Complejidades de la Operación Renta

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Se advirtió muy tempranamente, más allá de los objetivos de recaudación de la reforma tributaria, que sus normas iban a hacer muy complejas las declaraciones de impuesto a la renta. La importancia de tener reglas simples rara vez es suficientemente apreciada, hasta que se enfrenta la realidad. Este principio ha quedado en evidencia, una vez más, ahora que se aplica en plenitud la reforma tributaria. Así, el funcionamiento de la Operación Renta 2018 presenta elevados niveles de incertidumbre.
Estos problemas han sido relevados en los últimos días en una declaración pública del Colegio de Contadores, que indica que “a la fecha no existe claridad en algunas materias de la aplicación de los cambios introducidos por la reforma tributaria”. Sostienen, además, que el sitio web del Servicio de Impuestos Internos se encuentra insuficientemente preparado para enfrentar el proceso, como consecuencia de todos los cambios que se introducen. En este escenario, esta entidad gremial hace ver que se producirán inexactitudes e inconsistencias que se traducirán en multas para los contribuyentes que no serán de responsabilidad de los contadores, sino más bien de los problemas mencionados.
La solución que proponen, postergar la operación renta a junio de este año, no parece razonable y, además, requeriría una ley, en lugar de una decisión del Servicio de Impuestos Internos o del Ministerio de Hacienda. Con todo, tampoco parecen justas las advertencias del ministro de Hacienda, en cuanto a que esto sería una maniobra de cuestionamiento al objetivo de la reforma tributaria. Hay un problema real que ha sido advertido no solo por los contadores, sino por abogados tributaristas y otros expertos. Además, la carga que creó la reforma tributaria no parece estar mayormente en discusión y se habla de ajustes que no la afecten en sus aspectos medulares y sí, en cambio, de simplificación. Hay acuerdo en que los cambios de 2016 ayudaron a clarificar el panorama tributario, respecto de la reforma de 2014, pero que aún quedaron muchas dudas por resolver.
En ese sentido, la larga enumeración de actividades que declara haber realizado el SII para despejar dudas y capacitar a los contadores, y de medidas gestionadas para asegurar un buen funcionamiento de la Operación Renta, en respuesta a la declaración del Colegio, no parece suficiente para descartar la existencia de imprecisiones que pueden afectar estas operaciones. Particularmente, porque no parece haberse hecho una evaluación comprehensiva de los resultados de esas actividades y tampoco parecen haberse simulado con precisión las diversas eventualidades que traen consigo las nuevas normas. Los casos no anticipados pueden resultar muchos más que los previstos. Gran cantidad de contribuyentes tendrán que ir tomando decisiones sobre la marcha, sin que estén enteramente seguros de que están cumpliendo con la normativa. Es decir, actuando de buena fe, pueden presentar declaraciones equivocadas.
Por eso, parece atendible la disposición del SII de actuar con flexibilidad frente a este proceso. En especial, parece razonable la decisión de tener un procedimiento automático de condonación de multas para declaraciones informativas fuera de plazo. Por cierto, para acceder a este beneficio se deben cumplir ciertos requisitos que, paradójicamente, aún no se han informado. Este proceso deja como lección que las normas tienen beneficios y costos. En esta experiencia de reforma es inevitable concluir que este análisis no se hizo, introduciéndose disposiciones de escaso o nulo beneficio y gran costo. En estas circunstancias hay pérdidas de productividad y desperdicio de recursos que el país no puede permitirse.
Muchos contribuyentes tendrán que ir tomando decisiones sobre la marcha, sin que estén enteramente seguros de que están cumpliendo con la normativa.


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