José Said, el ganador tras el negocio del año con Scotiabank

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El patriarca del clan será el presidente del que busca ser el tercer banco privado más grande de Chile. Nacido en Perú, logró consolidar un grupo formado por su abuelo y que hoy es gestionado por la cuarta generación liderada por Salvador Said Somavía.De lunes a viernes, José Said Saffie reparte su tiempo entre la oficina que tiene en la Torre de la Industria, para sus negocios familiares y, a menos de tres cuadras, su despacho en el último piso de la torre del BBVA Chile del cual es presidente. A sus 87 años, el empresario ha bajado la intensidad de sus jornadas laborales.
Partió muy joven asumiendo los negocios del clan que llegó desde Palestina. La misma posta que hoy tiene a su hijo Salvador como cabeza de uno de los conglomerados más importantes de Chile, con un patrimonio estimado en más de US$ 4.000 millones.
Ya sea por reconocimiento a su trayectoria, o un gesto de sus nuevos socios canadienses, será el propio José Said quien asumirá la presidencia del banco resultante de la fusión de las filiales de Scotiabank y BBVA en Chile.
Los Said tenían la oportunidad de ceder su participación en BBVA Chile, con lo cual hubieran recaudado más de US$ 1.100 millones, pero prefirieron quedarse.
“Se trata de un hito relevante para nosotros porque encontramos un socio con una visión de largo plazo que nos permitirá aportar estratégicamente a través de una participación activa y relevante en el directorio”, dijo Salvador el martes, tras anunciar la decisión de las dos ramas: los Said Somavía y Said Handal.
José Said ha mantenido un absoluto silencio tras la decisión del clan de asociarse con el Scotiabank. Al empresario siempre le ha gustado conservar el bajo perfil.
“Personalmente nunca he buscado la exposición pública, y los empresarios normalmente preferimos abocarnos a nuestro trabajo. Un trabajo que en mi caso iniciaron mis antepasados que llegaron desde Belén”, dijo tiempo atrás cuando recibió el premio Icare 2003 en la categoría Empresario.
Su hijo Salvador es más mediático. Cada tanto da una entrevista, ya sea por los negocios familiares o por algunas de las tantas fundaciones sin fines de lucro en que participa la familia. “Es un desafío ser más que mi papá. Es un gran modelo, pero me gustaría superarlo”, dijo en una ocasión.
La tarea es compleja. José Said es considerado como uno de los empresarios más importantes del país de los últimos 30 años.
Austero, evita la ostentación. Hasta hace unos años vivió en una casa en Américo Vespucio con vista al Club de Golf Los Leones. Por un tema de seguridad, prefirió trasladarse a una zona más residencial, a corta distancia de sus hijos. Hoy anda con chofer, pero por años él mismo manejaba su vehículo.
Lo que no ha cambiado es su formalidad al vestir. Siempre de traje. Hasta en misa dominical hay quienes lo han visto de corbata.
Ignaciano, en una de sus oficinas tiene una foto del Padre Renato Poblete; incluso atesora un par de anteojos de quien fuera por casi 20 años Capellán del Hogar de Cristo. También es amante de la cultura mapuche, y tiene una colección de joyería araucana.
En cada premio y reconocimiento, siempre ha recordado y agradecido a su esposa Isabel Somavía Dittborn y a sus hijos Isabel, Constanza, Loreto y Salvador.

Sus orígenes
Fue el propio José Said quien, al recibir el premio Icare, recordó la travesía de sus antepasados. Su familia echó raíces en el siglo XIX en Perú, Bolivia y especialmente en Chile. Fue su abuelo Issa Said Sahourieh quien a fines del siglo XIX llegó a Perú. Como la mayoría de los palestinos que escapaban del poder otomano, tenía en sus genes el don del regateo. Partió en el sector textil, y luego su hijo Salvador Said Kattan tomó la posta.
José nació en Arequipa en 1930. A los pocos años su padre Salvador decidió emigrar a Chile. “Hemos desarrollado empresas industriales, inmobiliarias, comerciales y financieras. Mi abuelo Issa Said se inició en ellas como pequeño empresario, formando a sus descendientes en el rigor del trabajo y del emprendimiento. Esa enseñanza la recibí de mi padre y de sus hermanos que trabajaron estrechamente vinculados, lo que se ha proyectado en nuestra generación”, ha dicho el empresario.
Fue el único hombre entre 8 hermanas. Su incursión en los negocios se produjo al morir su padre. Junto con convertirse en el jefe de familia, asumió la cabeza de las empresas Rayón Said, Industria Química de Cobre Cerrillos, tejedurías de Rayón Unidas y Compañías de Seguros la Panamericana.
En los años 80 profundizó la diversificación. Así es como en 1982, el primer hito del holding a su mando fue la construcción del primer mall en Chile, al que llamó Parque Arauco. Hoy, la empresa maneja varios centros comerciales repartidos en Chile, Perú y Colombia. En el consumo masivo, ingresó a Embotelladora Andina, presente en Chile, Brasil y Argentina.
En la banca, partió con el BHIF, al que transformó en el BBVA Chile, al incorporar al español Banco Bilbao Vizcaya.
Hoy la posta la tomó Salvador Said Somavía, pero aún todo debe pasar por el visto bueno del patriarca.


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