Modelo de pago de cuatro partes pone en alerta a los comercios por eventuales alzas de precios

, Modernización de Empresas, Retail, Tarjetas y Pagos Electrónicos

Mientras algunos actores vaticinan que con la puesta en marcha del nuevo esquema de pago se producirá la masificación de tecnologías que permiten, por ejemplo, el pago con celulares, otros aseguran que no era necesario ir a otro sistema para que estos productos llegaran al país. Ahora, la competencia no será solo por precio, sino por los servicios que podrán entregar los nuevos actores a los comercios.

Hace 25 años, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile, CNC, tuvo la idea de desafiar al sistema de pago que existía en el país con su propia “tarjeta del comercio”. En otras palabras, quisieron crear su propio modelo de pago, a través de un banco de la plaza, y adherir a este a distintos comercios a precios menores que los que cobraba Transbank en aquella época. Lo que pretendía la CNC era forzar a Transbank a bajar sus valores y terminar con lo que tildaban como “discriminación discrecional”, es decir, cobrar comisiones de acuerdo al mayor o menor conocimiento o cercanía que tuviera el comercio con el operador. La idea nunca se materializó, porque Transbank junto con ajustar sus precios fijó un cobro al comercio (o  merchant discount ).

Sin embargo, por estos días, la idea acuñada hace un cuarto de siglo volvió a resonar en los pasillos del histórico edificio de Merced 230. El jueves 4 de abril, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, anunció que el Gobierno impulsará medidas para aumentar la competencia en este mercado y que se avanzará en el denominado modelo de “cuatro partes”.

El actual modelo de pago en el país es el llamado de “tres partes”. En simple, en este sistema participan un emisor (banco o casa comercial), Transbank (adquirente, que afilia a los comercios) y el comercio. En cambio, el modelo de “cuatro partes”, al que se quiere emigrar, tiene como protagonistas a las marcas de las tarjetas, como MasterCard y Visa, que fijan una tasa de intercambio, cobro clave en el sistema (ver recuadro).

El lunes recién pasado la CNC pidió por correo al ministro Larraín ser incluida en las reuniones que fijará durante este mes Hacienda. A la primera reunión, que será dirigida por el ministro Larraín, “solo serán invitados representantes de actores que necesariamente deben realizar adecuaciones para implementar el modelo de 4 partes”, explicaron desde Teatinos 120.

De manera posterior, el equipo técnico que estará a cargo de la coordinadora de mercado de capitales, Catherine Tornel, trabajará en reuniones bilaterales y se incluirá también a actores cuya visión resulta relevante, acotan desde el ministerio.

Agregan que desde marzo de 2018, el ministerio ha sostenido una serie de reuniones con distintos actores de este sector, como, por ejemplo, adquirentes, emisores bancarios y no bancarios y marcas de tarjetas de crédito, y que una de las conclusiones es que “el marco legal vigente es perfectamente compatible con la implementación del modelo de cuatro partes. Sin embargo, hace falta una transformación profunda en la estructura de funcionamiento del mercado para llevar el actual modelo de tres partes a uno de cuatro partes”.

En la industria hay cuatro temas que aún no están resueltos.

¿El nuevo modelo será más caro o más barato para el comercio?

La preocupación principal que sigue rondando en el comercio es si efectivamente estos cambios les encarecerán la operación. “Esperamos que sea una buena iniciativa que se traduzca en mercados más competitivos, especialmente en un mejor merchant discount (cobro al comercio). No estamos seguros de que vaya a ser así. Estamos dispuestos a participar en las conversaciones que liderará Hacienda para que esto no termine en el efecto contrario, que se traduzca en mayores costos”, señala Manuel Melero, presidente de la CNC.

En reserva, un actor del comercio asegura que si la migración al nuevo modelo se traduce en mayores precios sin beneficios, están dispuestos a “incendiar la pradera”. Incluso se ha mencionado asociarse con empresas indias y chinas que desarrollan plataformas de pago a través de los celulares y por medio de la lectura de códigos QR. Es decir, competir con un modelo paralelo.

En Hacienda, sin embargo, creen lo contrario. “Esperamos que la mayor competencia genere mayor eficiencia y mayor valor agregado en términos de servicio. La mayor eficiencia debería llevar a menores comisiones para los comercios, y a menores comisiones y más promociones para los usuarios de tarjetas. Por otra parte, debiera también observarse mayor cobertura en comercios, en tipo de servicios que acepten tarjetas y además cobertura en regiones”, tema al cual se refiere el propio ministro Felipe Larraín (ver entrevista en página B 12).

Otra interrogante que se deberá responder en esta misma línea es si el comercio electrónico seguirá teniendo cobros más altos que el físico. En Hacienda dicen que “es parte de los temas que deben ser abordados en las mesas técnicas”.

