Pastelería Mozart Logra su Consolidación

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Con una marca ya posicionada y dos puntos de venta, la empresa ya no busca continuar creciendo sino mantenerse.

Grandes travesías vivió el alemán Gerardo Kalbhenn antes de radicarse en Chile e instalar la pastelería Mozart. Hoy, tras más de cuatro décadas como empresario independiente, se considera satisfecho de lo logrado y destaca dentro de sus proyecciones convertir su casa matriz, en la comuna de Ñuñoa, en un café donde los clientes puedan consumir los productos que allí fabrican.

Kalbhenn aprendió pastelería en Alemania, mediante un sistema de aprendizaje dual. “Son tres años en que uno combina inmediatamente la teoría con la práctica, al trabajar en una empresa y estudiando en un instituto profesional paralelamente, y donde los planes de estudios están ajustados a las demandas de la compañía y de la industria en general”, contó.

En el año 1961 llegó a Chile contratado por una pastelería alemana, pero el mismo día en que llegó fue clausurada. “Quedé cesante de inmediato. Después de eso hice trabajos esporádicos como vender pan de huevo en la playa, hasta que conocí una empresa española donde comencé a trabajar más estable y después de un par de años me independicé”, recordó. Su primer negocio fue una sociedad que no dio resultados “y tuve que partir de cero una vez más”, relató.

Es en el año 1966 cuando creó la pastelería Mozart en Pedro de Valdivia. “Partimos con tres personas y hoy somos ochenta”, aseguró.

En 2001 abrieron una segunda sucursal en la calle Luis Pasteur, en Vitacura. Asimismo, otro de los principales hitos de la empresa ha sido su ingreso a la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria, en cuyo evento anual, Expo Alemania, participará por segunda vez este año.

“Yo prefiero no seguir abriendo puntos de venta, sólo me concentraré en convertir en café el Mozart de Pedro de Valdivia. Tenemos toda la intención, pero nos ha costado mucho obtener el permiso con la Municipalidad, pese a que llevamos más de 40 años allá y que fui el primero en ser elegido mejor empresario de la comuna de Ñuñoa”, explicó.

 

Curiosidades

 

“Yo no busqué ser pastelero, pero me fui encantando con los años”, confesó el empresario. “Tuve una niñez difícil y tuve que arreglármelas por mi cuenta. Pasé mucho años en casas de huérfanos y no tenía muchas opciones”, reveló.

“Estudié en un colegio católico donde ofrecían dos becas para ser cura. Postulé, me aceptaron, y en menos de dos años me echaron por falta de vocación”, rie. Después de eso acudió a la Oficina de Trabajo y “sólo quedaban cupos para aprender gasfitería y pastelería, y así llegué a mi profesión”.

Como su ideal de estudios era la mecánica fina lo canaliza hoy como hobby. “Fui el fundador del Club de Automóviles Antiguos de Chile”, comentó.


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