Banca busca posicionarse entre los jóvenes con bajas comisiones, créditos y descuentos en el comercio

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El ingreso a la universidad no solo viene aparejado de nuevas experiencias en el plano social y académico, sino también de nuevas responsabilidades y gastos que generalmente estaban cubiertos por otros al momento de ser un estudiante de enseñanza media. Pago de traslados desde el hogar a los establecimientos de educación superior, como metro o bencina; junto con fotocopias, libros académicos, útiles y materiales son solo parte de los gastos que se acumulan mes a mes para los jóvenes, quienes por primera vez se enfrentan al problema de cómo ordenar sus finanzas.
Es en este a veces complejo y nuevo escenario que algunos adolescentes deciden ingresar a la banca, intentando encontrar en productos como las tarjetas de débito o crédito las mejores herramientas para manejar su dinero, además de poder aprovechar los beneficios que ofrecen las entidades financieras, los que van desde descuentos en el comercio con la primera compra, acceso a salones VIP en aeropuertos, rebajas en entradas para partidos de primera división del fútbol chileno, hasta otros más comunes como recargas de la tarjeta bip y de celulares.
Pero la adaptación de los jóvenes a la banca y viceversa no ha sido para nada una tarea fácil. No solo los menores de 30 años han debido aprender cómo funciona el sistema y las técnicas para sacarle mayor provecho a cada producto, sino que también los bancos han debido plantear nuevas estrategias para atraer a este grupo, los que actualmente en el país suman más de 2,8 millones, representando un 16,2% de la población total del país, según datos del INE.


Si bien la denominada “Banca Joven”, es decir, aquellos productos financieros enfocados a estudiantes universitarios y menores de 30 años, existe desde al menos un par de décadas, la oferta se ha adaptado con el paso de los años ante los cambios en este grupo etario, ya que según Pedro Orellana, gerente de Segmentos de Banco Santander, los clientes han cambiado y “los jóvenes de hoy son mucho más exigentes de lo que eran tiempo atrás, lo que nos ha llevado a replantear los productos que construimos para ellos y cómo se los entregamos”.
Actualmente existen cinco cuentas específicamente creadas para estudiantes de pregrado o profesionales recién egresados: la Cuenta Universitaria de Banco Santander, el Plan Joven del Banco de Chile, el Plan Universitario de BCI, la Cuenta Joven de BBVA y el Plan Joven de Scotiabank, las que coinciden en plantear soluciones pensadas para este segmento, pero que cuentan con diferentes productos y beneficios para sus clientes.

Sin rentas mínimas
Una de las características más representativas de los productos orientados a los jóvenes es, sin duda, la falta de rentas mínimas. Al ser cuentas pensadas para estudiantes universitarios o profesionales que recién ingresan al mundo laboral, gran parte de quienes las solicitan no cuentan con ingresos fijos -ni tampoco muy altos, generalmente-, por lo que se hace necesario un instrumento que no ponga barreras en este sentido.
Por esta misma razón, es que también en el caso de que existan comisiones mensuales por concepto de administración, estas tampoco tienen un precio muy elevado: de las opciones disponibles a la fecha, las de los bancos Santander y Chile no consideran cobros de comisión hasta cumplir los 30 años, mientras que otros como BCI y Scotiabank plantean rebajas si el cliente realiza abonos recurrentes o transacciones con sus tarjetas. Por otra parte, en el BBVA el cobro es de 0,1 UF en el caso de que se utilicen las tarjetas de crédito (ver infografía).

Crédito disponible según la carrera que se estudia
Pero aunque con estas cuentas los jóvenes pueden ingresar de manera rápida al sistema bancario, no todas las alternativas de cuentas corrientes para ellos tienen los mismos productos. Mientras algunas opciones solo tienen disponible el acceso a una tarjeta de débito, otras integran a su oferta tarjetas de crédito y líneas de sobregiro, cupos que son otorgados por los bancos según la carrera que se curse, haciendo que aquellos que están en carreras como derecho, medicina o ingeniería tengan un mayor cupo debido a que a futuro contarán (presumiblemente) con un mayor volumen de ingresos cuando comiencen a trabajar.
Sin embargo, es en este punto donde existen visiones contrapuestas entre los bancos, ya que no todas las entidades abogan por darles la posibilidad a los jóvenes de endeudarse. Y es que si bien algunas entidades dan la posibilidad a los titulares de acceder a un mayor número de instrumentos financieros ligados al crédito, otros como Santander señalan que si bien su objetivo es atender a este grupo y brindarles una “buena primera experiencia en el sistema financiero”, su objetivo final es que los jóvenes no se endeuden, razón por la que en el banco los servicios adicionales como las tarjetas de crédito pueden contratarse cuando los titulares comiencen a trabajar y cuenten con ingresos.

25% de su ingreso mensual destinan, en promedio, los chilenos para pagar deudas financieras.

2,8 millones de personas menores de 30 años hay en el país, que representan el 16,2% de la población total, según datos del INE.


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