Redes sociales y e -commerce

, Internet, Modernización de Empresas, Retail, Tarjetas y Pagos Electrónicos, Tecnología Personal

En el año 2004 y con la ayuda de sus compañeros de habitación, Mark Zuckerberg, en ese entonces estudiante del pregrado de la Universidad de Harvard, creó Facebook,… plataforma que daba la posibilidad a los estudiantes de dicha casa de estudios de compartir vivencias, expresar sentimientos e intercambiar opiniones con el resto de sus compañeros. Detrás de su idea empezaría un vertiginoso crecimiento de una de las empresas más importantes e influyentes de la actualidad. Hoy día, cerca de 2.000 millones de personas tienen una cuenta de Facebook (casi un tercio de la población mundial), y si bien a causa del escándalo de Cambridge Analytica esta red social ha perdido cerca de US$ 70.000 millones de capitalización bursátil -más de lo que valen compañías como Tesla o Ford-, su capitalización es aún significativa, rondando esta los US$ 480.000 millones (1,9 veces el PIB de Chile).
Pero, por supuesto, Facebook es mucho más que simplemente una plataforma social. Cerca del 95% de sus ingresos se generan por concepto de publicidad. Los anuncios publicitarios aparecen siguiendo las preferencias marcadas por los usuarios, y al parecer estos no parecen rechazarlos. De hecho, pareciera ser al revés, pues los datos indican que la mayoría de los usuarios los perciben de forma positiva. La gran ventaja de Facebook radicaría en la posibilidad de hacer una publicidad más personalizada que la ofrecida por los métodos tradicionales; es decir, más enfocada en las preferencias específicas de los usuarios. Allí está una de las claves del éxito económico de la compañía, pero ahí también uno de los grandes desafíos para los reguladores (la privacidad y veracidad de la información que se entrega).
Las empresas norteamericanas y europeas son las principales clientas de los servicios publicitarios de Facebook, en línea con los mayores ingresos de la población que reside en esas zonas respecto de la de otras latitudes. De ahí se derivaría el interés de Facebook de promover el uso de internet en países en vías de desarrollo. Cuanto más avancen estas economías, las personas tendrán un mayor poder adquisitivo, y las compañías estarán dispuestas a invertir más dinero para llegar hasta ellas. Adicionalmente, la empresa lleva un tiempo promocionando su marketplace , un intento para ingresar al e-commerce o comercio electrónico.
Y los modelos de negocios en esta industria son diversos. Hace casi un mes se cumplieron doce años desde que Jack Dorsey, fundador de Twitter, realizara el primer tweet . Su idea era establecer una red que permitiera la comunicación entre distintos usuarios a través de 140 caracteres.
Si bien Twitter ha innovado ( t rending t opics, hashtag , ampliación a 280 caracteres), en lo esencial su servicio se ha ceñido a la idea original. Al igual que en el caso de Facebook, la principal fuente de ingresos de Twitter es la publicidad, pero, a diferencia de la primera, Twitter ha tenido problemas para lograr buenos resultados. Recién a finales de 2017, la compañía registró su primer balance positivo. La dificultad de Twitter para obtener números azules se explicaría por sus limitaciones para lograr un conocimiento satisfactorio de sus usuarios, lo que se traduce en una incapacidad de realizar una publicidad dirigida. Con todo, el valor bursátil de Twitter bordea la no despreciable cifra de US$ 22.000 millones.

El impacto en las compras
Internet no solo ha revolucionado la forma en la que nos comunicamos y compartimos nuestras vidas con los demás, sino también ha adquirido un rol cada vez más preponderante en los procesos de compra y venta de bienes y servicios. Probablemente, el mejor ejemplo de tal revolución es Amazon.
Fundada en 1994, Amazon es la compañía pionera a nivel global en lo que respecta al e-commerce . Lo que empezó siendo una tienda online de libros, actualmente es uno de los mayores vendedores al detalle del mundo, y su rápida expansión plantea desafíos para sus competidores más tradicionales, quienes se han visto forzados a incrementar sus inversiones en materia de e-commerce .
Sin embargo, el nivel de información de sus clientes deja a Amazon en una posición muy ventajosa respecto de sus competidores. Esto explicaría, por ejemplo, que la compañía continúa creciendo y ampliando su propuesta de valor, mientras las ventas online de uno de sus principales competidores, Walmart, se están desacelerando.
El objetivo de Amazon no es otro que satisfacer todas las necesidades de sus clientes y, de ser posible, ampliar sus demandas en función de ofertas detalladas, dados los patrones de consumo individuales. Los críticos han planteado que tal misión no hace más que incentivar un consumismo extremo, pero el mayor problema no parece estar ahí, sino en los riesgos del mal uso de la información y datos de sus usuarios, desde sus patrones de consumo a sus preferencias de lectura. Más allá de las oportunidades para las personas y el legítimo desafío para sus competidores, es clave mantener la legislación nacional y las regulaciones mundiales al día para hacer frente a nuevos fenómenos. De lo contrario, la asimetría de regulaciones y responsabilidades de las formas tradicionales de comerciar, anunciar e informar se hará insostenible para los estados.


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