Ximena Hernández, tras asumir en la Tesorería General de la República: “Mi experiencia en Banco Internacional, el caso Aurus y Family Shop me permite tener una visión transversal”

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“¿Me pregunta si soy feminista? No. Siempre he mirado todas las cosas desde el punto de vista positivo. Si alguien me decía algo que hoy es considerado machista, para mí no era un problema, somos todos iguales”.De esta manera, la recién nombrada tesorera general de la República, Ximena Hernández, da su visión del tema que ha cruzado las discusiones de todos los hogares en Chile en las últimas semanas: el rol de la mujer en la sociedad. Es tajante en descartar que haya sido elegida para asumir en Teatinos 28 por un tema de género. “No estoy aquí por ser mujer; estoy porque soy una buena profesional”, dice sin titubeos.
Hija de una familia católica de clase media que vivía en La Reina, egresó de cuarto medio con promedio 6,8 desde el ex Liceo Municipal 17 de Las Condes, actual Alexander Fleming. A comienzos de los 80 ingresó a la Universidad de Chile a estudiar Ingeniería Civil Industrial, con solo 17 años. “Mucha gente decía que era un sistema de estudio súper exigente, pero a mí me encanta tener desafíos y proyectos”, explica.
Sentada en su oficina, ubicada en el tercer piso del clásico edificio de la Tesorería, a un costado del Palacio de La Moneda, afirma: “Mi experiencia, tanto en Banco Internacional, el caso Aurus, y la empresa Family Shop me permite tener una visión transversal. Podría haber seguido en el sector privado, pero acá tenemos un gran desafío, que es modernizar el sector público”.

La profesional que surgió en un mundo de hombres
Desde su época universitaria, Ximena Hernández se movió en un mundo donde los hombres dominaban casi todos los espacios. “La mayoría de los alumnos de la Facultad de Ingeniería eran hombres, también los profesores. Nunca tuve una profesora mujer en mi época. Pero para mí, nunca eso fue un problema No sentí discriminación en la universidad”.
Lo mismo en sus tres prácticas profesionales. La primera, en el área de operaciones de la fábrica de muebles de Fernando Mayer. Después en Derco -firma ligada a la familia Del Río- y luego, en la fábrica de confites de la extinta Dos en Uno. Estos pasos laborales -dice- le permitieron conocer la importancia de la gente en la cadena productiva de las empresas.
Su primer trabajo formal fue el año 1988 en el Banco Nacional, por entonces perteneciente al empresario Francisco Javier Errázuriz, ingresando al área de análisis de riesgo. “Cuando otorgas créditos, estos deben estar muy bien otorgados. Un ingeniero civil industrial tiene una mirada transversal de la industria. Te permite mirar no solamente la situación financiera de una empresa, sino que el mercado en que están insertos y los riesgos puedan surgir”, explica.
Tras la intervención del Banco Nacional, por parte de la Sbif, esta institución fue adquirida por el antiguo Banco BHIF. Hernández permaneció un año más, hasta recibir el llamado de Jorge Simián, por entonces gerente de crédito de Banco Internacional, para formar la naciente unidad de análisis de riesgo de crédito.
“Banco Internacional me permitió desarrollarme como persona y profesionalmente. Era un banco pequeño; teníamos una participación de mercado de 0,8%. Ahí tú hacías de todo”, relata. Después de su paso por dicha unidad tomó otras responsabilidades, hasta alcanzar la gerencia de división de Riesgo Financiero. “Eso me significó una alta relación con los reguladores, especialmente la Sbif. Participé en una serie de proyectos como la implementación de Basilea”, explica.
Completó 25 años en dicho banco, mientras formaba su familia. Esta casada con el ingeniero comercial Alejandro Moya -a quien conoció en su paso por el Banco Nacional-, con quien tiene cuatro hijas.
El cambio de propiedad en el Banco Internacional, tras el ingreso de la CChC como grupo controlador, en vez del grupo Banister marcó su salida de la entidad.
“Si ves mis papeles, fue un despido. Pero es normal. La nueva administración requiere gente de confianza, más aún cuando era la gerente de la división de control financiero, que es la mano derecha del gerente general. Mario Chamorro, que había sido gerente general de Corpbanca y Tanner, tenía que llegar con su equipo. De todas maneras, lo acompañé desde noviembre de 2015 a marzo de 2016, de modo de hacer un traspaso totalmente profesional y transparente”, manifiesta.

Destape del fraude en Aurus influyó en el llamado de Hacienda
El paso por Aurus marcó su carrera. Tras su salida de Banco Internacional fue invitada por la familia Furman a participar como asesora de riesgo de la emergente administradora general de fondos. En ese rol detectó lo que luego fue el bullado fraude que protagonizó el gerente de inversiones y ex socio de la compañía, Mauricio Peña (ver recuadro).
Su destacado rol en este caso fue reconocido en la industria e hizo de Hernández una ejecutiva públicamente conocida, lo que le valió también recibir ofertas de dos compañías de seguros para seguir su carrera en el mundo financiero. Sin embargo, su inquietud profesional estaba en otra área: el retail .
En 2017 acogió el llamado del ex gerente de Finanzas de Banco Internacional y actual gerente general de Family Shop, Jorge Moreno, para incorporarse a esta empresa. “Me muevo por las confianzas y los desafíos. Me gusta sentirme cómoda”, explica. Sin embargo, tras poco más de un año en dicho cargo, aceptó la propuesta del actual gobierno.
Sin militancia política, Hernández recuerda que fue Francisco Moreno, subsecretario de Hacienda, quien la llamó para preguntarle si le interesaba postular y participar en el sector público. “Yo le dije que era una tremenda oportunidad y que siempre había querido desempeñarme en este mundo”.
Con su nombre sobre la mesa, se concretó una reunión entre ella y el ministro Felipe Larraín, quien le dio a conocer cuáles deben ser las prioridades de su gestión. Sin embargo, admite que aún no se reúne con el Presidente Piñera.