Javier Etcheberry, presidente ejecutivo de Multicaja, asegura que en promedio los precios deberían tender a ser los mismos que en el del modelo de tres partes, pero agrega que no es posible determinarlo a priori , y vaticina que “la guerra entre Transbank, Multicaja y el Santander va a ser a muerte por quedarse con los comercios. Entonces tratarán de cobrar lo menos posible”.

Una opinión distinta tiene Cristian Tala, CEO y fundador de Pagofacil -agregador de medios de pago por internet-, quien estima que es un hecho que los precios al comercio subirán. “Habrá competencia de empresas como la mía, que somos entre comillas adquirentes, y la competencia no va a ir por el costo, sino por el beneficio que obtengan los comercios”, afirma.

Parte de estas preguntas serán respondidas una vez que las tasas de intercambio y los cobros de los adquirentes del modelo de cuatro partes se definan.

¿Qué beneficios ofrecerán los adquirentes?

En algunos modelos, en otros países los adquirentes cobran más a los comercios, pero a cambio ofrecen un resumen de ventas con un detalle del tipo de usuario que compra, las horas más concurridas y el manejo de inventario de productos. Otros también ofrecen una especie de libro de contabilidad digital o mejorar el acceso a la boleta o factura electrónica. “Lo que yo tengo que hacer como adquirente es convencer al comercio de que ponga mi máquina sobre su mesón y la ofrezca sobre la otra. Y eso no es solo precio”, dice un actor.

MasterCard Chile asegura que el modelo de cuatro partes “hará al ecosistema nacional mucho más competitivo en beneficio de los tarjetahabientes y los comercios, teniendo más y mejores soluciones en la industria, apuntando a aumentar la inclusión financiera”.

Francisco Valdivia, gerente general de Visa Chile, plantea que el modelo de cuatro partes fomentará el desarrollo de los medios de pago electrónicos y que por ello se explican los cobros, como las tasas de intercambio fijadas por las marcas, aparejados al esquema. “Es una ecuación que debiera considerar varios factores y mucho tiene que ver con los servicios que pueden ofrecen (los adquirentes) a los comercios”, afirma.

No obstante, tampoco hay consenso sobre este punto. Fuentes de la industria aseguran que el desarrollo tecnológico no tiene directa relación con el modelo, pues en Chile ya existen, por ejemplo, los POS sin contacto ( contactless ) y las billeteras electrónicas y el modelo aún no cambia. “Es cierto que habrá más competencia, pero el desarrollo de más productos dependerá de los beneficios que vean los adquirentes en estos desarrollos, no es automático”, advierte este actor.

En reserva, otro actor de la industria suma otro cambio que viene aparejado al modelo de cuatro partes: las marcas de las tarjetas obtendrán más información sobre los clientes, sabrán qué tipo de transacciones realizan y dónde, y ya se está anunciando que cobrarán a los adquirentes por este tipo de datos, afirma.

¿Se autorregularán los nuevos adquirentes?

En términos de los cobros que realizará Transbank en el modelo de cuatro partes, pasa por despejar otro punto: si permanecerá como el único actor autorregulado del sistema -un conjunto de normas sobre la relación comercial de Transbank con el mercado, entre ellas la publicidad y sus precios-, o todos los operadores del modelo de cuatro partes deberán ir a un esquema autorregulado, dice una fuente de la industria.

Un actor de la industria comenta que Transbank ya tiene un documento con los nuevos valores a cobrar con la realidad de las tarifas del modelo de cuatro partes, y que podría presentar siempre y cuando se abra una ventana para ello. Es decir, o que los dejen modificar su tabla de precios publicada o que ya no exista la obligación de autorregularse.

Además, para participar en el modelo de cuatro partes tal como lo pidió el TDLC, Transbank deberá dejar de ser una empresa de apoyo al giro bancario de propiedad de los bancos, para lo cual no se requiere de una ley, sino de un cambio de norma, y convertirla o bien en una sociedad anónima abierta con más inversionistas o en una cerrada que permita el ingreso de nuevos actores a su propiedad, además de los bancos.

¿Cuándo entrará en vigencia el nuevo modelo?

El gran tema es cuándo finalmente se migrará al modelo de cuatro partes: “El monopolio no se ha acabado, lo hará cuando esté funcionando el nuevo sistema. El problema es que no hay fecha. Ese es el gran tema. ¿Quién pondrá la fecha? ¿Qué pasará si no se cumplen las fechas? No es lo mismo que esto esté funcionando en octubre, noviembre de este año, a que esté funcionando a fines del otro año”, plantea Etcheberry.

Santander, en tanto, aseguró que en diciembre deberían empezar a entregar sus primeras POS (dispositivos para procesar los pagos) a los comercios que logren afiliar a su nueva red, que operará en cuatro partes.

Catherine Tornel estará a cargo de los equipos técnicos de Hacienda que definirán cómo operará el modelo de cuatro partes.

 


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