cuotas o que dan plazos bastante altos”, subrayó Larraín. Y Jeldes estuvo de acuerdo: “Eso hay que cambiarlo, porque sólo aporta rigidez y el capital no puede ser rígido”. Pero Silva hizo una aclaratoria al respecto: “Para ser bien justos, el Banco Central tenía todo el espíritu de estudiar este tema, eso hay que decirlo. Pero lamentablemente se incorporó un artículo en la ley que lo rigidizó”, detalló.
Buscar mecanismos para flexibilizar la institucionalidad, sobre todo en puntos como ese, es necesario para poder dar al modelo cooperativo “los instrumentos que requiere para que pueda crecer”, planteó Larraín.
En este escenario, Silva también hace una observación un poco más amplia: “En la Constitución de Chile no está reconocida la economía social como una alternativa. De hecho, es una Constitución que apunta a que se desarrollen las sociedades anónimas y de ahí hacia abajo, incluso hay actividades que no pueden hacerse si no es a través de estas figuras, como las compañías de seguros, los bancos o las AFP. Ahí hay un reto enorme”, advirtió.
La buena noticia, a su juicio, es que a nivel parlamentario hay conciencia y “transversalidad total”.
“Incluso existe la Bancada de Diputados Cooperativistas, desde donde se está apoyando con una idea clara de los cambios que hay que hacer y de todo lo que este movimiento puede aportar al país”, señaló.
En esa línea, Silva celebró la estrategia del Ministerio de Agricultura (ver recuadro), con el ministro Antonio Walker como principal impulsor del tema. “Entonces, entre los desafíos que hay que abordar, agregaría que tenemos que seguir empujando estos temas para que exista una simetría y para que se entienda, en todos los ámbitos, que el modelo cooperativo es una plataforma a la que puede recurrir cualquier gobierno para extender su política pública”, manifestó.


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