-¿Por qué cree que la eligieron a usted y no a alguien proveniente del mundo político?
“Por mi desempeño profesional. Haber levantado un caso de estafa como el caso Aurus fue un tremendo plus. Independiente del partido político, para modernizar el Estado necesitamos profesionalismo. Yo puedo entregar la parte profesional y técnica”.
Entre las prioridades que le impuso su superior jerárquico, el ministro de Hacienda, están la modernización de la institución y mejorar la cooperación con los servicios públicos que tienen relación con la Tesorería. “Esta es una tarea no menor que nos va a permitir ahorrar costos y ser más eficientes”, admite. ¿Y en materia tributaria? “Facilitar una recaudación eficiente y eficaz”, agrega.

Caso Aurus, un fraude “difícil de detectar”
A fines de abril, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) aplicó multas por un total de 13.100 UF (unos $353 millones) en el marco del caso Aurus. ¿El principal responsable? El ex gerente de inversiones Mauricio Peña, quien reconoció haber alterado los valores cuota de los fondos Insignia y Global, lo que provocó un daño de US$ 35 millones a los inversionistas afectados. La multa en este caso ascendió a 10.000 UF (alrededor de $270 millones).
En tanto, la CMF asignó una responsabilidad menor a los ex directores de la gestora Antonio Cruz, José Musalem y Alejandro y Sergio Furman, sancionándolos con 250 UF ($6,7 millones). Al igual que a Juan Carlos Délano ($24 millones), Raimundo Cerda ($5,4 millones) y a Aurus como persona jurídica ($27 millones).
Hoy, por primera vez desde que se destapó el caso, Ximena Hernández cuenta su versión de los hechos.
“Alejandro Furman me invitó a participar en Aurus”, inicia el relato. “Por mis conocimientos, ellos me pidieron que los apoyara en toda la parte de riesgos. Dado que Aurus había alcanzado un tamaño más considerable, ahora era totalmente necesario contar con una área de riesgo más robusta”, continúa.

-¿La llamaron porque existían dudas de lo que estaba ocurriendo?
“Creo que no. Mucha gente lo podía pensar, pero ellos habían hecho las cosas bien. Habían actuado conforme a la ley y habían tomado las medidas consideradas de buenas prácticas. Como empresa auditora tenían a EY, que es una empresa con prestigio. Tenían externalizado el servicio de valorización y custodia de los documentos. Es fundamental en el manejo de riesgos la segregación de funciones, ya que, dado su tamaño, ellos no contaban con el know how ni infraestructura ni la expertise para tener eso y lo externalizaron, nada más ni nada menos que con Compass, una tremenda empresa. Si me preguntas, creo que no tenían la sensación de que algo estaba mal, al contrario”.

-¿Cómo se dio cuenta del fraude que se estaba fraguando?
“Parte de mi trabajo fue revisar procedimientos, implementar nuevos controles, una fiscalización. Lamentablemente esa fiscalización resultó en la detección de un fraude, y de un fraude que en general son difíciles de detectar cuando piensas que es un gerente de inversión, es decir, de primera línea, que llegó con ellos a formar la empresa y para más remate, era socio de ellos”.

-¿Es cierto que llegó haciéndose como que no sabía del tema?
“Soy una persona sincera, transparente y frontal. Cuando tengo algo que decir, lo hago siempre a la cara. Nunca me hice la tonta. Tampoco tenía sentido hacerme la tonta cuando vienes de un banco donde fuiste gerente de riesgo financiero. No me podía hacer la tonta porque no cabe dentro de mi currículum. Yo simplemente fui y dije: ‘quiero mejorar los procedimientos, dame estos antecedentes, necesito estas custodias, dame los papeles de valorización'”.

-El proceso ya está cerrado por el lado de la CMF. Mauricio Peña fue declarado culpable. Compass en la arista penal pidió que se indague en la responsabilidad del directorio.
“Eso está en tribunales. Aquí hay una demanda entre Aurus y Compass. No tengo mayor información al respecto”.

-Pero por su conocimiento del caso, ¿podría afirmar que el resto del directorio no tenía responsabilidad?
“Los socios de Aurus son gente honrada, honorable. Respondieron a todos sus aportantes con su capital, se metieron la mano al bolsillo por US$ 35 millones. Actuaron siempre de buena fe”.

-¿Entonces por qué Compass insiste en esta acusación?
“Hay una demanda entre Compass y Aurus por responsabilidades por lo que son valorizaciones de los fondos. Eso es entre abogados. Entregué mi apoyo técnico y ellos (Aurus) siempre van a seguir teniendo mi apoyo técnico y profesional”.

-¿Sigue estando disponible para declarar ante la justicia pese a su cargo?
“Según el código de ética (de la Tesorería) tengo algunas restricciones. Como persona estoy dispuesta, pero hoy tengo un cargo acá, por lo tanto, lo tengo que consultar a mi equipo jurídico”.
“Cuando tengo algo que decir, lo hago siempre a la cara. Tampoco tenía sentido hacerme la tonta cuando vienes de un banco donde fuiste gerente de riesgo financiero. No me podía hacer la tonta, porque no cabe dentro de mi currículum”.


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