Un Musk o un Ma ¿qué tipo de administrador eres?

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El CEO de Tesla ha sido criticado por microadministrar la automotriz, obsesionándose con los detalles, mientras que el presidente de Alibaba es alabado por su capacidad de delegar y de nombrar a muchos generales.Es un protocolo en Financial Times entregar versiones editadas de nuestros artículos de opinión a un periodista senior para un escrutinio final. Una vez, una colega envió a un editor notoriamente quisquilloso un editorial para su aprobación. A los pocos minutos, la llamó: “Hay un problema con el último punto aparte”, afirmó. “Está en itálica”.
Se puede calificar a esto como atención al detalle, o pedantería, o peor aún, microadministración, un término que se ha vuelto un sinónimo del peor estilo del liderazgo.
Se supone que los microadministradores son lo opuesto de quienes son capaces de delegar. Los microadministradores son atacados por obsesionarse con los detalles finos, reprimir la iniciativa de sus subordinados y no tener una mente estratégica.
Quienes delegan son aplaudidos por nombrar a ayudantes talentosos, por “empoderar” a miembros de primera línea de su equipo y retroceder para concentrarse en la visión más amplia.
A pesar de que podría ya no ser su mayor problema, Elon Musk ha sido criticado por microadministrar Tesla, después de que el fabricante de autos eléctricos que lidera no lograra mantener sus pronósticos y quemara efectivo y ejecutivos senior.
Algunos inversionistas le han pedido nombrar a un nuevo director ejecutivo, en lugar de intentar resolver los problemas de Tesla sin ayuda trabajando 120 horas semanales. Un exejecutivo dijo a Business Insider que cuando algo sale mal, “Elon despide a algún ingeniero que haya tomado una mala decisión irrelevante, y que Elon duerme en el suelo de la fábrica hasta que se soluciona el problema. Pero no soluciona la raíz del problema, lo que es una muy mala administración”.

Ma, el que delega
Casualmente, al mismo tiempo que Musk estaba ganándose el oprobio por su microadministración, otro empresario, Jack Ma, estaba recibiendo aplausos por su gran capacidad de delegar. Ma anunció el mes pasado que renunciaría a la presidencia de Alibaba, el grupo chino de Internet, el próximo año, entregando el rol al director ejecutivo, Daniel Zhang.
Ma ya era conocido por entregar mucha autonomía a las unidades de negocio de Alibaba y por nombrar a “muchos generales”, en palabras de Duncan Clark, consultor y autor de “Alibaba: La Casa que Construyó Jack Ma”.
Hay buenas razones por las cuales Ma mete menos sus manos en Alibaba y Musk mete tanto las suyas en Tesla y SpaceX, su aventura espacial. Ma no tiene el conocimiento tecnológico de Musk. Le sería difícil intervenir y resolver un problema de códigos. Musk posee tanto el compromiso total del fundador de la start-up como las habilidades para reparar las cosas que salgan mal.
En su biografía de Musk de 2015, Ashlee Vance identificó cómo en algunas situaciones la misma combinación que está siendo ahora cuestionada en Tesla fue un activo para SpaceX. Un colega de SpaceX destacó cómo Musk algunas veces asumía un proyecto que estaba flaqueando él mismo además de sus labores de CEO, despidiendo al líder del proyecto. “Lo qué es loco es que Elon realmente lo hace”, afirmó este colega. “Cada vez que ha despedido a alguien y asumido su trabajo, ha cumplido sin importar de qué fuera el proyecto”.
De forma similar, nosotros rara vez cuestionamos a mi colega pedante de vista aguda, dudando de los subeditores porque sabíamos que él se había validado como editor.

Buscando el equilibrio
La capacidad de tu jefe es un factor importante al decidir cómo ves su intervención en tu proyecto, según Roshni Raveendhran, profesora de la Darden School of Business de la Universidad de Virginia.
Después de estudiar lo que describe como “comportamientos controladores enfocados en el detalle”, sugiere que la microadministración no es un estilo de liderazgo, sino que un fenómeno que depende en parte del contexto en el que ocurre. Mientras la microadministración a menudo se refleja mal en el líder, ella y el resto de los investigadores encontró que era menos probable que las personas adoptaran una visión negativa de los líderes que sabían lo que estaban haciendo.
De forma similar, era más probable que un subordinado que era nuevo en el trabajo, o menos competente, aceptara, o incluso agradeciera, la guía de un líder más entrometido.
Que la microadministración o la delegación estén en el mismo espectro no es sorprendente. Incluso Ma, el archi-delegador, es capaz de acercarse al problema cuando se necesita, en especial si siente que Alibaba está descuidando a los clientes. “Él es como un halcón”, dice Duncan Clark. “El se zambulle en cosas que podrían violar la confianza”. Al mismo tiempo, es difícil decir que Musk, cuyas metas incluyen la colonización de Marte, no tiene visión de largo plazo.
El tema es el grado. Cuando Raveendhran le dio a estudiantes voluntarios de su MBA el rol de líderes enfocados en el detalle en sus experimentos, encontró que a menudo asumían que la microadministración era lo que los líderes debían hacer; pero cuando hacían de subordinados odiaban que les dieran instrucciones de cerca.
Ningún extremo es ideal. “Estoy odiando el trabajo en este momento: el jefe está siempre encima de nosotros”, podría decir uno de un microadministrador. Pero entonces cuando un problema escala fuera de control, los críticos se preguntan porque no había un líder estratégico “encima del problema”. Alcanzar este equilibrio entre ver el panorama completo y preocuparse por los detalles es difícil, pero es la esencia del buen liderazgo. Punto final.


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