El tercer tiempo del grupo Claro

, Internet, Modernización de Empresas, Otros, Tarjetas y Pagos Electrónicos

En diciembre, Jorge Claro vendió el que ha sido su principal negocio. Ese mes, el CDF pasó a manos de Turner, dejando en su family office -Grupo Prisma- del orden de US$ 130 millones. Hoy dicen estar más líquidos de lo que les gustaría, por lo mismo miran nuevos rubros, mientras amplían su negocio agrícola y alistan una nueva capitalización en su empresa de residuos. Una pared con decenas de balones de fútbol es hoy el recuerdo de más de 15 años ligados al mundo del balompié. Una pelota autografiada por Ronaldo, entre otras reliquias son parte de una larga historia que terminó recién hace ocho meses. En diciembre, GTV – ligada a Jorge Claro- se desprendió del 20% del Canal del Fútbol (CDF), transacción por la que solo Grupo Prisma -family office de la familia- recibió, después de impuestos, cerca de US$ 130 millones. En manos del holding Turner quedó el emprendimiento que Jorge Claro ayudó a formar el 2003. Su enajenación gatilló un rearme de los negocios familiares, que hoy se redefinen más allá de una cancha. “Enero y febrero fue un período para respirar”, precisa el gerente general de Grupo Prisma, Matías Claro. Y añade: “Ahora buscamos potenciar nuestro portafolio después de la venta del CDF. Hoy estamos en una posición muy líquida, más de la que queremos tener en un mediano plazo”.
Grupo Prisma se constituyó en 2015. Tras una serie de definiciones entre Jorge Claro, su señora y sus cuatro hijos, se creó su family office. En 2016 se formó el gobierno corporativo presidido por Jorge Claro, y donde participan, además de la familia, el portfolio manager de Moneda Asset Management, Fernando Tisné, y la directora de Enap y TVN, Anita Holuigue. Definieron que su máxima sería “seguir invirtiendo en empresas chilenas, donde podamos aportar todo lo que aprendimos en el desarrollo del CDF”, dice Matías Claro. Hoy, sus focos principales están en tres áreas: agroindustrial, manejo de residuos y tecnología. Y quieren ir por más. “Hemos evaluado más de 50 empresas. Estamos buscando una cuarta área que nos permita diversificarnos. Hemos mirado todo, desde el negocio del entretenimiento, la biotecnología, todo con el foco que tenga un aporte sustentable”, subraya Claro. No hay ningún MOU (memorándum de entendimiento) firmado, pero sí adelanta estar mirando empresas que vendan más de US$ 20 millones. No descartan -con ese nivel de inversión- entrar con un socio. “Queremos control, co-control o el 51% entre dos con un pacto de accionistas que nos acomode”, detalla.

Por los avellanos y cero basura
Un total de 1.000 hectáreas entre Panguipulli y Los Lagos, y otras 500 en Puerto Octay componen Agrícola Santo Domingo. Hasta el año pasado, toda esa superficie estaba destinada a corderos, hasta que hace algunos meses decidieron ampliar el giro. “En 2018, llegamos a tener 5.000 hembras y optamos por transformar 500 hectáreas en el campo de 1.000 a la producción de avellanos”, explica Claro. Poner frutales más al sur de lo que históricamente se ha hecho, con una nueva variedad de avellanos (Yamhill) que justamente resiste el clima, fue parte del análisis. A eso se sumó la posibilidad real de ir reduciendo la hegemonía que Turquía tiene en ese mercado, en donde -señala el ejecutivo- la producción es bastante más ineficiente de como se hace acá. Así, plantaron este año 150 has., las cuales entrarán en producción en 2022; y prevén completar las 350 restantes en dos años: 200 el 2020, y 150, en 2021.
La inversión mínima que prevén destinar son US$ 10 millones; mínima, porque “estamos buscando otro proyecto que la podría hacer variar”, cuenta Claro.
A kilómetros de distancia, en Santiago, está el otro foco de Grupo Prisma. A comienzos de 2018 la familia adquirió el 50,1% de la empresa de reciclaje y administración de residuos Eco-Lógica, fundada por Francisco Marín. “Hemos hecho un trabajo importante en darle una base y una estructura para que pase de ser un emprendimiento a una empresa que pueda atender a las principales compañías del país en su manejo de residuos”, dice Claro. Así, el exgerente de recursos humanos del CDF, Rodrigo Dossi, pasó a tener igual cargo en Eco-Lógica; y la gerenta de Estudios de Grupo Prisma, Carina Medina, se convirtió en la gerenta de Administración y Finanzas de la firma.
Hoy, con 200 clientes (entre los que destacan CCU, Embonor, Andina, etc.), 300 empleados y ventas por US$ 13 millones, alistan un nuevo aumento de capital por US$ 2 millones, a realizarse el próximo mes. Cada socio suscribirá lo que le corresponde.
Y en paralelo, ya amplían la planta segregadora de residuos de Lampa, alistan la construcción de una segunda en Temuco, y estudian el traslado de las oficinas administrativas desde Lampa a un sector más central. Entre medio de todo, miran Perú. “Hemos estado viendo oportunidades, principalmente en Perú, pero la decisión del directorio ha sido hacer ese movimiento en el momento en que encontremos un cliente allá”, indica. Es que tienen claro que las oportunidades en Chile van al alza, en un entorno donde la Ley REP será un fuerte dinamizador del mercado.

