El bitcoin, protagonista de las remesas venezolanas en Chile

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Ni el Banco Central sabe cuánto dinero se envía. En promedio, se envían US$ 15 mil diarios a Venezuela. Todo a través del mercado de las criptomonedas. Pero no hay ningún registro al respecto. Desde 2015, unos tres millones de venezolanos han emigrado de su país, golpeado por la hiperinflación y escasez de alimentos y medicinas. A Chile han llegado alrededor de 290 mil, un 23% del total de la población migrante, según los datos del INE y del Departamento de Extranjería y Migraciones publicados por La Tercera.
Elam Torres es uno de ellos. Llegó desde la cálida ciudad de Barquisimeto, 358 kilómetros al oeste de Caracas en Venezuela hace casi cinco años y se dio cuenta de que enviar dinero a su familia le salía cada vez más caro y complejo. Por eso, hace dos años creó una página web — transfiereavenezuela.com— que es una casa de remesas digital que envía dinero a Venezuela a través de la compra de bitcoins. Hoy tiene cerca de 2 mil clientes, ocho veces más que cuando comenzó, y asegura que hay empresas similares que manejan una cartera aún mayor.
Es, sin embargo, un método informal para enviar dinero desde Chile a sus familiares venezolanos. No se puede hablar de ilegal, ya que no existe una regulación al respecto ni parece estarse transgrediendo ninguna norma. De hecho, nadie está registrando estos envíos de dinero al extranjero. En Chile el órgano que registra la salida de dinero vía remesas es el Banco Central. Pero en su estudio sobre el tema no aparece Venezuela: “Las transacciones asociadas a recursos familiares entre Chile y Venezuela no se ven reflejadas en las estadísticas de remesas (…) (Solo) se registran las operaciones realizadas a través de empresas del giro que operan en el mercado formal”.

¿Cómo funciona?
A los venezolanos ya no les quedan muchas formas de enviar dinero. Los gobiernos chavistas pusieron una serie de restricciones para las casas de cambios, a estas no les quedó otra opción que sacar su negocio del país.
El presidente de la asociación de venezolanos en Chile, Luis Zurita, cuenta que la gran mayoría de sus coterráneos envían dinero a través de casas de remesas que ellos mismos fueron creando y que no hay muchas alternativas. “También lo hacen con dólares en efectivo a través de familiares que viajan, aunque no es muy común”.
La metodología que utilizan es similar a la que tienen otras oficinas que ofrecen el servicio de envío de dinero. El cliente deposita dinero en moneda local, la empresa cobra una comisión y el destinatario recibe la transferencia en la moneda legal de su país.
Lo que hacen es recibir el dinero de los venezolanos y comprar bitcoins a través de alguna plataforma. Luego, mandan la moneda digital desde sus cuentas a un corresponsal en Venezuela, que tiene compradores de bitcoins, y él los transforma en bolívares que son entregados al destinatario final. “Esa dinámica la hacen todos los días, muchas veces al día. Están ocupando un método completamente legal y es hoy día de los pocos canales que les permiten a los venezolanos mover plata a su país”, explica el CEO de la plataforma que desarrolla y opera mercados de criptomonedas Buda, Guillermo Torrealba.
Como nadie fiscaliza este mercado, todo opera bajo un acuerdo de palabra. Y si en el proceso de transacción hay pérdidas recae en la voluntad del dueño hacerse cargo o no. “Depende de la responsabilidad de quienes dirigen el negocio. Como yo lo veo se adquiere un compromiso que debe cumplirse. Es obligación de la casa de remesas poner los bolívares en Venezuela”, dice el dueño de transfiereavenezuela.com, Elam Torres. Pese a que esto ha sido una salida para los miles de venezolanos residentes en Chile, el mecanismo no está exento de riesgos. “La estafa es común en este mercado, ocurre muy seguido”, dice Torres, quien agrega que en promedio se envían US$ 15 mil al día.
En Chile, la Unidad de Análisis Financiero (UAF) es la encargada de fiscalizar las casas de cambios, pero sólo respecto al lavado de activos. Por lo que tienen la obligación de reportar sólo operaciones en efectivo y que excedan los US$10 mil. Pero en el caso de estas casas de remesas, se diferencian de las tradicionales porque, aunque están inscritas como tal, su mecanismo opera fundamentalmente a través de criptomonedas, un mercado imposible de fiscalizar por la UAF. En su página web, en el registro de sujetos obligados a a reportar inscritos al 30 de junio aparecen 261 casas de cambio.

Fuerte política de control cambiario
¿Por qué recurrir a las criptomonedas?
Recurrir al bitcoin ha sido la forma de sortear un burocrático y complejo sistema de control de cambios con la intención de evitar la fuga de capitales desde Venezuela. El modelo que había hasta mayo de este año, operaba bajo un sistema en el que la única forma de adjudicarse legalmente divisas extranjeras era a través del Banco Central de Venezuela (BCV) a través de subastas conocidas como Dicom. Las cuales fueron duramente criticadas por fomentar la corrupción y aumentar ficticiamente el valor del bolívar.
Con el fin de que el envío de remesas deje de funcionar en su mayoría en un mercado paralelo, el BCV autorizó a los bancos privados a abrir mesas de cambio para facilitar la comprar y venta de divisas entre particulares sin restricciones en los montos de las operaciones. Quiénes acudan a estos deben ser clientes y cumplir con los requisitos que les soliciten para realizar la transacción.
Además, las entidades financieras deben publicar al final de cada jornada el tipo de cambio promedio ponderado de las operaciones y el volumen trAsado. Esta información es reportada al BCV que la utiliza para obtener el tipo de cambio promedio de todas las operaciones efectuadas en el sistema financiero y es el tipo de cambio oficial de cada día.


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