Inteligencia artificial y universidades

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El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) anunció recientemente la incorporación a nivel de pregrado (college) de un centro para la enseñanza de computación e inteligencia artificial. Se trata de una unidad que estará ubicada en un edificio propio, construido especialmente para ella, con un staff de 50 profesores, dotada de aulas y laboratorios, todo orientado a esas disciplinas.
Es interesante acotar que la idea del MIT no es constituir una nueva facultad, sino que este centro alimente los estudios y conocimientos en esas materias de los estudiantes de sus actuales cinco facultades: ciencias, ingeniería, arquitectura, administración y humanidades. La iniciativa estima una inversión de mil millones de dólares, la que provendrá en un 30% por ciento de la propia universidad, otros 350 millones de dólares de una donación ya asegurada, y el saldo, de otras donaciones. La cuantía y ambición de este proyecto ilustra la importancia que la inteligencia artificial está teniendo en los círculos académicos y tecnológicos del mundo, en particular el MIT, que considera que las siguientes generaciones de estudiantes de pregrado requieren ser expuestas al significado, impacto y formas de operar de los sistemas que incorporen inteligencia artificial al trabajo y a las rutinas humanas del futuro.
No se trata solo de asistir a alguna charla o de leer algunos trabajos o libros de actualidad sobre esos temas, sino de incorporar a su acervo -entendiendo de paso su fundamento- el hecho de que la inteligencia artificial será la manera usual en que se diseñarán los dispositivos y algoritmos que, en adelante, procesen la información proveniente de una infinidad de sensores de todo tipo, incluidas las diversas acciones y transacciones que hagan las personas. Asimismo, tiene el propósito de comprender la prevalencia que este tema tendrá en el futuro, con un impacto en la manera en que los humanos desarrollan su actividad, posiblemente modificando la imagen que tienen de sí mismos, todo lo cual hace necesario introducirla en las discusiones y conocimientos de los jóvenes en formación.
A pesar de que no es posible anticipar con algún grado de precisión la configuración que tendrá ese futuro construido a partir de la inteligencia artificial, algunas de las mentes más brillantes del planeta están haciendo esfuerzos por avanzar en esa dirección, por comprender mejor los alcances y posibilidades que ofrece, y, simultáneamente, por alertar sobre los peligros involucrados en su desarrollo, de no tomarse las precauciones adecuadas.
La diversidad de lugares en que esos desarrollos están teniendo lugar -China ha anunciado que pretende transformarse en el líder mundial en inteligencia artificial a 2030- dificulta lograr una coordinación global de esos actores, pues todos compiten por estar a la vanguardia en algún área. Desde esa perspectiva, la iniciativa del MIT tiene el beneficio adicional de promover que las nuevas generaciones de estudiantes, aun los no especialistas en el tema, formen parte del debate que al respecto se dé, haciéndolo con una mirada de conjunto, tanto para el aprovechamiento de sus potencialidades como para los cuidados que su desarrollo implique.
En nuestro país, se hace necesario que las universidades cuya orientación incluya contenidos tecnológicos se incorporen con fuerza a estas tendencias, de modo que el país pueda participar de dichos adelantos y, además, para que el debate que se genere esté sustentado en conocimientos sólidos y bien fundados. Asimismo, el ecosistema de ciencia, tecnología e innovación debe incorporarlo crecientemente a su quehacer.


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