Indemnizados por Movistar
En torno a US$ 4 millones podría recibir Grupo Prisma en los próximos meses. Su compañía de telecomunicaciones Redvoiss demandó a Movistar ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) por -dice Claro- bloquearles el acceso a la red para las llamadas IP. Ganaron en esa instancia y obtuvieron el triunfo en materia de indemnización en la Corte de Apelaciones. Ahora están en la Suprema. “Ojalá salga la resolución este año”, sostiene el ejecutivo.
Redvoiss ha sido una compañía compleja, cuenta Claro. Han pasado años de pérdidas, pero hoy -con un Ebitda cercano al millón de dólares, y 18.000 líneas telefónicas instaladas en más de 960 empresas- apuntan a fortalecerla. El año pasado le compraron la participación que tenía el grupo Izquierdo Menéndez en la compañía. Ahí Grupo Prisma pasó de tener un 40% a un 51%; y el gerente general de Redvoiss, Alberto Mordojovich, subió de un 20% a un 49%. “El desafío que tenemos es hacer un nuevo plan estratégico para buscar nuevos nichos de negocios, como llamados por apps, etc., y por ahí encontrar otra veta de negocios”, afirma el ejecutivo. Y añade: “Lo primero que tenemos que hacer es definir qué vamos a explorar y si eso significa asociarse, comprar o desarrollar algo”, dice Claro. No hay plazos claros aún.
El portafolio central de Prisma lo cierra el negocio inmobiliario. ¿El CDF? Una de las puntas de lanza de ese desarrollo. Es que justamente buscando oficinas corporativas para trasladar las instalaciones del canal, terminaron con un terreno de 6 hectáreas en Huechuraba. En un comienzo una de ellas sería para el CDF. Directores -con el terreno ya comprado por Claro- no estuvieron de acuerdo, y todo el paño quedó en manos de la familia. “Es el segundo mejor negocio que hemos hecho (tras el CDF)”, señala Claro en alusión a la ubicación de las hectáreas: cerca de Ciudad Empresarial y a minutos de Vitacura. Hoy, la mitad fue comprada por la inmobiliaria Imsa-Adportas para desarrollo residencial. Y tienen una opción para adquirir el resto en los próximos dos años.
A ello se suma un paño en Colina que mantienen desocupado; y 200 hectáreas al lado del puerto de San Antonio, donde tienen una promesa para vender 40 de ellas. Además, de más de 4.000 m2 de renta inmobiliaria, ligada al negocio de oficinas.
Y el portafolio sigue. A comienzos de año entraron en la empresa de asesoría Focus Capital. Se estima que poseen en torno al 10%, aunque el precio del emprendimiento se fijará en un futuro aumento de capital que podría ser -indica la experiencia- en los próximos dos años. Por ahora, el proyecto que les ofrecieron incluye una AGF que está en trámite. “Lo que me atrajo de apostar por estos emprendedores es que los vi alineados con nuestro propósito, en cuanto a que el modelo de negocios busca mejorar el acceso y reducir los costos para la gente en sus servicios financieros, en línea con nuestro objetivo de buscar negocios con valor sustentable”, plantea.

Niños primero
Entre planillas y Excel hay una cosa que le da “alma” al grupo, explica el gerente general. En 2016, Matías Claro y su señora, Anne Traub, le dieron el puntapié inicial a la Fundación Niños Primero, un programa que trabaja con menores vulnerables de entre 2 y 4 años, a los que una monitora visita dos veces a la semana y les hace actividades de estimulación temprana. La experiencia indica que los niños que pasan por el programa tienen un 30% más de graduación en cuarto medio, entran a prekínder un 20% más desarrollados, y tienen un 50% menos de derivación a especialistas.
Partieron con 25 niños en Cerro Navia -donde participan en el Colegio CREE- y ya van en 600 de 15 comunas en cuatro regiones del país.
Si bien el principal aportante es Grupo Prisma, también participan las familias Cúneo, Ibáñez, Schmidt, Pavez, Noguera, Luksic, y empresas como Cecinas Llanquihue, Kurabiotec y Caleta Bay. Cada niño implica una inversión de US$ 1.000 al año.
La meta -dice Claro- es llegar a los 10.000 niños. Y espera que en un minuto el Estado aporte capital. Hoy existen conversaciones, pero nada concreto.
Ya alejados, el fútbol se extraña. “Fueron muchos años. El CDF es como una guagua”. Ahora, se mira a distancia… solo como hincha. No se ve un retorno. “No lo veo cercano, sí creo que la industria del ocio, del uso del tiempo libre, se irá desarrollando cada vez más”, desliza.


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